Y sucedió que invocaron con ahínco el nombre del Señor, hasta que todos hubieron caído a tierra, salvo una mujer lamanita cuyo nombre era Abish.

Alma 19: 16

El conocimiento

El libro de Alma describe la profunda fe de Abish, “una de las mujeres lamanitas” que trabajaba como sierva en la casa del rey, que se había convertido al evangelio “a causa de una notable visión de su padre” (Alma 19:16). Abish jugó un papel fundamental en el relato de la conversión del Rey Lamoni, ya que fue quien “corrió de casa en casa, haciendo saber al pueblo” de la experiencia milagrosa de Lamoni (v. 17).

Como resultado de la enseñanza de Ammón, Lamoni se dio cuenta de sus pecados, rogó misericordia a Dios y cayó a tierra “como si estuviera muerto” (Alma 18:42). La reina, convencida de que Lamoni no estaba muerto, llamó a Ammón para que lo resucitara. Después del tercer día, Ammón resucitó a Lamoni, el rey se levantó y bendijo a la reina “¡bendita eres tú! Porque ciertamente como tú vives, he aquí, he visto a mi Redentor; y vendrá, y nacerá de una mujer.” (Alma 19: 12-13)

En ese momento, el rey volvió a caer de gozo, la reina también cayó “dominada por el espíritu,” y Ammón también estaba tan dominado por el gozo que también cayó a tierra (Alma 19: 13 – 14). Al ver esto, todos los siervos del rey clamaron a Dios y asimismo, temieron del gran poder de Ammón. Excepto por una mujer: Abish.

La gente comenzó a murmurar sobre lo que había pasado. Algunos pensaron que este era un gran mal. Otros, lo percibieron como un castigo justo por la severidad de Lamoni. Un familiar de uno de los hombres que Ammón había matado avanzó para matar a Ammón, que también había caído inconsciente, solo para caer muerto por sí mismo. El temor se apoderó de las personas que contendían unas con otras, sin saber qué hacer ante esta situación.

Abish

En este punto, Abish se contristó hasta derramar lágrimas, fue y tomó a la reina de la mano (Alma 19:29). De inmediato, se levantó, se puso de pie y clamó: “¡Oh bendito Jesús, que me ha salvado de un terrible infierno! ¡Oh Dios bendito, ten misericordia de este pueblo!” Entonces, tomó la mano del rey, que se levantó y viendo la contención, reprendió a su pueblo y comenzó a enseñarles las palabras que Ammón le había hablado (V. 29 – 31).

Aquellos que no le creyeron siguieron su camino y pronto, Ammón se levantó, como lo hicieron los siervos, todos declararon que habían visto ángeles y que sus corazones habían cambiado. Por tanto, comenzaron la obra del Señor entre los lamanitas (Alma 19: 33-36). Nada de esto hubiera pasado sin que Abish tomara la iniciativa de reunir a la multitud.

Abish fue importante por muchas razones. Primero, fue una de las pocas mujeres mencionadas en el Libro de Mormón. En cada historia, la mujer mencionada en el Libro de Mormón jugó un papel fundamental.

Segundo, que Mormón preservara esta historia, especialmente, mencionando a Abish por su nombre, probablemente significa que el profeta historiador deseaba que los lectores prestaran atención a varias cosas únicas o especiales sobre ella.

El nombre Abish probablemente deriva en gran parte de los elementos hebreos: ab (padre) e ish (hombre). Además, significa claramente que “el padre (es un) hombre” pero más que solo eso, parece que existe un deliberado juego de palabras en su nombre en este pasaje que resalta una importante enseñanza doctrinal. Justo después de que Mormón escribió el nombre Abish (el padre es un hombre), inmediatamente siguió con el detalle de que “se había convertido al Señor muchos años antes a causa de una notable visión de su padre.” (Alma 19:16). Se podría entender que cuando decimos que Abish se convirtió por una visión que su padre terrenal tuvo previamente… quizá, tuvo una visión de su padre terrenal después de su muerte. Alternativa y posiblemente, lo más probable, puede indicar que ella misma tuvo una visión de su Padre Celestial, o de Jesucristo, el “Padre Eterno” del cielo y la tierra, como lo llama Abinadí. (Mosíah 15: 1 – 4)

La razón

Abish

La historia de Abish se registró por muchas razones. Los conversos de Ammón deben haber disfrutado volver a contar esta historia fundamental para los años venideros, cómo una joven sirvió fiel y espontáneamente a su rey y reina.

Solo Abish entendió lo que realmente estaba sucediendo, cuando otros estuvieron perplejos y en conflicto. Debido a que esta mujer no fue disuadida por sus temores, muchas personas escucharon el testimonio de la reina de primera mano, ya que dio testimonio de que el Redentor del mundo nacería de una mujer. Se mencionó específicamente que Abish había desempeñado un papel crucial y espiritual en el momento decisivo del inicio del primer éxito misional nefita entre los lamanitas.

Además, parece evidente que Mormón introdujo estratégicamente a Abish en su relato de la conversión de Lamoni con el fin de reforzar una importante doctrina del Libro de Mormón. Al mantenerse fieles a las costumbres bíblicas, los registradores nefitas crearon un juego de palabras con el nombre de Abish. Matthew Bowen entiende que la visión y nombre de Abish transmiten “la verdad doctrinal que se reveló muchos años antes de la notable visión de su padre Lehi y Nefi: que Jesucristo, el Divino Guerrero y el Padre Eterno, (1 Nefi 11:21) condescendió a convertirse en “hombre.” Es decir, “presentarse y nacer de una mujer” y como sirviente que sufre “redimir a toda la humanidad a creer en su nombre.” (Alma 19:13) Bowen continuó:

Mencionar el nombre de Abish y el juego de palabras en su nombre (Alma 19:16) fortalece… la importancia de la verdad doctrinal de que Jesucristo, el Padre Eterno del cielo y la tierra simplemente no permanecería como un espíritu por siempre (contra la creencia zoramita, Alma 31:15), sino que se convertiría en un “hombre,” con el fin de que pudiéramos llegar a ser “divinos” no solo como nuestro Salvador (el Padre Eterno del cielo y de la tierra) sino que también como el Padre Celestial que una vez fue “hombre”, como lo reveló y se le reveló al profeta José Smith. Todo esto debe hacernos sentir agradecidos por tener padres y madres justos que nos transmiten estas tradiciones correctas y más ansiosos, por descartar las tradiciones ancestrales que podrían inhibir o detener nuestro progreso eterno. (DyC 93: 19, 39).

Alternativamente, si “la visión de su padre” se entiende como que Abish tuvo una visión de su Padre Celestial. Entonces, su nombre (“el padre es un hombre”) podría verse como un refuerzo de la verdad revelada en la Escritura de la Restauración de que Dios el Padre es un hombre exaltado de carne y hueso. (DyC 130: 22-23)

Como el profeta José Smith enseñó en 1844, “Dios, que se sienta allá en los cielos, es un hombre como ustedes… [Si] fueran a verlo hoy… lo verían en forma de hombre, como ustedes.”

Este juego de palabras agrega una profundidad doctrinal al Libro de Mormón y también, fortalece los lazos del registro nefita con el mundo del antiguo Israel. Además, rinde un agradecido respeto y tributo a Abish, la sierva, cuyo padre espiritual vendría a la tierra como hombre.

Artículo originalmente escrito por Book of Mormon Central y publicado en ldsliving.com con el título “Why Was Abish One of the Only Women in the Book of Mormon Mentioned by Name?