El élder Gérald Caussé, del Cuórum de los Doce Apóstoles, compartió una reflexión personal que une recuerdos de infancia con la realidad de un evangelio de carácter mundial el lunes 19 de enero de 2025.
Desde pequeño, contó que sentía una fascinación especial por los mapas y la idea de conocer el mundo. Lo que entonces era solo un sueño se transformó, con los años, en una oportunidad inesperada al servir al Señor.
“Al crecer, pasé incontables horas contemplando mapas y soñando con descubrir el mundo.
Para mi asombro, ese sueño de infancia se ha hecho realidad. Al servicio del Señor, he tenido el privilegio de visitar más de 90 países y territorios, algo por lo que estoy profundamente agradecido”.

Al día de hoy, cada visita ha sido marcada en un mapa que tiene en casa, no como un registro de viajes, sino como un recordatorio de las personas, testimonios y experiencias que han dado forma a su ministerio.
Más allá de las distancias recorridas, el élder Caussé destacó lo que ha sido una constante en cada lugar: la unidad del pueblo de Dios. A pesar de las diferencias culturales, lingüísticas o sociales, el evangelio crea un terreno común que se reconoce de inmediato.
“No importa en qué lugar del mundo estemos: enseñamos la misma doctrina, hacemos los mismos convenios, vivimos el mismo evangelio, cantamos los mismos himnos, seguimos al profeta y damos testimonio de Jesucristo”.

Esa unidad no borra la diversidad, sino que la integra. Las congregaciones de la Iglesia reflejan una riqueza de culturas y tradiciones que conviven en armonía bajo un mismo propósito espiritual.
Para el élder Caussé, este es uno de los grandes milagros de nuestra dispensación: un evangelio que no pertenece a una nación ni a un pueblo en particular.
“Es global. Es universal”.

Ese carácter mundial no es un fin en sí mismo, sino parte de una obra mayor. El evangelio restaurado está preparando el camino para el regreso del Salvador, al reunir a los hijos de Dios en todas partes del mundo.
“Está preparando el camino para el glorioso regreso del Hijo de Dios, al reunir ‘a sus hijos de los cuatro cuartos de la tierra’ (1 Nefi 22:25)”.
El mensaje del élder Caussé nos invita a ver la Iglesia no solo como una organización extendida por el planeta, sino como una comunidad de fe unida por convenios, esperanza y un testimonio compartido de Jesucristo. En cualquier rincón del mundo, ese testimonio sigue siendo el mismo.



