La mañana del miércoles 14 de enero, la familia de Nicole Bella Bennett confirmó que la joven fue localizada sin vida. Su desaparición había sido reportada el martes 13 de enero, después de que fuera vista por última vez cerca del Red Cliffs Trailhead, al oeste de Leeds, en el sur de Utah. Desde ese momento, autoridades, equipos de rescate y voluntarios realizaron una intensa búsqueda que mantuvo consternada a la comunidad.
Nicole tenía 19 años y era una joven profundamente querida. Miembro de la La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, era conocida por su dulzura, su fe y su amor por la naturaleza.
Su familia explicó que le gustaba hacer excursiones en esa zona, un lugar que conocía bien y que solía visitar con frecuencia. Se creía que estaba sola al momento de su desaparición. Horas después, las autoridades localizaron su vehículo, lo que confirmó la urgencia del operativo.

Durante la noche del martes y la madrugada del miércoles, los equipos de búsqueda trabajaron sin descanso. Voluntarios se unieron a las labores junto a personal especializado. Cada hora aumentaba la preocupación. Un helicóptero del Departamento de Seguridad Pública sobrevoló el área cercana a la interestatal I-15, mientras muchas personas seguían el caso y se unían en oración.
A las 7:07 a. m. del miércoles, el centro de despacho recibió una llamada clave. Una persona había encontrado el cuerpo de Nicole. Con ese reporte, la búsqueda concluyó.
Las autoridades informaron que el caso permanece bajo investigación. Diputados e investigadores continuaron trabajando en la escena y solicitaron al público mantenerse alejado del área. El objetivo fue permitir que los equipos realizaran su labor y proteger la privacidad de la familia en un momento especialmente sensible. La Oficina del Sheriff del Condado de Washington expresó sus condolencias y su apoyo a los familiares de la joven.

En medio de la pérdida, la familia de Nicole compartió un mensaje de gratitud y fe. Agradecieron los esfuerzos incansables de las fuerzas del orden, los equipos de búsqueda y rescate y a los voluntarios. Reconocieron que se hizo todo lo posible. Aunque el desenlace fue devastador, expresaron el consuelo que encuentran en las creencias que los sostienen.
Su fe les recuerda que las familias ser eternas y que Dios está al tanto de Sus hijos, incluso en los momentos más difíciles. Ese mensaje resonó con fuerza entre amigos, miembros de la Iglesia y personas que nunca conocieron a Nicole, pero que siguieron el caso con el corazón en la mano.
En redes sociales, muchos compartieron palabras de amor, recuerdos y promesas de oración. Recordaron su sonrisa, su bondad y la huella que dejó en quienes la rodearon. Hoy, la comunidad llora una pérdida profunda, pero también se une en apoyo a una familia que enfrenta un dolor inmenso.
Mientras continúan las investigaciones, las oraciones siguen elevándose por paz, fortaleza y sanidad. En medio del duelo, la fe permanece como refugio. No borra el dolor, pero acompaña. Y recuerda que el amor verdadero no termina con la muerte.
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