Una perspectiva profunda de los Élderes Bednar y Hales

En octubre del 2015, el Élder David A. Bednar compartió un  mensaje en la Conferencia General que brinda consuelo, esperanza y un sentido de propósito a los Santos de los Últimos Días, quienes han visto a los líderes de la iglesia soportar la enfermedad, los efectos de la vejez e incluso la muerte. Sus palabras son un testimonio de que sin importar lo que nuestro profeta y sus apóstoles experimenten en la mortalidad, el Padre Celestial y Jesucristo están a la cabeza de la iglesia. Estas experiencias físicas mortales no pueden obstaculizar Su obra. De hecho, son una parte divina de ella. Aquí les compartimos una pequeña porción de ese discurso del Élder Bednar: “escogidos para dar testimonio de mi nombre”.

Hace varios años, pasé una tarde de domingo con el Élder Hales en su hogar mientras él se recuperaba de una enfermedad grave. Hablamos sobre nuestras familias, nuestras responsabilidades del cuórum y nuestras experiencias importantes.

En un momento le pregunté al Élder Hales, “usted ha sido un esposo, padre, atleta, piloto, ejecutivo de negocios y un líder de la iglesia exitoso. ¿Qué lecciones ha aprendido a medida que se ha vuelto mayor y se ha visto limitado por la reducción de su capacidad física?

El Élder Hales se detuvo por un momento y respondió, “cuando no puedes hacer lo que siempre has hecho, entonces sólo haces lo que es más importante”.

Me sorprendió la sencillez y la amplitud de su respuesta. Mi querido socio apostólico me compartió una lección de toda una vida, una lección aprendida a través de la aflicción del sufrimiento físico y la búsqueda espiritual.

 Limitaciones y fragilidades humanas

Las limitaciones que son consecuencias naturales de la edad avanzada, pueden convertirse en fuentes extraordinarias de aprendizaje espiritual y entendimiento. Los mismos factores que muchas personas pueden creer que limitan la eficacia de estos siervos del Señor pueden convertirse en unas de sus mayores fortalezas. Las restricciones físicas pueden expandir la visión. El vigor  limitado puede aclarar las prioridades. La incapacidad para hacer muchas cosas puede dirigir el enfoque a algunas cosas que tienen mayor importancia.

Algunas personas han sugerido que la iglesia necesita líderes más jóvenes y más vigorosos en la iglesia para abordar eficazmente los grandes desafíos de nuestro mundo moderno. Pero el Señor no usa filosofías ni prácticas contemporáneas de liderazgo para lograr sus propósitos. (Veáse Isaías 55: 8-9). Podemos esperar que el Presidente y otros líderes de la iglesia sean hombres espirituales mayores con experiencia.

El patrón revelado por el Señor de su gobierno a través de consejos, prevé y atenúa el impacto de las debilidades humanas. Curiosamente, las limitaciones mortales de estos hombres afirman la fuente divina de las revelaciones que vienen a través de ellos. Verdaderamente, estos hombres son llamados por Dios, por profecía. (Veáse Artículo de Fe 1: 5).

Un patrón de preparación

He observado en mis hermanos, una parte del propósito de Dios de tener hombres mayores, maduros y con juicio para servir en altas posiciones de liderazgo en la iglesia. Estos hombres han tenido un largo trayecto siendo enseñados por el Señor, a quien ellos aman, representan y sirven. Ellos han aprendido a comprender el divino lenguaje del Espíritu Santo y los patrones de revelación del Señor. Estos hombres ordinarios, han sufrido un proceso extraordinario de desarrollo que ha agudizado su visión, instruido su percepción y aumentado su amor por todas las personas de todas las naciones y circunstancias, y afirman la realidad de la restauración.

He sido testigo repetidamente del esfuerzo diligente que hacen mis hermanos, al esforzarse por cumplir y magnificar sus responsabilidades mientras luchan con serios problemas físicos. Estos hombres no están libres de la aflicción. Por el contrario, son bendecidos y fortalecidos para avanzar valientemente mientras sufren en su aflicción.

Al servir con estos representantes del Señor, he llegado a conocer que su mayor deseo es poder discernir y hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial y Su amado hijo. A medida que nos aconsejamos los unos a los otros, la inspiración se ha recibido y las decisiones que se han tomado reflejan un grado de luz y verdad que va más allá de la inteligencia humana, el razonamiento y la experiencia. A medida que trabajamos juntos en unidad sobre problemas desconcertantes, nuestra comprensión colectiva respecto a un tema ha sido ampliada de maravillosas formas por el poder del Espíritu Santo.

Soy muy bendecido al poder observar a diario, las personalidades, capacidades y características nobles de cada uno de estos líderes. Algunas personas encuentran las deficiencias humanas de los líderes como algo preocupante o como una razón para disminuir su fe. Para mí, esas imperfecciones son alentadoras y promueven la fe.

 

 

Este artículo fue escrito por el Élder David A. Bednar, extraído del discurso “escogidos para dar testimonio de mi nombre”, y fue publicado en ldsliving.com, con el título: “When Church Leaders Are Limited by Age or Illness: Profound Insights from Elder Bednar and Elder Hales”.