Cuando tenía 10 años, estuve expuesta a la pornografía. Después de eso, me involucré mucho en ella durante dos años. Cuando yo tenía 12, mi madre decidió tener una noche de hogar sobre la ley de la castidad. Me di cuenta durante esa noche de hogar que tenía un problema y que era dañino y perjudicial. Le conté a mi madre, y ella me ayudó a deshacerme de los materiales pornográficos que tenía. Más tarde esa semana, recibí una bendición de mi obispo.

Durante los siguientes tres años, traté de dejar la pornografía, pero seguí teniendo recaídas. Una noche, cuando tenía 16 años, estaba esforzándome mucho. Recuerdo haber caído de rodillas y haber pedido ayuda, porque sabía que cuando tenemos desafíos, necesitamos orar al Padre Celestial por todas las cosas. Durante mi oración, recibí paz y fuerza.

Entonces tuve la idea de llenar mi tiempo con algo bueno para reemplazar la tentación. Comencé a trabajar diligentemente en el Progreso Personal. Mientras lo hacía, sentía el amor de mi Salvador. El Padre Celestial me ayudó a concentrarme en el Progreso Personal en lugar de la pornografía. Cuanto más me enfocaba en las enseñanzas de Jesucristo en mi Progreso personal, más resistente me hacía a las tentaciones de la pornografía.

El Padre Celestial también me ayudó de otras maneras durante mi lucha. Él me ayudó a darme cuenta de que no podía ir a la computadora sola o de lo contrario estaría tentada a buscar pornografía. Decidí que cuando quisiera usar el Internet, usaría las computadoras en una biblioteca pública cercana en vez de los dispositivos en casa, así que estaría siempre rodeada de gente.

Con la ayuda del Señor, terminé mi Progreso Personal y recibí mi Reconocimiento de la Mujer Virtuosa. Me sentí tan bien y orgullosa y agradecida a mi Padre Celestial por ayudarme a llegar tan lejos. Mi relación con el Señor se sentía tan fuerte porque había confiado en Él para ayudarme tanto. Eventualmente, después de haber sido limpia y fuerte, fui a servir una misión.

Nuestro Padre Celestial está dispuesto a ayudarnos con nuestros deseos rectos si le pedimos. Sé lo importante que es usar la gracia de la Expiación de Jesucristo en todo momento. Si deseamos superar nuestras debilidades y volvernos a Dios, Él nos ayudará.

Principios y consejos para abordar la pornografía

  • Recuerda tu verdadera identidad. La oración, el estudio de las Escrituras, el ayuno y la adoración te permiten conectarte con quien realmente eres.
  • Se humilde y honesta, y busca la verdad. Al hacer estas cosas, puedes verte a tí misma y a la situación claramente.
  • Vuelve a Jesucristo. Tu meta es ser perfeccionada en Cristo, no ser perfectos inmediatamente.
  • Confía en Jesucristo y haz Su voluntad. A medida que aprendas a confiar en Su poder y la guía del Espíritu Santo, puedes superar tus desafíos.
  • Estudia “Deja que la virtud engalane tus pensamientos”. Está disponible en lds.org/manual/let-virtue-garnish-thy-thoughts.
  • Haz un plan. Escribe y comparte tu plan personal para el cambio. Evalúa tus influencias, y haz planes específicos “si, entonces” para responder a ellos.
  • Busca apoyo y ayuda adicional. Habla con tus padres y líderes de la iglesia para determinar qué tipo de ayuda adicional (incluyendo consejería profesional) puede ser necesaria.

Recuerda

Se necesita fe, esperanza y tiempo para sanar.

La sanación y el cambio vienen centrándose en el Salvador, no en el hábito.

La ayuda y el apoyo están disponibles a través de líderes de la Iglesia, consejería profesional, familiares y amigos.

Encuentra más información sobre estos principios, así como recursos adicionales, en overcomingpornography.org

 

 

Este artículo fue escrito originalmente por Nombre Omitido y fue publicado en Lds.org, con el título Personal Progress Helped Me Overcome Pornography Español © 2017