“¿Qué es lo que podemos hacer cuando un hijo decide alejarse de la Iglesia? Ciertamente no podemos renunciar, perder la esperanza o vivir en desesperación.”

¿Existe tal cosa como una “familia perfecta”? 

Una familia con hijos obedientes, padres con mucha paciencia, con una felicidad interminable. Fantaseamos con eso porque eso es exactamente lo que es: una fantasía.

La verdad es que todos tenemos desafíos, a vistas o no de la gente, que son parte de nuestra familia. Pero sólo nosotros sabemos de las lágrimas y lágrimas derramadas cuando vemos a nuestros seres queridos tomar decisiones que rompen nuestros corazones.

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¿Qué es lo que podemos hacer cuando esto sucede? Ciertamente no podemos renunciar, perder la esperanza o vivir en desesperación. Por el contrario, podemos tratar de ver las cosas a través de los ojos de Dios.

El que nos creó a todos nos ama perfectamente, aún cuando no le agrada todas nuestras desiciones. Él no sólo ve quiénes somos ahora, sino en lo que podemos llegar a ser. 

Él se regocija al ver lo bueno en Sus hijos y espera pacientemente a que nosotros lo reconozcamos en nosotros mismos.

Cuando un miembro de nuestra familia se aleja de los valores o incluso del amor de nuestra familia, no significa que cada rasgo maravilloso que alguna vez tuvo él o ella ha desaperacido.

Tal vez lo que necesitamos es centrarnos no en la decepción que sentimos, sino en la bondad que vemos en ellos. Ahí es donde se encuentra el potencial de crecimiento; ahí es donde vive la esperanza. 

¿Acaso no es así como queremos que otros nos vean?

dudas

Un padre y su hijo se separaron por algunas diferencias. Sin embargo, con el tiempo, el padre se dio cuenta de cuánto extrañaba a su hijo, sus ideas creativas, su sentido del humor.

Fue entonces cuando el padre se dio cuenta de que había sido demasiado rápido en juzgar. Cuando tomó la decisión fortalecer el amor que se tienen entre ambos, en lugar de sus desacuerdos, su relación se renovó y creció más que antes.

hombre

A veces etiquetamos a un ser querido como “perdido” o “rebelde”, pero esa es una etiqueta lo suficientemente grande como para que se ajuste a todos nosotros. Ninguno de nosotros hemos alcanzado la perfección, todos tenemos mucho por mejorar.

Si tratamos de ser más compresivos y menos excluyentes, viviendo vidas más felices, con mayor bondad y paz, entonces podremos dar paso al cambio para bien, en los demás y en nosotros mismos.

Este artículo fue escrito originalmente por Church News Staff y fue publicado originalmente por thechurchnews.com bajo el título “How we can react to children who have strayed