En un momento donde muchos jóvenes buscan dirección y sentido, los programas de Seminario e Instituto de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han alcanzado un hito histórico.

Más de 1 millón de estudiantes están actualmente inscritos en todo el mundo.

Se trata de la cifra más alta en más de 100 años de historia del programa, y refleja que cada vez más jóvenes están decidiendo estudiar el Evangelio y acercarse a Jesucristo de forma intencional.

Un crecimiento que no es casualidad

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En los últimos dos años, el aumento ha sido notable. Cerca de 200,000 nuevos estudiantes se han sumado a clases de seminario e instituto.

Lo que más llama la atención es que aproximadamente 75,000 de estos estudiantes no pertenecen a la Iglesia.

Esto muestra que los jóvenes no solo están participando, también están invitando a otros.

Sobre este crecimiento, Chad H. Webb, Primer Consejero de la Presidencia General de la Escuela Dominical, lo resumió así:

“Algo maravilloso ha estado sucediendo. El Señor está bendiciendo a Sus hijos y apresurando Su obra.”

Más que clases, un espacio para crecer

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Aunque muchos lo ven como un programa educativo, quienes participan lo describen de otra manera.

Seminario e Instituto se han convertido en espacios donde los jóvenes:

  • Estudian las Escrituras
  • Resuelven dudas reales
  • Encuentran dirección para su vida
  • Y fortalecen su relación con Dios

No es solo aprender sobre la doctrina, es aprender a vivirla. Además, al reunirse con otros que comparten su fe, muchos desarrollan un sentido de pertenencia que no siempre encuentran en otros entornos.

Una invitación constante de los líderes

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Este crecimiento también se da en un contexto de invitaciones claras por parte de los líderes de la Iglesia.

El presidente Oaks ha animado a los jóvenes a participar de manera constante, prometiendo que quienes asisten pueden experimentar “paz, gozo y amor divino” del Salvador.

En el caso de los adolescentes, también enseñó que asistir con regularidad puede ayudarles a desarrollar fortaleza emocional y espiritual.

Otro punto que destacó Chad H. Webb tiene que ver con algo muy práctico. El crecimiento muchas veces empieza con una invitación simple entre amigos.

Un mensaje, una conversación o una invitación a asistir juntos puede marcar la diferencia. De esa manera las personas comienzan a aprender, sienten el Espíritu y desean acercarse más a Jesucristo.

Una generación que decide acercarse a Cristo

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Hoy, en distintos países y contextos, jóvenes se reúnen en aulas, capillas o incluso de forma virtual para estudiar el Evangelio.

Más allá de las diferencias culturales, todos están buscando respuestas, dirección y una relación más cercana con Dios.

Durante un devocional reciente, Chad H. Webb dijo:

“Cada uno de ustedes que asiste este año será literalmente uno en un millón.”

Alcanzar el millón de estudiantes refleja una realidad espiritual. El Evangelio sigue reuniendo a jóvenes en todo el mundo. La invitación sigue siendo aprender de Jesucristo, reunirse con otros que también lo buscan y tener el valor de invitar a alguien más.

Lo que empieza como una clase puede terminar cambiando la forma en la que vemos nuestra vida.

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org

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