Por Lindsey Redfern de Adoption.com

Parejas con problemas de infertilidad

Parejas con problemas de infertilidad: Mis experiencias más dolorosas en lo que va de la mortalidad se centran en la lucha de hacer crecer mi familia. Todos los sentimientos se me revuelven cuando pienso en esto – las imágenes de la horrible prueba [de embarazo] con resultados sin esperanza, la lucha de encajar en las reuniones de familia y de la iglesia, el sueño enterrado de sentir un bebé creciendo dentro de mí y la pesadilla de las adopciones que no se dieron.

Recuerdo que le pedí a mi suegro que me diera una bendición del sacerdocio, justo unas semanas después de enterarnos que éramos estériles. Escuche con mi corazón abierto de par en par las palabras que compartió. Entre otras cosas muy sagradas, me dijo que tenía que estar preparada cuando vaya a las reuniones de la iglesia, ya que habría gente que diría cosas insensibles. Él me animó a perdonarlos tan rápido como yo pueda, ya que simplemente no entendían y no podían comprender la agonía por la que estábamos pasando. Él me recordó que yo tengo la opción de decidir sentirme ofendida o no.

Eso fue hace una década y no he olvidado ese mensaje poderoso. Por más difícil que sea admitirlo, yo todavía me preparo antes de ir a la iglesia. Ha sido un proceso largo, pero atrás quedaron los días cuando quería huir de una reunión y llorar en el baño. No me malinterpreten, todavía hay palabras que duelen, pero me siento mejor ahora. Por medio de la realidad de la Expiación y después de mucho trabajo, ya no estoy en la niebla oscura del dolor, lamentándome activamente de mi infertilidad.

¿Sabías que de acuerdo con el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), 1 de 8 parejas es afectada por la infertilidad? Probablemente es más común en la capilla de tu barrio de lo que te imaginas, pero es tan personal y tan doloroso que la mayoría de la gente no habla abiertamente al respecto. Y aunque se puede sentir como si estuvieras llevando un letrero que muestra tu infertilidad si no tienes muchos niños entrando contigo a la reunión sacramental, la verdad es que no siempre es evidente. Espero que al compartir un poquito de información y una pizca de contexto, entiendas un poquito más sobre esta parte dolorosa de nuestra travesía.

En la oscuridad, el aislamiento de la desesperanza de la infertilidad, a veces lo que nos dices no es lo que escuchamos. A veces lo que alguien podría decir con la intención de ayudar, en realidad puede hacernos daño. A continuación cinco conversaciones comunes que se producen dentro de la Iglesia y la forma en que a veces pueden ser mal interpretadas, junto con algunas maneras en la que puedes mostrar más amor a las familias que son afectadas con problemas de infertilidad.

 

Cuando éramos nuevos en el barrio y comenzaste una conversación en los pasillos de la iglesia:

Lo que se dijo: ¿Ya tienes hijos? ¿No?¿Cuánto tiempo has estado casada?

Lo que quizás escuchemos: Estoy tratando de saber cómo eres. ¿No hay niños aún/sólo un niño y que han estado casados durante cuánto tiempo? ¿Qué sucede contigo? ¿No te gustan los niños? Los niños no deben ser importantes para ti.

Lo que quizás se quiso decir: Estoy tratando de saber de ti y de tu familia y saber cómo puedo servirles.

Lo que se podría considerar decir: ¡Bienvenido! Hábleme de ti y de tu familia. A mi familia le encantaría conocer a la tuya.

“La gente puede ser muy crítica y eso a menudo era hiriente. Las personas que nos conocían y conocían nuestra situación nos entendían, pero otros solían preguntar: “¿Cuántos hijos tienes? Cuando respondía, ‘Una, y estamos muy agradecidos por ella’, a menudo parecían sorprendidos. Tal vez esto era irrespetuoso, pero si la gente empezaba a curiosear les decía que no era de su incumbencia. Incluso con una hija, he oído comentarios como: ‘¿Cuándo vas a tener una familia?’ ¡Ya tengo una familia! “// Hermana Ruth Renlund

Cuando te conté mi lucha para quedar embarazada durante la visita de maestras visitantes:

Lo que se dijo: Vas a quedar embarazada si solo tienes más fe.

Lo que quizás escuchemos: Estoy juzgando tu fe. Tengo seis hijos, así que tengo más fe que tú. Tu falta de conocimiento espiritual es la razón por la que aún no estás embarazada.

Lo que quizás se quiso decir: Podemos tener fe en Dios. Él quiere bendecirnos. Sólo estoy tratando de ayudar.

Lo que se podría considerar decir: Lo siento mucho y te amo. No sé qué decir o cómo ayudar, pero voy a estar orando por ti.

“La idea de que todo sufrimiento es de alguna manera el resultado directo del pecado se ha enseñado desde épocas antiguas. Esta es una doctrina falsa. La teoría fue inclusive aceptada por algunos de los primeros discípulos hasta que el Señor les corrigió.

‘A pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

“Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

“Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9: 1-3).

…muchos seres inocentes padecen aflicciones”.// Presidente Boyd K. Packer

Cuando estábamos charlando sobre tus hijos antes de que empezara la clase:

Lo que se dijo: No debería estar hablando contigo acerca de esto. No tienes hijos y, probablemente, no lo entenderías.

Lo que quizás escuchemos: No puedo ser tu amigo o al menos no un amigo cercano porque tengo hijos y tú no.

Lo que quizás se quiso decir No estoy seguro de cómo relacionarme contigo en esta situación, o si incluso estarás interesada en este tema.

Lo que se podría considerar decir: Yo no quiero que te sientas mal porque sé que los niños son un tema delicado / doloroso para ti. Sin embargo, me gustaría obtener algunos consejos acerca de mi hijo, si está bien contigo. Podría usar tu perspectiva.

“Hermanos y hermanas, ¡nos necesitamos unos a otros! Como mujeres y hombres que guardan el convenio, necesitamos elevarnos unos a otros y ayudarnos a ser el pueblo que el Señor desea que lleguemos a ser. Necesitamos trabajar juntos para elevar a la nueva generación y ayudarla a alcanzar su potencial divino como herederos de la vida eterna”. // Hermana Linda K. Burton

Cuando compartiste tu testimonio el mes pasado:

Lo que se dijo: Me alegro mucho que nuestro Padre Celestial confíe en mí lo suficiente como para que me permita tener hijos.

Lo que quizás escuchemos: El Padre Celestial no confía que tu tengas hijos, es por eso que eres infértil. Él no confía lo suficiente en ti como para que seas madre o padre.

Lo que quizás se quiso decir: Ser padre es un trabajo duro y una gran responsabilidad. A menudo me siento incompetente, pero puedo sentir la confianza que nuestro Padre Celestial tiene en mí.

Lo que se podría considerar decir: Aún cuando la crianza de los hijos se pone muy difícil, estoy agradecido/a por mi maravillosa familia. Sé que nuestro Padre Celestial nos está ayudando en cualquier dificultad que enfrentamos.

“Creo que madre es una de esas palabras muy cuidadosamente elegida, una de esas palabras ricas –con mucho significados. No debemos, a toda costa, dejar que esa palabra nos divida. Creo con todo mi corazón que es primero y ante todo una declaración acerca de nuestra naturaleza, no un recuento de nuestros niños. … Algunas mujeres dan a luz y crían a sus hijos, pero nunca llegan a ser una ‘madre’ para ellos. Otras, a quienes amo con todo mi corazón, se portan como una “madre” toda su vida, pero nunca han dado a luz”. // Hermana Patricia Holland

 

Durante la lección acerca de la familia en la Sociedad de Socorro:

Lo que se dijo: Tener niños es la cosa más importante que hace una mujer.

Lo que quizás escuchemos: No eres una mujer de verdad o una madre real a menos que hayas dado a luz. Incluso si has adoptado, vales menos que la madre sentada a tu lado porque tu cuerpo no puede crear vida.

Lo que quizás se quiso decir: ¡La feminidad es divina!

Lo que se podría considerar decir: Tener hijos, así como criarlosdurante toda la vida es una parte sagrada de la feminidad, aunque no es la única definición de feminidad. El Presidente Russell M. Nelson ha enseñado, “Sería imposible medir la influencia que tienen tales mujeres [que honran los convenios], no solo en la familia, sino también en la Iglesia del Señor, como esposas, madres y abuelas; como hermanas y tías; como maestras y líderes; y, en especial, como devotas defensoras de la fe”. Toda mujer en toda circunstancia tiene un valor divino.

“Es que no solo nos sostienen en el embarazo, sino que continúan sosteniéndonos. No solo antes de nacer, sino a lo largo de toda la vida, lo que hace de la maternidad una inmensa proeza”. // Elder Jeffrey R. Holland

La razón por la que estas situaciones pueden ser tan dolorosas y la razón que me ha enseñado a perdonar a los demás es que el anhelo justo de ser padres nos afecta tanto a los que tienen problemas de infertilidad como a los que pueden tener hijos. Puede ser devastador el no ser capaz de hacer que esos sueños de ser padres se hagan realidad para nosotros y para nuestra pareja a causa de nuestros cuerpos mortales.

Estamos de acuerdo con el élder Holland y sabemos que “ningún otro amor en la vida mortal llega a aproximarse más al amor puro de Cristo que el amor abnegado que una madre siente por un hijo”. Simplemente no tenemos el control de cuándo esas bendiciones llegarán o si es que llegarán a nuestro camino en esta vida. Algunos incluso creen que la infertilidad es una carga demasiado pesada de llevar. Necesitamos a alguien que nos ayude a fortalecer nuestras rodillas débiles y levantar nuestras manos cuando caen. Necesitamos tu amor y tu comprensión.

“En la Iglesia no solamente aprendemos doctrina divina, sino que experimentamos la aplicación de ella. Como el cuerpo de Cristo, los miembros de la Iglesia nos ministramos unos a otros en la realidad de la vida cotidiana. Todos somos imperfectos, ofendemos y se nos ofende. A veces, nos probamos unos a otros con nuestras propias idiosincrasias. En el cuerpo de Cristo, debemos ir más allá de los conceptos y las palabras elevadas y tener una experiencia real y “práctica” al aprender a “[vivir] juntos en amor”. En esta religión no nos preocupamos solo de nosotros mismos”. // Élder D. Todd Christofferson

 

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Artículo originalmente escrito en ingles por LDSLiving.com