En medio de la emergencia provocada por los incendios forestales en el sur de Chile, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha movilizado entre 150 y 200 voluntarios diarios para apoyar a las comunidades afectadas, en coordinación con autoridades gubernamentales y organizaciones de otras religiones.

Desde los primeros días de la tragedia, líderes locales de la Iglesia se comunicaron directamente con familias damnificadas para ofrecer acompañamiento, consuelo y ayuda material, mientras se organizaban acciones concretas para responder a las necesidades más urgentes.

El servicio voluntario ha sido uno de los pilares principales de la respuesta. Jóvenes, adultos y familias completas han participado en la recolección, clasificación y transporte de donaciones, además de colaborar en terreno con apoyo logístico.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Como parte de estos esfuerzos, varios edificios de la Iglesia en Concepción, Providencia, Los Ángeles y Buin fueron habilitados como centros de recepción y distribución de ayuda.

En Providencia, por ejemplo, la municipalidad solicitó el uso de una instalación de la Iglesia para organizar donaciones. En Los Ángeles Norte y Sur, se reunieron kits de higiene y suministros esenciales que fueron entregados a sectores golpeados de la región del Biobío, incluyendo Andalién y Lirquén.

En Buin, mediante un proyecto de JustServe, la Iglesia facilitó su centro de reuniones y voluntarios para recibir y clasificar donaciones, que luego fueron entregadas a la municipalidad para su distribución en el sur del país.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La respuesta también se ha desarrollado dentro de un marco de cooperación interreligiosa. La Iglesia participó en las llamadas “Mesas de Religiones”, convocadas por la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos de Chile (ONAR), lo que permitió coordinar esfuerzos con otras comunidades de fe.

Estas reuniones mantuvieron comunicación constante con organismos como SENAPRED y la Delegación Presidencial Regional del Biobío, focalizando la ayuda en zonas especialmente afectadas como Lirquén, Penco, Cerro Verde, Punta de Parra (Tomé) y Camino Florida en Concepción.

Según ONAR, aunque algunas comunidades religiosas perdieron capillas o lugares de culto, fueron esas mismas organizaciones las que extendieron ayuda a sus vecinos, demostrando un espíritu de solidaridad compartida.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Un ejemplo de este trabajo conjunto ocurrió cuando, a solicitud del Consejo de Diálogo Interreligioso de la Municipalidad de La Cisterna, la Iglesia abrió uno de sus edificios como centro intermedio de donaciones.

En solo dos días de servicio, voluntarios reunieron cinco carritos de supermercado llenos de alimentos y artículos de higiene, que luego fueron entregados a un punto municipal de recolección.

El municipio expresó su gratitud, y Gustavo Robles, coordinador de diálogo interreligioso, declaró:

“Gracias por tanto amor”.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para Alondra Friz, directora de comunicaciones del Consejo de Comunicación de la Iglesia en Chile, esta experiencia también mostró que el servicio puede tomar muchas formas.

En su caso, explicó que servir significó coordinar instituciones, tender puentes y asegurar que la ayuda llegara realmente a quienes más la necesitaban, incluso cuando ese trabajo ocurría más por teléfono que en el terreno.

La Iglesia también informó que, además de la ayuda inmediata, se están coordinando futuros apoyos, incluyendo donaciones adicionales, acompañamiento emocional y asistencia psicológica para las familias afectadas, en conjunto con servicios locales y programas de bienestar.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El 21 de enero, la Presidencia del Área Sudamérica Sur expresó públicamente su pesar y solidaridad:

“Expresamos nuestro amor, empatía y oraciones por quienes han sido afectados… coordinaremos con el gobierno y otras organizaciones para proporcionar voluntarios y ayuda material, con el deseo de llevar alivio y esperanza a quienes han sido profundamente impactados por esta catástrofe”.

El mensaje fue firmado por los élderes Joaquín E. Costa, Alan R. Walker y Eduardo Gavarret.

La presidencia de Área también invitó a las familias a unirse en oración por la protección de bomberos, policías y todos quienes trabajan en esta emergencia, reflejando el amor y la compasión enseñados por Jesucristo.

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org

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