En una región donde la falta de alimentos sigue siendo una realidad diaria, una nueva iniciativa busca marcar una diferencia concreta. En ese contexto, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días anunció una donación para fortalecer programas clave en el Corredor Seco de Centroamérica. Esta zona, además, es una de las más afectadas por la inseguridad alimentaria.
La ayuda llegará a Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Allí, miles de familias enfrentan dificultades para acceder a alimentos y mantener una buena nutrición. Asimismo, muchas comunidades lidian con condiciones climáticas que afectan sus cultivos. Por eso, este esfuerzo responde a necesidades urgentes y, al mismo tiempo, busca soluciones sostenibles.
La iniciativa se desarrolla junto al Programa Mundial de Alimentos. De hecho, esta organización ha colaborado con la Iglesia durante más de una década en proyectos humanitarios.
Durante el anuncio participaron líderes tanto de la Iglesia como del Programa Mundial de Alimentos. Entre ellos, el élder Gregorio Casillas, segundo consejero en la Presidencia del Área de Centroamérica de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. También asistieron Maria Guimaraes en representación de El Salvador, Stephanie Hochstetter por Honduras, Athalie Mayo por Nicaragua y Andrew Stanhope por Guatemala.

En ese espacio, el élder Casillas destacó el impacto real de estos programas en la región. Además, explicó que esta nueva donación refleja la fe y el compromiso de miles de miembros de la Iglesia. Según indicó, el objetivo es avanzar hacia una meta clara: reducir el hambre en Centroamérica.
Por su parte, Andrew Stanhope resaltó el valor de esta colaboración. Señaló que cuando distintas organizaciones trabajan juntas, las soluciones pueden ser más sostenibles. Asimismo, afirmó que este tipo de alianzas permite responder mejor a los desafíos que enfrentan muchas familias en la región.
En total, más de 160 mil personas serán beneficiadas. Por ejemplo, miles de estudiantes recibirán apoyo a través de programas de alimentación escolar. Además, comunidades enteras participarán en iniciativas de nutrición y desarrollo económico.
Asimismo, mujeres serán capacitadas para fortalecer sus emprendimientos. De igual manera, se impulsarán acciones de salud comunitaria y formación local. De este modo, el impacto no solo será inmediato, sino también duradero.

En otras palabras, el objetivo no solo se busca cubrir necesidades urgentes, sino también crear oportunidades reales para el futuro.
Los fondos provienen de las ofrendas de ayuno. Es decir, son donaciones que los miembros de la Iglesia realizan de forma voluntaria cada mes. Su propósito, en esencia, es ayudar a quienes atraviesan momentos difíciles.
Gracias a estas contribuciones, este tipo de iniciativas puede llevarse a cabo. Así, la ayuda llega directamente a quienes más lo necesitan.
Desde el Programa Mundial de Alimentos también enfatizaron un punto clave. La seguridad alimentaria no solo impacta el presente, sino también el futuro de las comunidades.

Por lo tanto, invertir en nutrición y apoyo comunitario hoy permite construir sociedades más estables. Además, abre oportunidades para que las familias puedan salir adelante con mayor seguridad.
Finalmente, con este esfuerzo, La Iglesia de Jesucristo reafirma su compromiso de servir. Su enfoque está en apoyar a quienes viven en situaciones de vulnerabilidad.
El impacto, sin embargo, va más allá de los números. Se verá en cada niño que pueda estudiar con alimento asegurado. También en cada madre que encuentre nuevas oportunidades. Y, en definitiva, en cada comunidad que logre fortalecerse frente a sus desafíos.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
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@masfe.org El Área Sudamérica Noroeste de la Iglesia de Jesucristo realizó un evento en donde repasaron el impacto de sus labores humanitarias durante el 2025, invitando a más organizaciones a participar de sus labores sociales durante este 2026. #sud #iglesiadejesucristo #obrasocial ♬ sonido original – Masfe.org



