“Ya sea que el templo sea nuevo para ti o que hayas sido investido hace años, estos cinco puntos te pueden ayudar a mejorar tu experiencia en la Casa del Señor.”

Un tranquilo lunes por la mañana, crucé las puertas de una nueva tienda de ropa, sin saber que me esperaba una conversación sorprendente. Me abrí camino a través de los pasillos, hasta encontrar lo que estaba buscando: un pequeño estante en la pared del fondo con cinco o seis vestidos blancos del templo.

Seleccioné tres vestidos para probarme en el vestuario, encontré uno que me gustó, luego me dirigí a la caja para realizar mi compra.

Cuando le entregué mi vestido blanco a la joven, ella exclamó: “¡Me alegra que ahora estén haciendo lindos vestidos para el templo!” Asentí diciéndole que era una obrera del templo y que necesitaba reemplazar un vestido que estaba muy gastado.

La joven hizo una pausa, luego confió en voz baja: “Me cuesta mucho entender el templo. Nunca tuve ninguna clase de preparación para el templo antes de casarme, y es difícil para mí asistir porque no entiendo nada.”

Templo de Santiago Chile

Templo de Santiago Chile

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Me conmovió que esta encantadora joven compartiera algo tan personal conmigo, y realmente quería ayudarla. Al mirar rápidamente alrededor, vi que estábamos solas en la tienda, así que le dije con seriedad: “Por favor, no te rindas”.

La animé a que hablara con su obispo y le preguntara si era posible que se enseñara una clase de preparación para el templo en su barrio. Luego le di mi testimonio sobre las poderosas bendiciones que he experimentado al hacer del templo una prioridad, y cómo, incluso cuando nuestra comprensión del templo es escasa, bendecimos a los demás cada vez que asistimos y participamos de él.

Nos quedamos allí por un momento, las dos con lágrimas en los ojos, y luego compartió: “Siento el Espíritu muy fuerte en este momento”. El Espíritu nos confirmó la importancia del templo. Aquella dulce joven conmovió profundamente mi corazón con su sincero deseo por comprender lo que aprendemos en el templo.

templo

Esa conversación ha estado en mi mente durante semanas, ha aumentado mi deseo de ayudar a otros a comprender mejor la santa casa de Dios. A todos los que tienen desafíos con el templo, les digo: “Por favor, no se rindan”.

Es cierto que soy una nerd del templo. Me encanta ver el templo y leer sobre él. Me encanta pasar tiempo allí como obrera, incluso disfruto de la asignación de limpieza del templo.

Es importante aclarar que no tengo experiencias espirituales poderosas cada vez que participo de la obra del templo. Mi comprensión de las ordenanzas del templo probablemente no son mayor que la del promedio.

De hecho, con frecuencia me siento frustrada al ver que mi conocimiento sobre el templo se mueve al ritmo de una tortuga anciana, pero puedo afirmar con confianza que he sentido las bendiciones del templo de maneras inconfundibles.

Templo de Frankfurt Alemania

Templo de Frankfurt, Alemania

Todos aprendemos de manera diferente. Nuestras personalidades, orígenes, niveles de testimonio personal, dones espirituales y comprensión del Evangelio varían mucho.

No debería sorprendernos que cada uno de nosotros tenga experiencias diferentes en el templo de ellas. Creo que todos podemos beneficiarnos, ya sea que el templo sea nuevo para nosotros o que hayamos sido investidos por décadas, de los siguientes cinco puntos clave que pueden mejorar nuestra experiencia en el templo.

Ve digno

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No hay forma de evitar esto. La pureza de cuerpo, mente y espíritu permite que el Espíritu Santo nos enseñe y nos toque. No podemos “falsificar” esa pureza. Si entramos al templo estando impuros, nuestros pecados permanecerán como un velo entre nosotros y las verdades del templo.

Por otro lado, no debemos equiparar nuestra dignidad con la perfección. Si esperamos hasta que seamos perfectos para entrar en la casa de Dios, nunca llegaremos allí. Nuestro obispo puede ayudarnos con nuestra dignidad.

Las preguntas de recomendación del templo no son fuera de lo común. Ser capaz de responder a cada pregunta específica de manera apropiada nos ayuda a estar preparados para vivir los convenios hechos en la investidura. Por ejemplo: vivir la Ley del Diezmo es un paso importante para poder vivir la Ley del Sacrificio.

Si podemos decirle con honestidad al Obispo que estamos viviendo la Ley de Castidad, no deberíamos tener problemas en aceptar la misma ley que se da en el templo. Asimismo, es vital comprender que ser dignos de asistir al templo, aunque es una parte crucial de nuestra preparación, no es suficiente.

Ve informado

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No debemos equiparar nuestra dignidad con nuestra preparación para el templo. Es posible, incluso común, que los miembros de la Iglesia ingresen al templo con absoluta pureza espiritual, con un deseo genuino de comprender la investidura, pero que aún así tengan una experiencia insatisfactoria o incluso problemática porque no estaban preparados con una comprensión básica de las ordenanzas, los convenios, simbolismo, la vestimenta del templo, etc.

La adoración en el templo no es nada como la reunión sacramental o la escuela dominical. Las ordenanzas y la sensación ritual del templo son de naturaleza antigua y pueden ser discordantes para muchos, a menos que se nos informe de antemano qué esperar. Llevar una clase de preparación para el templo nos permite revisar cada uno de estos temas.

Aquellos que buscan aprender ampliarán gradualmente su comprensión a medida que el Espíritu Santo los vaya instruyendo. Los miembros que van a investirse deben reconocer que este es un proceso de por vida.

Ve con humildad

preparación para el templo

Cada persona que va al templo por primera vez recibe instrucción especial de una de las obreras del templo o de un miembro de la presidencia del templo antes de recibir su investidura. 

Una obrera del templo expresó recientemente su pena después de una sesión de instrucción. Una joven había acudido a la instrucción con evidente desgano tanto en su lenguaje corporal como en sus comentarios y preguntas. La obrera sintió una profunda tristeza, sabiendo que era poco probable que esta joven pudiera experimentar algo positivo en la investidura.

No hay nada de malo en hacer preguntas sobre el templo. La hermana Sheri L. Dew hizo la siguiente observación sobre las preguntas del Evangelio: 

“Tener preguntas es bueno. Las preguntas nos traen respuestas… No se trata de hacer preguntas, sino del espíritu con el que se hacen las preguntas.

Una pregunta planteada en un contexto de dudas y críticas, como: ‘No entiendo esto o aquello, entonces la Iglesia [o en este caso el templo] no debe ser verdad’, puede ser debilitante, ya que ataca nuestra fe y nos deja incapaces de ser guiados por el espíritu para aprender.

Por otro lado, la misma pregunta formulada en un ambiente de fe: ‘No entiendo esto y aquello, y qué es lo que me enseña el Señor con esa pregunta’, demuestra fe en el Señor y esperanza de que en algún momento obtendremos una respuesta. Las preguntas formuladas en un ambiente de fe liberan el poder de Dios para responderlas.”

Ve con reverencia

preparación para el templo

Ve con un espíritu de reverencia. Quien está recibiendo su investidura está entrando en una nueva etapa de desarrollo espiritual haciendo promesas importantes. Estos convenios no deben tomarse a la ligera, por eso es esencial ir espiritualmente preparados.

Las verdades eternas del templo sólo se entienden espiritualmente, por lo que debemos protegernos contra la desensibilización espiritual. Nos volvemos insensibles a los suaves susurros del Espíritu cuando nos permitimos sobreexponernos a todo lo que es ruidoso, intenso y acelerado.

La mayoría de nosotros estamos expuestos a una sobrecarga sensorial durante un porcentaje alarmantemente alto la mayor parte de nuestro tiempo, estamos saturados de ondas sonoras y estimulación visual. ¿Cómo puede competir el Espíritu con todo ese ruido y estimulantes? Ni siquiera lo intenta. 

Dado que el Espíritu no aumentará su volumen, debemos aprender a estar quietos interiormente, para que no nos perdamos de Sus sagrados susurros.

No permitas que tu celular te robe de una experiencia sagrada. Uno de los puntos que mi esposo y yo enfatizamos mientras enseñamos el curso de preparación para el templo a nuestros jóvenes de 17-18 años es apartarse de la tecnología como parte de su preparación. Les instamos a que se propongan poder pasar varias horas seguidas sin revisar sus teléfonos.

¿Por qué?

Porque si estás distraído o inquieto en el templo porque no tienes tu teléfono a la mano para revisar tus mensajes de texto o redes sociales, la probabilidad de tener una experiencia sagrada disminuirá.

Regresa 

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Templo de Roma, Italia. Créditos: Jarvie Photography

Jesucristo dio una fórmula maravillosa para todos los que desean comprender las enseñanzas de naturaleza espiritual. Esto se aplica perfectamente al templo. Cuando el Salvador visitó el continente americano después de Su resurrección y percibió que la gente tenía desafíos al comprender Su doctrina. Él les aconsejó de la siguiente manera:

“Id a vuestras casas, y meditad las cosas que os he dicho, y pedid al Padre en mi nombre que podáis entender; y preparad vuestras mentes para mañana, y vendré a vosotros otra vez.”

No debería sorprendernos que si no pensamos en el templo o en nuestros convenios a menos que estemos dentro del edificio nos resulte difícil avanzar en nuestra comprensión del templo en nuestras visitas.

Nuestra búsqueda de comprensión por las ordenanzas de la casa santa de Dios no debería avergonzarnos. Es completamente apropiado pedir ayuda a nuestro Obispo, nuestra familia u otros miembros de la Iglesia. 

Ve a la casa del Señor. Ve digno, ve informado, ve con humildad, ve con reverencia y asegúrate de regresar. Pero sobre todo, por favor, no te rindas.

Este artículo fue escrito originalmente por Lynne Perry Chirstofferson y fue publicado originalmente por latterdaysaintmag.com bajo el título “Please Don’t Give up on the Temple: Five Keys to Improve Your Temple Experience