Por David W. Allan

 Mi historia con el Libro de Mormón

Nuestra historia comienza con un talentoso poligloto en 1971. En ese momento, se necesitaba con urgencia que el Libro de Mormón sea traducido en el idioma afrikáans en Sudáfrica. Por lo tanto, para satisfacer esta necesidad, el presidente de misión en el momento, Harlon Clark, se puso en contacto con el profesor Felix Mynhardt de la Universidad de Pretoria, un miembro de la Iglesia Reformada Holandesa, que hablaba varios idiomas, incluyendo inglés, hebreo, egipcio antiguo, y afrikáans. Mynhardt no aceptó la oferta, pensando que a su universidad y a su iglesia no les gustaría que ayudara a los mormones.

 

Sin embargo, esa noche, mientras Mynhardt oraba, el Espíritu lo conmovió. Desde hace algún tiempo, Mynhardt había estado pidiendo al Señor, una manera definitiva para utilizar sus habilidades lingüísticas. El Espíritu le susurró que el Señor le había dado el Libro de Mormón para que lo tradujera. Después de una noche de insomnio, a la mañana siguiente, él llamó el presidente Clark y le dijo que lo haría.

 

Como era su forma, Mynhardt no inició la traducción al comienzo del libro. En su lugar, fue a la mitad del libro y de inmediato reconoció, y se sorprendió al descubrir, que el Libro de Mormón no fue escrito en inglés. Con sus dotes lingüísticos, sintió que la mejor manera sería traducirlo del inglés a su idioma original, y desde ese idioma al idioma afrikáans, al menos en esas partes que eran difíciles. De esta manera, tendría una mayor precisión en la traducción.

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Pasó meses tratando varios idiomas diferentes. Él “finalmente intentó egipcio”, y dijo: “Para mi sorpresa, descubrí que el Libro de Mormón se traducía perfectamente en egipcio, no el moderno, sino el antiguo egipcio. Descubrí que faltaban algunos sustantivos en egipcio, por lo que añadí sustantivos hebreos”.

 

Mi traducción del Libro de Mormón

Luego comenzó su traducción y su alma se conmovió cuando leyó, “Yo Nefi … hago la relación en el lenguaje de mi padre, que se compone de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios”. Al compartir su experiencia en una conferencia de estaca en Johannesburgo, dijo, “me habría ahorrado meses de trabajo si simplemente hubiera comenzado al principio”, y que sabía que José Smith fue un profeta de Dios a causa de su trabajo en la traducción del libro de Mormón al afrikáans.

 

El profesor Mynhardt sintió el llamado del Señor para llevar a cabo esta importante traducción. Si uno mira la historia de este evento, puede ver la mano del Señor guiando este trabajo e inspirando a Mijnhardt. En ese momento, él era, probablemente, el único en el planeta que sabía inglés, hebreo, egipcio antiguo, y el afrikáans con fluidez.

 

Mientras se maravillaba con la habilidad casi milagrosa de Mynhardt con los idiomas, el obispo Johannes P. Brummer, quien había comenzado inicialmente el trabajo de traducción del Libro de Mormón en afrikáans antes de dejársela a Mynhardt, dijo: “Les puedo decir que no tengo duda acerca de esto, cuando Felix Mynhardt hizo su aparición en mi oficina en un día determinado, no fue sólo una coincidencia. Fue enviado a nosotros por el Señor”.

 

 Fuente: LDSLiving.com