Durante las cuatro sesiones de la Conferencia General Semestral N.º 196 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, no se anunciaron nuevos templos.
Un mensaje centrado en el amor de Cristo

En un contexto global donde muchas relaciones están marcadas por la contención y la hostilidad, el presidente Oaks destacó una enseñanza central del Salvador: amar incluso a quienes se oponen a nosotros.
Citando las palabras de Jesucristo en el Sermón del Monte (Mateo 5:43–44), recordó:
“Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen”.
Explicó que el término “enemigos” puede entenderse hoy como “adversarios”, e invitó a ver a todas las personas como lo que realmente son: hijos amados de Dios.
La Resurrección cambia nuestra perspectiva

El presidente Oaks también enfatizó la importancia de la creencia en la resurrección literal y universal de Jesucristo. Señaló que comprender que la muerte no es el final transforma completamente la manera en que vivimos esta vida.
Esta perspectiva, explicó, nos ayuda a relacionarnos con más amor, sabiendo que las relaciones pueden continuar más allá de la de la vida terrenal.
Amar a quienes nos cuesta amar

Uno de los momentos más impactantes del mensaje fue una historia personal que compartió.
Relató la experiencia de una enfermera que cuidaba a un paciente difícil, a quien describía como una persona especialmente desagradable. Sin embargo, tras un accidente en el que el hombre resultó herido, ella sintió de manera repentina y profunda el amor de Dios por él.
En ese instante, dejó de verlo como alguien despreciable y comenzó a verlo como un hijo de Dios.
El presidente Oaks destacó que esa experiencia ilustra una de las lecciones más profundas del Evangelio: aprender a amar incluso a quienes nos resulta más difícil.
Amar sin abandonar la verdad

El presidente Oaks también aclaró que amar a los demás no significa renunciar a las convicciones personales.
Reconoció que, como discípulos de Cristo, muchas veces existe una tensión entre defender la verdad y mostrar amor. Sin embargo, invitó a encontrar un equilibrio:
- Vivir los mandamientos con fidelidad
- Mostrar amor genuino hacia todos
- Buscar la paz en las relaciones, incluso cuando hay diferencias
Un llamado a ser pacificadores

El mensaje concluyó con una invitación clara: elegir ser pacificadores.
Recordando las palabras del Salvador —“Bienaventurados los pacificadores”— y una enseñanza previa del presidente Russell M. Nelson, el presidente Oaks instó a los miembros a evitar la contención y a cultivar un lenguaje y una actitud de paz.
Ser pacificador, explicó, puede verse de muchas formas:
- Sanar relaciones familiares
- Servir a los demás
- Reducir el sufrimiento
- Criar a los hijos con amor
- Compartir el Evangelio
Finalmente, invitó a todos a seguir el ejemplo de Jesucristo:
“Como seguidores de Cristo, dejemos la contención y utilicemos el lenguaje y los métodos de los pacificadores”.
El enfoque final y más importante de la conferencia

En la cuarta sesión del domingo por la tarde, el presidente Oaks cerró la conferencia reafirmando el enfoque central de los dos días: Jesucristo.
Señaló que todos los mensajes invitaron a centrar la adoración, el aprendizaje y el testimonio en Él y en el plan del Padre para nuestra vida eterna.
Además, testificó:
“Jesucristo es el camino a la paz en este mundo y a la vida eterna en el mundo venidero”.
Y recordó una verdad profundamente personal:
“Él conoce y ama perfectamente a cada uno de nosotros, y nos invita a caminar con Él, a permanecer en Él y a seguir Su ejemplo”.
El presidente Oaks también invitó a los miembros a estudiar los mensajes de la conferencia, reflexionar sobre ellos y ponerlos en práctica con fe, prometiendo que el Señor continuará guiando a quienes actúen conforme a esas enseñanzas.
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