En un contexto donde la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de discernir, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha tomado una postura clara en un tema actual: el uso de inteligencia artificial para manipular la identidad de las personas.
Recientemente, la Iglesia apoyó un proyecto de ley en Utah que busca proteger a las personas de ser falsamente representadas mediante contenido generado por inteligencia artificial, especialmente los llamados deepfakes (videos, imágenes o audios creados con inteligencia artificial que imitan a una persona con gran realismo).
Una excepción a la neutralidad política

La Iglesia de Jesucristo mantiene una política firme de neutralidad política. Sin embargo, hay excepciones importantes.
Cuando se trata de temas con “consecuencias morales significativas”, la Iglesia puede involucrarse públicamente. Este es uno de esos casos.
El proyecto de ley, conocido como SB256, se enfoca en evitar el engaño intencional mediante contenido digital manipulado. En otras palabras, busca poner límites a una tecnología que puede hacer que alguien parezca decir o hacer algo que nunca ocurrió.
La preocupación no es solo tecnológica, es profundamente moral.
¿Por qué importa esto ahora?

Los deepfakes ya no son una idea del futuro. Son una realidad.
Hace algunos años, el élder Jack N. Gerard advirtió que llegaría un momento en que sería difícil distinguir entre lo real y lo falso en videos o imágenes. Hoy, esa advertencia se está cumpliendo.
Este tipo de tecnología puede afectar reputaciones, relaciones y hasta decisiones importantes. Por eso, la Iglesia ha decidido respaldar una ley que promueva transparencia.
Un portavoz explicó que usar inteligencia artificial para crear una falsa impresión sobre alguien puede causar daño real, y por eso es necesario establecer límites claros.
Qué propone la nueva ley

Si el proyecto es aprobado oficialmente, permitirá que las personas afectadas por contenido falso generado con IA puedan tomar acciones legales.
Además, contempla la protección de la identidad incluso después de la muerte, extendiendo este derecho hasta 70 años. Esto refuerza que la dignidad y el nombre de una persona importan, incluso en el mundo digital.
La Iglesia no se opone a la tecnología. De hecho, ha reconocido en múltiples ocasiones el impacto positivo de herramientas digitales y redes sociales.
Pero también ha sido clara que el problema no es la herramienta, sino cómo se usa. Así como otras problemáticas han requerido una postura firme en el pasado, hoy el enfoque está en el uso responsable de la inteligencia artificial.
Una invitación a discernir mejor
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Imagen: Freepik Más allá de la ley, este tema deja una reflexión importante para todos. Vivimos en una época donde no todo lo que vemos es verdad. Y eso exige algo más de nosotros.
Discernir, cuestionar y buscar la verdad se vuelve parte de vivir el Evangelio en el mundo actual.
Este tipo de decisiones no solo buscan regular, sino también proteger la confianza. Y en tiempos donde lo falso puede parecer real, defender la verdad sigue siendo una responsabilidad espiritual.
Fuente: Deseret News
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