Luego de 45 años sin presentarse en el país, el Coro del Tabernáculo en la Manzana del Templo y la Orquesta en la Manzana del Templo llegaron a Brasil el miércoles 25 de febrero para su primer concierto como parte de la gira “Canciones de Esperanza”.
Este concierto se llevó a cabo en la emblemática Sala São Paulo, lugar donde habitualmente se presenta la Orquesta Sinfónica de São Paulo. Bajo sus arcos ornamentados y columnas, cerca de 1.500 personas llenaron el auditorio para escuchar al Coro del Tabernáculo.
Para muchos asistentes, la noche fue histórica. Camila Baer, miembro de la Iglesia de Jesucristo y pianista, describió la experiencia como un regalo, especialmente porque coincidió con su cumpleaños número 47.
“Me emocioné mucho”, expresó Camila. “Fue espectacular y fenomenal”.
El mensaje de bienvenida del élder Soares

Antes del concierto, el élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dio la bienvenida al público, acompañado de su esposa, Rosana Soares.
“El Coro del Tabernáculo ha unido culturas, generaciones y naciones mediante un repertorio que abarca obras sacras, clásicas y contemporáneas, utilizando la música como un lenguaje universal capaz de traer al espíritu humano una tradición de excelencia arraigada en el papel sagrado de la música en la adoración”, afirmó el élder Soares.
Durante una recepción previa al concierto, añadió con emoción:
“Somos siervos de Jesucristo y me regocijo de esta manera de compartir mi corazón con el mundo hoy y compartir mi corazón con mi gente aquí en Brasil”.
El élder Soares también extendió al público los saludos del presidente Dallin H. Oaks. Eso fue un momento especial ya que entre los asistentes se encontraban líderes gubernamentales, comunitarios y religiosos como el reverendo Dr. Amos C. Brown, pastor emérito de la Tercera Iglesia Bautista de San Francisco, California, lo cual reflejó un carácter cultural y espiritual durante el evento.
Un repertorio que cruzó idiomas y culturas

Dirigidos por el director musical Mack Wilberg y el director asociado Ryan Murphy, los 320 integrantes del coro y los 68 músicos de la orquesta ofrecieron un programa musical diverso que incluyó himnos de alabanza, salmos, música folclórica internacional, espirituales y obras clásicas.
El concierto abrió con himnos de alabanza como:
- “Praise to the Lord, the Almighty” (“Loor al Señor, el Todopoderoso”, en español) interpretado en inglés y portugués.
- “Come, Ye Children of the Lord” (“Hijos del Señor venid”, en español) interpretado en portugués.
Luego siguieron dos piezas basadas en salmos: el coro inicial de “Saul”, de George Frideric Handel, y el vibrante “Salmo 148”.
Uno de los momentos más impactantes llegó con la interpretación del “Aleluya” de El Mesías, también de Handel. El espíritu se sintió tan fuerte que el público se puso de pie mientras oían las voces del Coro del Tabernáculo.
Invitados especiales y momentos memorables

El concierto contó con la participación de las reconocidas artistas brasileñas Fabi Bang y Myra Ruiz, conocidas por sus papeles de Glinda y Elphaba en el musical Wicked.
Bang interpretó “Feed the Birds” (“Alimenta a los pájaros”, en español), de Mary Poppins, mientras que Ruiz cantó la popular “Bridge Over Troubled Water” (“Puente sobre aguas turbulentas”, en español).
Más adelante, ambas emocionaron al público al interpretar en portugués “For Good”, de Wicked, cerrando con un abrazo sobre el escenario.
Por su parte, el tenor Nathan Pacheco, miembro de la Iglesia de Jesucristo que además sirvió una misión en Brasil, interpretó el aria “Nessun Dorma”, de la ópera Turandot del compositor Giacomo Puccini, provocando una ovación entusiasta.
Conexiones brasileñas

La velada fue conducida por la presentadora Catia Fonseca y el periodista Márcio Gomes.
Durante el programa, reconocieron a los integrantes del Coro del Tabernáculo y de la Orquesta de la Manzana del Templo que tenían raíces brasileñas, entre ellos los cantantes Alan Silva y Álvaro Martins, el violonchelista Marcos Rangel y los miembros globales Thalita Carvalho y Rodrigo Domaredzky.
Cuando invitaron a ponerse de pie a los miembros del Coro del Tanerbáculo que tenían vínculos con Brasil, casi la mitad del coro se levantó, evidenciando la profunda conexión entre los artistas y el país.
Un cierre con fe y esperanza

En la parte final del concierto, el Coro del Tabernáculo interpretó “Trabajemos hoy en la obra” y “El Espíritu de Dios” en portugués.
Tras una prolongada ovación de pie, ofrecieron dos interpretaciones: “Creo en Cristo” (en inglés y portugués) y su tradicional despedida, “Para siempre Dios esté con Vos”, cantada en portugués y acompañada por un fuerte “amén” que resonó desde el fondo del auditorio.
La gira “Canciones de Esperanza” celebra el centenario de la Iglesia de Jesucristo en Sudamérica, iniciado cuando el élder Melvin J. Ballard dedicó el continente para la predicación del Evangelio restaurado en 1925.

Para Debbie Kraft, contralto del coro, lo más impactante fue observar los rostros del público.
“Es increíble ver sus rostros porque se puede sentir que están sintiendo el Espíritu y la luz que se les está transmitiendo. Venimos aquí a testificar y solo tener la oportunidad de hacerlo, es algo indescriptible”, comentó Debbie.
Por otro lado, Ana Clebia, presidenta de la Liga de Mossoró de Estudios y Combate al Cáncer, viajó más de tres horas en avión para asistir al concierto y añadió una frase que resumió el espíritu del evento:
“Hay esperanza en la música”.
Tras 4 décadas de ausencia, el regreso del Coro del Tabernáculo a Brasil marcó una celebración cultural y una declaración musical de fe que dejó huella en quienes llenaron la histórica Sala São Paulo.
El Coro del Tabernáculo también ofrecerá conciertos el viernes 27 de febrero y el sábado 28 de febrero, y una ceremonia devocional el domingo 1 de marzo en el Gimnasio do Ibirapuera, el mismo recinto donde el coro actuó en Brasil en 1981.
Fuente: Church News



