En medio del ambiente olímpico que ya se vive en Europa, una noticia con alcance global se anunció desde Milán. En ese contexto, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días confirmó su apoyo directo a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno Utah 2034.

El anuncio lo realizó el obispo Sean Douglas, miembro del Obispado Presidente de la Iglesia. Douglas viajó a Italia por invitación de la Primera Presidencia y, durante su visita, compartió los detalles del compromiso. Así, explicó que el apoyo incluirá una donación financiera significativa, el uso de propiedades de la Iglesia y la participación de miles de voluntarios.

Créditos: Scott G Winterton, Deseret News

Sin embargo, Douglas aclaró que el aporte va mucho más allá del aspecto económico. Para él, lo más valioso son las personas. Por ello, destacó que muchos miembros de la Iglesia en Utah han vivido en otros países, hablan varios idiomas y conocen distintas culturas. Esa experiencia, añadió, será clave para recibir a atletas, delegaciones y visitantes de todo el mundo.

Además del apoyo humano, la Iglesia permitirá el uso de terrenos de su propiedad como sedes olímpicas, zonas de estacionamiento y una plaza de medallas. Uno de esos espacios es el conocido Block 85, ubicado en el centro de Salt Lake City. De hecho, el lugar ya cumplió ese rol durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 y volverá a ser un punto de encuentro central para Utah 2034.

Créditos: Scott G Winterton, Deseret News

Por su parte, el presidente del comité organizador de los Juegos de Invierno Utah 2034, Fraser Bullock, resaltó la importancia de este respaldo. Según explicó, la donación financiera permitió poner en marcha el proyecto desde sus primeras etapas. Asimismo, subrayó que un evento de esta magnitud necesita aliados comprometidos. “No se puede hacer algo así solo”, afirmó.

Además de la plaza de medallas, uno de los espacios cedidos será sede de la prueba de Big Air, una disciplina del esquí freestyle. En este caso, la idea es llevar el deporte al centro de la ciudad y acercarlo a la gente. Para los organizadores, ese enfoque refleja el espíritu de los Juegos y fortalece el vínculo con la comunidad local.

Créditos: Scott G Winterton, Deseret News

Durante el anuncio, Douglas también recordó un mensaje emitido por la Primera Presidencia en 2024, luego de que el Comité Olímpico Internacional confirmara a Utah como sede. En ese comunicado, el presidente Russell M. Nelson, junto a sus consejeros Dallin H. Oaks y Henry B. Eyring, expresó la disposición de la Iglesia para colaborar y recibir al mundo con un espíritu de servicio, cooperación y respeto mutuo.

Ese mismo espíritu, además, se reflejó en una visita realizada en 2024 a Temple Square. En esa ocasión, el entonces apóstol Jeffrey R. Holland, quien falleció en diciembre de 2025, recibió, junto al presidente Dieter F. Uchtdorf, a Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional. Durante el encuentro, ambas partes destacaron el valor del voluntariado y la unidad.

A partir de esa experiencia, Bach reconoció que el énfasis en el servicio conecta de forma natural con el movimiento olímpico. Para él, los Juegos no solo representan competencia. Más bien, también crean oportunidades para fomentar la paz, la cooperación y el entendimiento entre culturas.

Finalmente, con la mirada puesta en 2034, la Iglesia reafirma un compromiso que va más allá de la logística. Su aporte busca crear una experiencia cercana y acogedora. De este modo, atletas, voluntarios y visitantes podrán sentirse genuinamente bienvenidos. En un evento global, el servicio vuelve a ser el idioma más universal.

Fuente: Deseret News

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