Cada pareja casada tiene diferencias de opinión, y cada pareja casada discute de vez en cuando. Cada vez que escucho a alguien decir: “Mi esposo y yo nunca peleamos”, la primera palabra que viene a la mente es, “Mentira”. Bien, así que tal vez soy un poco cínica, pero tal vez soy sólo realista. Si un matrimonio va a funcionar, esas diferencias deben ser resueltas. Mis padres tenían lo que creo que es un matrimonio ideal de cuentos de hadas, pero tenían discusiones ocasionales también.

parejaMamá era una tira puertas. Gane, pierda o empate, cada discusión con papá era terminada y bien puntuada con un portazo. Después de varios años, papá tuvo suficiente. Fue por toda la casa cerrando todas las puertas y armarios. No sé lo que mamá estaba haciendo durante todo ese rato, pero tengo una imagen mental de ella en una esquina en alguna parte riendo en silencio después del noveno o décimo portazo. El punto fue bien entendido, y ella nunca más tiró otra puerta.

Mi hermana me recordó recientemente que papá solía decir que él y mamá, cada uno por su lado pensaban que tenían el control del 51% del matrimonio, y que era ese 1% lo que causaba las discusiones. ¡Ese es un pensamiento tan profundo! El matrimonio es una asociación entre compañeros. Los socios igualitarios no tienen un socio controlador, ¡ni siquiera en un 1%! Cada socio va a ganar algo, y perder algo.

El compromiso en el matrimonio

El compromiso es absolutamente esencial. El compromiso puede significar renunciar a una sola cuestión, pero a menudo se reduce a perder una discusión. Está bien perder de vez en cuando. De hecho, es esencial. La igualdad se presenta en que cada socio va a perder el 50% del tiempo. ¡Sin llevar la cuenta! Perder la discusión de hoy no significa que usted ganará mañana por defecto. A veces se pierde varias (o ganan varias) seguidas. Siempre estoy feliz de ganar una discusión, pero si me toca a una verdadera racha ganadora, empiezo a cuestionar si mi esposo es en verdad feliz. Es la naturaleza humana necesitar una victoria de vez en cuando.

Las cosas de todos los días realmente no tienen importancia. Entodo el gran esquema de las cosas, en realidad no importa quien gane o pierda las pequeñas batallas cotidianas, con tal de que sea en partes iguales de alguna manera. Hay que concentrarse en los temas importantes. Esas son las cosas que necesitan ser resueltas, no sólo discutidas.

Yo fui una secretaria legal durante muchos años. Dos de esos años (los peores dos) los pasé trabajando en una oficina de derecho de familia. (Que tendría que estar desesperada para volver a hacerlo). Tuvimos un caso muy triste en el que una pareja divorciada estaba discutiendo sobre si debe o no enseñar el lenguaje de señas a su hijo. El niño tenía una pérdida auditiva severa, que se iba a empeorar con el tiempo hasta hacerlo quedar completamente sordo. Ambos padres eran sordos. La pérdida auditiva del padre había sido gradual, como la del hijo, por lo que él había aprendido a hablar. La madre había sido sorda desde su nacimiento, por lo que sólo conocía el lenguaje de señas. El papá quería postergar el lenguaje de señas hasta que el niño aprendiera a hablar, para que después de que él se quedara completamente sordo pudiera desempeñarse mejor en el mundo hablante. La mamá quería que el niño aprenda el lenguaje de señas para que ella no se perdiera de una gran parte de la vida del niño. Esta pareja había llegado a divorciarse, pero incluso si todavía estuvieran casados, esto obviamente sería un tema que requeriría más de una victoria, derrota, o empate. Esto era un problema para los profesionales médicos y de asesoramiento profesional. Desafortunadamente, debido a que se divorciaron, pasó a ser un juez quien en última instancia decidió entre los informes “expertos” conflictivos.

El decimotercer Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones), Ezra Taft Benson enseñó:

El progreso espiritual ocurre cuando los compañeros juntos resuelven los problemas y no cuando huyen de ellos. La importancia desmedida que hoy día se da al individuo trae como resultado el egoísmo y la separación.  La norma del Señor todavía es que marido y mujer, dos individuos separados, se conviertan en ‘una sola carne’ (VerGen. 2:24). [ConsulteCómo solucionar los problemas matrimoniales, Manual de matrimonio eterno para el alumno, (2003), págs. 44-50]

Estoy totalmente de acuerdo en que huir de un problema no se resuelve nada. Si una pareja se comunica bien, ora unida, y aprende el arte del compromiso, la mayoría de los problemas se pueden resolver. A veces, hay cosas que requieren ayuda eclesiástica, o asesoramiento matrimonial profesional (o familiar). Hay que correr hacia la ayuda, no lejos del problema.