Este año celebramos el aniversario número 102 de la carta de la Primera Presidencia donde se introducía la Noche de Hogar como un programa oficial de la iglesia. En un principio, se les pidió a los líderes locales reservar un día al mes donde los miembros no tuvieran actividades programadas con el fin de que las familias pudiesen pasar una noche juntos. Luego, en 1970, la Primera Presidencia cambió oficialmente esta petición para realizar la Noche de Hogar tal y como la conocemos hoy, los lunes en la noche de cada semana.

Aunque la mayoría de nosotros sabemos que la Noche de Hogar tiene como propósito ayudarnos a mantener a las familias unidas entre sí y con el Señor, muchos de nosotros luchamos para poder llevar a cabo la Noche de Hogar regularmente. El tiempo se acorta y la energía y el nivel de interés es aparentemente más bajo de lo usual cuando llega el tiempo de reunirse con la familia. ¿Hay soluciones viables para este desafío semanal?  – o mejor dicho, ¿bendición?

¡Absolutamente!

Antes de sumergirnos en las sugerencias, les contaré un poco sobre mi vida y por qué tengo algo que decir sobre este asunto.

Fui criada en una familia SUD muy fuerte donde mis padres realmente adoptaron el estilo de vida. Tuve cuatro hermanos mayores y una hermana menor, por lo que nuestra casa estaba siempre bien ocupada. Desde mi perspectiva, hicimos prácticamente cada cosa bien excepto nuestras noches de hogar y el estudio familiar de las escrituras. Mis padres verdaderamente lo intentaron, una y mil veces, hasta que finalmente se dieron por vencidos.

padres

Tuve bastantes experiencias positivas con las noches de hogar por las que me enamore de la idea, sin embargo, antes de graduarme de la escuela primaria, las noches de hogar se habían vuelto cosa del pasado.

A pesar de todo, aún amo la idea.  Aunque la familia con la que crecí no tuvo mucho éxito en eso, me comprometí a descubrir a cómo tener noches de hogar y estudio familiar de las escrituras más frecuentes y positivas cuando tuviera mi propia familia.

Después de mí matrimonio y cuando mi hija estaba en su terrible y fantástica etapa de Demonio de Tazmania de 2 años de edad, sentí que era tiempo de volverme más organizada. Hasta ese punto, habíamos tenido un montón de tiempo familiar no planificado, no fue algo bien elaborado, u orientado hacia el evangelio, ni frecuente. Fue un tiempo para descubrir, tal y como me había comprometido que lo haría. Y…¡Lo hice!

Desde entonces, ya hace 8 años, me he vuelto una experta en realizar noches de hogar en un instante. Hacemos la noche de hogar aunque haya lluvia, sol, vacaciones, o estando enfermos y no solamente porque esta “debe” hacerse. La hacemos porque disfrutamos de los beneficios. Además, ¡es muy fácil! La manera en que hacemos la noche de hogar es tan fácil de hacerla como no hacerla, entonces, ¿por qué no hacerla? Una vez estuve muy enferma durante todo el día y aún así hicimos una de las mejores noches de hogar.

 

Entonces, ¿cuáles son mis sugerencias?        

1. Tener una fuente “lista para usar” de recursos para lecciones y actividades

Ya sea que estés usando un libro de ideas para la noche de hogar, obras de arte del evangelio, una historia de las escrituras, o una idea de internet, ten un plan antes del tiempo para la familia. Esto te ahorrará un montón de estrés. Si se está preparado, se puede enfocar en la familia en vez de tratar de averiguar qué es lo que se debe hacer. Esta es la razón por la cual escribí FHEasy: A Year of Weekly Teachings and Daily Devotionals (Noche de Hogar: un año de enseñanzas semanales y devocionales diarios) para que cuando llegase el momento para la noche de hogar, todo lo que hacía era abrir el libro, ver el plan y hacerlo.

 

2. Haz tu mejor esfuerzo para estar mental y emocionalmente preparado para pasar un buen momento con tu familia.

Toma un minuto para separarte de tu lista de cosas por hacer, los quehaceres de la casa,  las tareas, las llamadas telefónicas que necesitas hacer, etc. Este es el tiempo para tu familia. Bloquea todo lo demás.

Es una buena idea tener una pequeña rutina para que te ayude a entrar en ambiente. Apaga todo lo que sea tecnológico, descuelga el teléfono, cierra las cortinas, y ponle seguro a la puerta si es que eso es lo que te saca de foco. Respira profundamente un par de veces, imagina que estás pasando un buen momento, y haz una oración. Tener una pequeña rutina puede ayudarte a tener un ánimo positivo y acorde al momento, no solo con tu familia pero también con el Espíritu, porque el cielo sabe que a veces necesitas esa ayuda durante la noche de hogar. Tal vez necesites apoyar a los miembros de la familia que no están tan contentos, tal vez tengas que lidiar pacientemente con los hermanos que se fastidian entre ellos, o más idealmente, tal vez tengas que dar guía y sabiduría en lo que dices o haces para hacer que tu familia esté más unida entre sí y con Dios.

3. Asegúrate de que el tiempo funcione bien con tu familia y considera conectar la noche de hogar con la cena familiar.

En lds.org dice, “Ser constante. La Iglesia ha apartado la noche de los lunes para la noche de hogar. Si esto no funciona, busque otra noche”. La razón por la que sugiero combinar la noche de hogar con la cena familiar es simple, ¡Todos están ahí! No necesitarás reunir a la familia nuevamente. Nos sentamos, tenemos nuestra oración de cena/noche de hogar, y quienquiera que esté a cargo de la lección comenzará con una canción, cita, o historia de las escrituras. Tocamos los puntos de la lección que queremos discutir. Si tenemos tiempo, naturalmente hacemos alguna actividad: la que aparece en el libro, un baile familiar espontáneo, jugar afuera, dibujar o pintar, o algo breve.

4. Prepara una caja de actividades para la noche de hogar.

Consigue una caja y recolecta las cosas que a tu familia le gusta hacer juntos. Si lo deseas, también puedes poner objetos en la caja. Mis hijos tienen edades entre 4 y 10 años, así que nuestra caja contiene autos de juguete, dinosaurios, burbujas, globos, un libro de chistes infantiles, un libro para hacer distintos tipos de aviones de papel, malvaviscos y palomitas de maíz para microondas. Cuando se me ocurrió la idea de la caja de actividades para la noche de hogar, pasé 15 minutos recolectando cosas para tener suficientes actividades de noches de hogar que a mi familia le encanta. Después de la lección, uno de mis hijos escoge una actividad de la caja y es de verdad muy divertido.

5. Revisa tus expectativas    

Si la noche de hogar no está funcionando en tu familia, considera tus expectativas y cómo puedes mejorar las cosas.

  • ¿Esperas que todos participen en cierto modo o consideras que la noche de hogar no tiene éxito? Si es así, es sabio recordar que probablemente nadie actúa de la manera que a nosotros nos gustaría, así que, esperar a que todos sigan tus instrucciones es algo que finalmente te frustrara.
  • ¿Los lunes por la noche no están dando resultados? ¿Qué te parece el domingo por la tarde o el jueves por la noche o el sábado por la mañana? Intenta diferentes horas o días para ver si va mejor con tu familia.
  • ¿Una hora es demasiado para ti o para que tu familia esté enfocada? Intenta una lección de 15 minutos durante la cena y un pequeño tiempo de juego después de la cena.
  • ¿Tu familia ama el arte? Asegúrate de incluir actividades de dibujo, o algún tipo de arte. ¿Tu familia ama estar al aire libre? ¡Salgan afuera a jugar! ¿Amas la música? tengan un baile o una sesión de improvisación musical.

 

Cualquiera sea la situación, siempre debes recordar que tal como “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Marcos 2:27), la noche de hogar fue hecha para la familia, ¡y no al revés!  Dios nos ama y se preocupa por nuestras familias y nos guiará cuando sigamos el consejo de Sus profetas de tener nuestras noches de hogar con regularidad.

¡Felices Noches de Hogar!

 

 

 

Este artículo fue escrito originalmente por Tina Albrecht publicado en ldsliving.com, con el título  “Easy Tips to Make FHE Successful and Stress-Free All Year Long”
Español ©2016 LDS Living, A Division of Deseret Book Company | English ©2016 LDS Living, A Division of Deseret Book Company