La bondad de Dios
Cuando pienso en la bondad de Dios, me recuerda la palabra “misericordia”, y aún con mucha más profundidad que el tradicional sentido de la misericordia.
¿Exactamente qué es lo que significa “misericordia”? Si vamos a la mayoría de los diccionarios, ellos nos darán las definiciones tradicionales de “misericordia”. La explicación sería algo como esto:
“Misericordia significa dar bondad cuando no se la merecen”.
Y ésa es realmente una definición exacta. Pero creo que la misericordia – al menos cuando hablamos de la bondad de Dios – es mucho más amplia.
Así como un juez tiene el poder para detener una pena cautelar o en realidad otorgar el indulto a alguien por un delito terrenal, así también Dios tiene el poder de perdonarnos graves delitos que incluso los tribunales terrenales podrían condenar.
Pero Él sólo hace esto porque Su hijo estuvo dispuesto a venir y pagar por nuestros pecados. Jesucristo fue fustigado, azotado porque nosotros hemos pecado. Él sangró y sufrió profundamente más de lo que podamos entender en una eternidad, en el Jardín de Getsemaní, a causa de nuestras debilidades. Fue clavado en una cruz, porque Él nos amó lo suficiente – Él nos amó lo suficiente como para cruzar el umbral de la muerte y luego regresar, de manera que pudiéramos hacer lo mismo.
Entonces, ¿una simple definición de “misericordia” es suficiente para mí? Ni siquiera se aproxima.
Mi corazón se regocija por todas las veces que mi Dios me ha dado pruebas de Su divina preocupación por mí. Y, sin embargo, al mismo tiempo, se adueña de mí el pesar de saber que Su hijo sufrió por mi causa y por mis errores.
Sin embargo, este fue el plan eterno. Dios crearía una tierra para nosotros, para que nosotros, como sus hijos, pudiéramos ser probados. Deberíamos demostrar que en verdad valorábamos las cosas de Dios más que las cosas terrenales de la mortalidad. Pero, nosotros (y Él) pudimos ver que al caminar aquí, cometeríamos errores. A veces esos errores serían graves, que se llamarían pecados debido a su serio carácter ofensivo ante Él.
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La Necesidad de un Salvador
Es por ello que hubo la necesidad de un Salvador para compensar nuestras deficiencias. Esta es la razón por la que el Salvador Jesucristo es a menudo llamado el Redentor del mundo.
Piensen en la palabra “redención” de esta manera – cuando se recibe un cupón en el correo, ustedes tiene la opción de devolverlo a la tienda para “canjear” el artículo ofrecido. Pero todo se basa en la elección. La oferta de Jesucristo para nosotros de Dios mismo es muy similar. Se nos da el “cupón” sumamente invalorable de la vida eterna sin restricciones. Nos corresponde a nosotros decidir si tomamos ese cupón y hacemos uso de la oferta – o si lo tiramos sin ningún cuidado.
Por eso, cuando oigo la palabra “misericordia”, para mí es mucho mayor que un simple acto de bondad, como muchos asumen. Para mí la palabra misericordia tiene tal profundidad que me es difícil articular su significado. La bondad de Dios se manifiesta por el don de Su Hijo; qué sorprendente extensión de la bondad de Dios es Él!
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Por Cindy Bezas el 30 de enero de 2008