Un día como hoy, el 23 de diciembre de 1805, nació José Smith. (José Smith – Historia 1:3) En el pueblo de Sharon, condado de Windsor, estado de Vermont, nació un hombre predestinado a cumplir designios divinos: restaurar la Iglesia de Jesucristo.

La peculiaridad de este hecho se centra en la fecha de nacimiento de nuestro profeta. Para ello debemos conocer acerca del solsticio. En el ámbito astrológico, este fenómeno hace referencia al día en el que, por un movimiento natural a la rotación del Sol, se irradia la menor cantidad de luz para este lado del mundo, por lo que se le denomina el día más oscuro del año. Cada año, entre el 20 y el 23 de diciembre, se presenta este fenómeno, también llamado como el día más corto. ¿Y cuál fue el “día más oscuro del año” en 1805? El 22 de diciembre, un día antes del nacimiento de José Smith.

El amanecer del día siguiente al del solsticio marca el inicio de una temporada llena de luz, siendo el símbolo de un inicio de esperanza, relacionado, incluso, a la religiosidad de muchas culturas ancestrales. ¿Y cuál fue el día que inició este “tiempo de prosperidad” en 1805? Sí, el 23 de diciembre, día en el que nació el profeta José Smith.

 

El Solsticio 1805

El Solsticio 1805

 

José Smith nació en el día que –siempre en el sentido astrológico- llegaron momentos de luminosidad para el mundo; tal como fue llamado para venir a la tierra a establecer los cimientos de la Iglesia y hacerla salir de la obscuridad y tinieblas. (Doctrina y Convenios 1:30)

Ahora sabemos por qué el primer himno de nuestra iglesia tiene tal nombre: “Ya rompe el alba”. Recordemos su primera estrofa:

“Ya rompe el alba de la verdad

y en Sión se deja ver,

tras noche de obscuridad,

tras noche de obscuridad,

el día glorioso amanecer. (…)”

 

Es también interesante conocer que José Smith nació en la víspera de Navidad. En esta época se recuerda el nacimiento de Jesucristo, de quien nuestro profeta fue vidente y revelador; él fue el conducto para restaurar nuestro sagrado evangelio. José Smith ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en él, exceptuando sólo a Jesús. (Doctrina y Convenios 135:3).

 

No es solo una coincidencia, es la obra de Dios. Vivamos este día recordando la misión divina que realizó nuestro profeta José Smith; que este día marque el inicio de una nueva temporada, una época en la que se deja atrás la oscuridad, para irradiar al mundo con la luz del evangelio. Pasó el solsticio, llegó la esperanza.