Las campanas del campus de BYU Provo que tocan el himno de los pioneros “¡Oh, está todo bien!” tuvieron una mayor resonancia y significado para aquellos que asistieron a la Conferencia Anual de la Libertad Religiosa el 20 y 21 de junio.

La conocida canción, escrita por el pionero de la iglesia William Clayton mientras cruzaba las llanuras a finales de la década de 1800, declara orgullosamente, “buscaremos lugar do, libres ya de miedo y dolor, nos permitan morar. Cantemos, sí, en alta voz; dad glorias al Señor y Dios, y sobre todo, el refrán: ¡Oh, está todo bien!”

Estas letras fueron pronunciadas por el descendiente de Willian Clayton, el Élder L. Whitney Clayton, durante su discurso de apertura en la conferencia del 20 de junio. Mientras el Élder Whitney de la Presidencia de los Setenta citaba el himno, sentía la perfecta personificación del significado de proteger la libertad religiosa.

Durante su discurso de apertura titulado “En la médula de sus huesos: la experiencia de un mormón sobre la religión como identidad,” el Élder Clayton compartió historias de sus propios antepasados pioneros y expresó la importancia de su fe como parte fundamental de su identidad.

“No puedo distinguir quien soy de la fe que inspiró a aquellos antepasados pioneros a sacrificar todo por el evangelio de Jesucristo,” dijo el Élder Clayton. “Esa fe continua inspirando y definiendo mi vida y la de mi familia.”

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El Élder L. Whitney Clayton, de la Presidencia de los Setenta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habla en la Conferencia Anual de la Libertad Religiosa en BYU, miércoles 20 de junio de 2018

El Élder Clayton dijo que la creencia personal puede dar forma a cada aspecto de la vida de una persona.

“Una vez que se experimenta y acepta, la fe en Dios cambia la vida. Esa decisión trascendental que cambia la vida influye profundamente en la identidad personal, familiar y cultural. Define quiénes somos; cómo comprendemos nuestro propósito de ser; cómo nos relacionamos con los demás; y cómo lidiamos con el dolor, el sufrimiento y la muerte.”

La fe, como explicó el Élder Clayton, es mucho más que una elección o preferencia personal; es el fundamento del carácter.

El hecho que los líderes y entidades seculares no comprendan la fe como parte de la identidad de una persona “naturalmente causa que disminuya la importancia de la libertad religiosa que permite a las personas de fe vivir su identidad central con dignidad y paz,” explicó el Élder Clayton.

“Para muchos creyentes, la religión no es simplemente algo que uno pueda ponerse o quitarse como una camiseta favorita,” expresó el Élder Clayton. “Dispersar este mito es la clave para una mayor comprensión de las personas religiosas y agnósticas.”

Brett G. Scharffs, director del Centro Internacional para los Estudios de Derecho y Religión en BYU, también se pronunció sobre el valor de la elección con respecto a la libertad religiosa.

“Nuestra esperanza es que podamos explorar maneras en que la libertad religiosa para todos, incluida la libertad de no ser religioso, pueda y deba contribuir al bien común. Una esperanza que en ocasiones parece desolada en un clima social y político que parece, de algún modo, haber renunciado a la idea de que incluso existe un bien común.”

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Al señalar que encontrar puntos en común entre los sectores religiosos y seculares es mejor cuando las personas están dispuestas a “reunirse y discutir temas con respeto y mentalidad abierta,” Schaffer dijo que la conferencia anual, que reúne personas de diferentes orígenes y creencias, es un ejemplo clave de cómo comenzar dicho diálogo.

“Esta conferencia es uno de los eventos más importantes del año, cada año, por la libertad religiosa de todo el país,” afirmó el Élder Clayton en una entrevista con Church News. “Además, la conferencia se está convirtiendo en una gran luz para el resto del país con el fin de comprender la libertad religiosa y cómo juega un papel importante en la vida de muchos estadounidenses.”

De acuerdo con el tema de la conferencia de este año, “La libertad religiosa y el bien común,” un tema importante de discusión a lo largo de las sesiones de la conferencia fue: ¿Cómo la libertad religiosa y la fe contribuyen al bien común del mundo?

Fiona Givens – autora y miembro de la iglesia – habló con Church News sobre la manera en que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días contribuye con el bien común.

“Siento, como mormona, que estamos bajo el convenio de ayudar mundialmente en todos los esfuerzos de levantar Sion,” dijo. “Tenemos la responsabilidad de convenio de participar completamente en todos los esfuerzos de traer paz, libertad religiosa, lugares seguros donde las personas puedan practicar sus religiones sin ser molestados; sin ser vistos de manera equivocada como “peligros para la sociedad.”

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Sus palabras recordaron los puntos sobre la creciente discriminación secular contra las creencias religiosas según detalló el Élder Clayton en su discurso de apertura.

“Con demasiada frecuencia las élites seculares y los funcionarios del gobierno… consideran a la religión y las comunidades religiosas, según sus demandas competitivas de lealtad y su devoción a la tradición, como un obstáculo intrincado que interfiere con lograr sus propias ideologías de una sociedad moderna y justa,” expresó el Élder Clayton. “Temo que con demasiada frecuencia, incluso vean a la misma religión, no solo las creencias particulares a las que se oponen, sino la propia fe en Dios como un completo peligro, como una forma de pensar ignorante y supersticiosa que debería ser desechada como sea razonablemente posible.”

Ese punto de vista es profundamente ingenuo, explicó el Élder Clayton. En una entrevista con Church News después de su discurso, el Élder Clayton señaló que quizá una amenaza incluso mayor para la libertad religiosa provenga de una forma más secreta.

“En mi opinión, la amenaza más grande para la libertad religiosa frecuentemente es casi invisible,” dijo. “No vemos los ataques frecuentes y abiertos, en cambio nos percatamos de las arenas movedizas de la aceptación cultural de cosas que son antiéticas para la religión. Además, algunos de esos cambios, algunas de esas arenas movedizas, tienden a hacer la práctica religiosa, públicamente, más difícil para las personas de fe.”

Sin embargo, estas arenas movedizas, como explicó el Élder Clayton, podrían provenir mayormente de la malinterpretación de las creencias religiosas y su importancia que de prejuicios intencionados.

En una sesión sobre comunicar la importancia de la libertad religiosa con la generación milenaria, Emily Hardman, presidenta de Amicus Communications, presentó estadísticas de una reciente encuesta.

élder Juan Pablo Villar

La encuesta arrojó que, mientras 95% de la generación milenaria piensa que la libertad religiosa es importante, 58% piensa que la religión no debería jugar ningún papel en la sociedad. Sus observaciones señalaron la creciente tendencia entre las generaciones más jóvenes de creer que la religión debería tener lugar en los sectores privados, en vez de vivir en las comunidades.

No obstante, Kristen Looney, directora del Centro de Libertad Religiosa, Instituto Freedom Forum, explicó durante sus observaciones en una de las sesiones de cierre de la conferencia, que es necesario comprometerse en un diálogo sincero y abierto con el fin de superar los malentendidos sobre qué conllevan las creencias seculares y religiosas además de encontrar un equilibrio en la forma en que se pueden practicar y manifestar sin prejuicios.

“Depende de nosotros cómo estamos dispuestos a ayudar y ser vulnerables, cruzar fronteras, ser comprensivos y encontrar ese punto en común,” dijo Looney.

Para los grupos religiosos que sienten que están experimentando opresión, ese diálogo abierto y el respeto de los demás es una de las cosas más importantes para ayudar a proteger su libertad religiosa.

Sahar Aziz habló específicamente de la opresión que experimentan los musulmanes en América: “Creo que es importante que las personas de otras religiones se unan y vengan a ayudar a los musulmanes, especialmente en tiempos de crisis, en solidaridad.”Añadió que las religiones tienen la responsabilidad de apoyarse mutuamente porque a todas les interesa la idea de la libertad religiosa.

“Una vez que se vuelve normal difamar y atacar abiertamente a una minoría o comunidad religiosa. Luego, eventualmente, comienza a expandirse. Atacar la libertad religiosa de un grupo es atacar a todos los grupos,” afirmó Aziz.

En los últimos comentarios de su discurso, el Élder Clayton dijo, “Si consideramos que tomar los derechos humanos y constitucionales seriamente requiere respeto social y amparo legal para que las personas puedan vivir sus identidades fundamentales de manera abierta, como participantes iguales en nuestras comunidades y nación. Entonces, espero que la misma convicción se extienda a las personas religiosas y sus creencias fundamentales. Incluso, cuando esas creencias puedan ser mal vistas.”

El Élder Clayton señaló que los miembros de la iglesia no son ajenos a las creencias mal vistas. La iglesia y sus miembros tienen una historia que les permite comprender la lucha cuando sus creencias son malinterpretadas y amenazadas. No obstante, esa historia puede ayudar a los miembros de la iglesia a tomar la iniciativa para enfrentar la adversidad religiosa y defender sus derechos por la libertad religiosa.

“Nuestra fe nos eleva más allá de las pruebas y tribulaciones de esta vida hacia una visión más noble de la salvación y paz. Además, nos da esperanza para avanzar y gozar durante el viaje,” expresó, recordó las palabras del himno de los pioneros escrito por su antepasado.

“La misma fe que sostuvo a los pioneros del siglo XIX a través de las pruebas terribles a medida que buscaban construir su Sion continua sosteniendo y defendiendo las identidades y vidas de los miembros fieles de la iglesia hasta hoy,” afirmó el Élder Clayton. “Esa misma fe todavía se encuentra en la médula de nuestros huesos. Todavía es quienes somos.”

Artículo originalmente escrito por Aubrey Eyre y publicado en ldschurchnews.com con el título “Faith as identity: Why Church members have a responsibility to protect religious freedoms.”