Misionera que fue apuñalada, se recupera y comparte emotivo testimonio

El 16 de agosto de 2020, dos misioneras que servían en Houston, Texas, fueron apuñaladas por un criminal que ingresó a su departamento.

Ahora, la hermana Lauren Willardson comparte la historia de lo que sucedió esa noche y los milagros que ha presenciado desde entonces.

Foto: Facebook de Lauren Willardson.

La historia del trágico suceso

La hermana Willardson contó que un hombre irrumpió en el departamento que ella y su compañera compartían como misioneras de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

El hombre atacó con un cuchillo a las dos misioneras mientras dormían.

misioneras apuñaladas

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“Nos despertamos y comenzamos a orar. Luchamos por nuestras vidas durante unos quince minutos.

“Después de la lucha, por el poder y la misericordia de Dios, el hombre se fue.

“Mi compañera y yo llamamos al 911 y, luego, nos llevaron al hospital.

“Nos enteramos, en la ambulancia, que había sufrido nueve puñaladas.

“En el hospital, tuve una cirugía que me salvó la vida y, luego, recibí tratamiento durante muchos días”, relató la hermana Willardson.

Foto: Facebook de Lauren Willardson.

A lo largo de su relato, la hermana Willardson compartió algunos de los milagros que experimentó.

Aunque existían restricciones en el hospital debido a la pandemia de COVID-19, su presidente de misión y sus padres pudieron visitarla.

Tanto ella como su compañera sintieron que se inspiraron mutuamente a seguir luchando por sus vidas.

Foto: Facebook de Lauren Willardson.

Después de recibir la atención médica necesaria, un cirujano le dijo a Willardson que si el criminal le hubiera apuñalado el hombro aunque fuera un poco más a la derecha o la izquierda, habría perforado una arteria principal y, probablemente, le habría causado la muerte antes de que llegara la ambulancia.

Sin embargo, entre todos los milagros que experimentó, el milagro de un Salvador sigue siendo el más grande de todos.

“Si estos milagros no los convencen del gran y milagroso amor de nuestro Padre Celestial, les ruego que consideren el milagro más grande de todos, es decir el don y la vida de Su Hijo Unigénito, Jesucristo”, dijo la hermana Willardson.

El emotivo testimonio de la hermana Willardson

Foto: Facebook de Lauren Willardson.

Aprovecho esta oportunidad para concluir compartiendo mi testimonio acerca de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

En esa espantosa mañana del 16 de agosto, después de que el hombre se fue, recuerdo que esperé a que llegara la ambulancia mientras mi compañera estaba al teléfono con el 911.

Recuerdo cuando me di cuenta por primera vez de todas las puñaladas que recibí. Peleé con tanta adrenalina que no pude darme cuenta antes de las heridas que tenía.

Mientras estaba sentada allí con mis extremidades tensas hasta el punto de no poder moverme, sin saber si me iba a desangrar hasta morir, recuerdo que vi mi mano y me di cuenta de que una puñalada la había atravesado.

Foto: Facebook de Lauren Willardson.

Si bien pueden pensar que esto sería un espectáculo alarmante de contemplar, recuerdo sentir la mayor paz cuando mi mente instantáneamente pensó en una herida similar en las manos de Alguien mucho más grande que yo.

A medida que descubrieron más heridas en mi cuerpo mientras estaba en la ambulancia y después de los procedimientos médicos, pronto me enteré de que ese hombre me apuñaló cerca de mi costado y perforó mis intestinos. Asimismo, mi tobillo resultó herido justo por encima del pie.

Con estas tres heridas, he aprendido más acerca de la expiación de Jesucristo de lo que nunca antes habría imaginado.

Al pensar en Sus manos, pies y costado heridos, y sentir el dolor de mis propias heridas en lugares similares, finalmente comprendí una proporción microscópica de lo que Cristo sufrió para salvarnos.

No hay palabras que puedan describir la intensa agonía que Cristo decidió soportar para salvarnos.

No poseo la capacidad para describir lo que se siente cuando te clavan las manos, el dolor punzante que proviene de heridas como estas, o cómo se siente desangrarse casi hasta morir.

Sin embargo, debido a que he experimentado algo similar, ahora puedo decir a todo el mundo: ¡NUNCA DUDEN DE CUÁNTO EL PADRE CELESTIAL Y JESUCRISTO LOS AMAN!

Pasé por esto porque simplemente me sucedió. No obstante, pensar que Cristo DECIDIÓ, por su propia voluntad, sentir todo lo que yo experimenté, incluso una eternidad más, y eventualmente morir solo para que Él pudiera estar ahí para nosotros incluso cuando a veces elegimos darle la espalda…

No puedo evitar exclamar como Poncio Pilato: “¡He aquí el hombre!”

Testifico que Él sufrió inmensamente para que cuando pasáramos por nuestro propio Getsemaní, no tuviéramos que sufrir.

Él te sostendrá cuando ya no puedas caminar. Él te quitará el dolor cuando ya no puedas soportarlo. Él te traerá paz cuando parezca que ya no hay esperanza.

Él hará eso por ti porque eso fue lo que hizo por mí.

Un día con Jesús

Nada de lo mencionado se aplica exclusivamente a mí. Él hará eso por todos nosotros.

Simplemente tuve que vivir una experiencia un poco más difícil para finalmente entenderlo. Sin embargo, espero y oro para que cada uno de ustedes no tenga que pasar por lo mismo.

Espero que aprendan de mi experiencia el gran sacrificio que Jesucristo hizo por nosotros.

Por favor, comprendan eso y nunca olviden ¡LO MUCHO QUE SU SALVADOR LOS AMA!

Actualmente, la hermana Willardson se encuentra en casa recuperándose. Sin embargo, espera reanudar su servicio misional lo antes posible.

Mientras tanto, seguirá compartiendo su historia en su cuenta de Instagram.

Síguela para conocer más historias y testimonios inspiradores.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Aleah Ingram y fue publicado en ldsdaily.com con el título “Sister Missionary Stabbed By Intruder Shares Miracles & Recovery”.

| Misioneros
Publicado por: Nicole Córdova Loayza
Traductora de español, inglés y portugués. Me encantan los idiomas y conocer sobre diferentes culturas. También me gusta el arte y amo la naturaleza.
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