¿Es posible que Satanás pueda imitar al Espíritu Santo?

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¿Puede Satanás imitar las impresiones, el consuelo y las revelaciones que nos da el Espíritu Santo?

Respuesta

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Este es un tema que todos deberíamos analizar. Ataca el corazón mismo del testimonio y la fe. La respuesta es… “de cierto modo” lo hace.

Siempre hay una imitación de todo lo bueno. La pregunta es realmente: ¿qué tan buena es la imitación? La única manera de saberlo de verdad es si has experimentado ambas.

Imagina que has crecido en una familia que solo consume margarina y nunca mantequilla. Si nunca has probado la mantequilla, lo único que tendrías para hacer una comparación sería comer una tostada con margarina o comerla tostada sin nada. Crecerías creyendo que la margarina es buena.

Ahora imagina que hubieras probado una mantequilla de baja calidad. Sabría mejor, pero la diferencia no sería tremendamente notable a menos que estuvieras realmente prestando atención al sabor y conscientemente hicieras la comparación entre ambas. 

Entonces imagina si probaras la mejor mantequilla del mundo. Intenta comparar eso con la margarina. Realmente no habría punto de comparación, la mantequilla sería la mejor opción.

Recuerda la experiencia que tuvo Moisés en la “montaña extremadamente alta”.

“Y vio a Dios cara a cara, y habló con él, y la gloria de Dios cubrió a Moisés; por lo tanto, Moisés pudo soportar su presencia”. -Moisés 1: 2

Entonces Satanás vino inmediatamente después para tentar a Moisés. Pero Moisés no cayó en su juego.

“Y sucedió que Moisés miró a Satanás, y le dijo: ¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios, a semejanza de su Unigénito. ¿Y dónde está tu gloria, para que te adore?

Porque he aquí, no hubiera podido ver a Dios, a menos que su gloria me hubiera cubierto y hubiera sido transfigurado ante él. Pero yo puedo verte a ti según el hombre natural. ¿No es verdad esto?

Bendito sea el nombre de mi Dios, porque su Espíritu no se ha apartado de mí por completo, y por otra parte, ¿dónde está tu gloria?, porque para mí es tinieblas. Y puedo discernir entre tú y Dios; pues él me dijo: Adora a Dios, porque a él solamente servirás”. -Moisés 1: 13-15

Habiendo experimentado una vez la presencia del Señor, pudo discernir con facilidad que Satanás no podía compararse a ese poder y gloria. Realmente no hubo punto de comparación.

La dificultad proviene del hecho de que cuando somos jóvenes o al menos jóvenes en el evangelio, no tenemos experiencias como las de Moisés. Entonces, ¿cómo podemos diferenciar entre una mantequilla de buena calidad y la margarina? 

¡Esa es la pregunta!

Tendrías que prestar atención y hacer todo lo posible para detectar las pequeñas diferencias. Y quizá deberías también hacer todo lo posible por encontrar una mantequilla de mejor calidad.

Para responder a esto, veamos primero cómo es exactamente la paz que brinda el Espíritu.

“Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. -Gálatas 5: 22-23

Entonces, vemos que la confirmación del Espíritu no es solo un sentimiento de paz. Es algo que no se puede resumir en una sola palabra o un término que usamos para los sentimientos de este mucho. Es la encarnación de toda la bondad que hay en el mundo y fuera de este.

Otro versículo conocido nos permite saber que tampoco es solo un mero sentimiento del corazón.

“Sí, he aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón”. -DyC 8: 2

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Es también algo que la mente puede comprender y que es confirmado por una presencia Divina que habita en nosotros.

Y finalmente, tenemos muchos otros versículos a lo largo de las Escrituras que nos dicen que la comunicación del Espíritu con nosotros también se realiza por medio de una voz suave y apacible. (1 Reyes 19: 12; DyC 85: 6; 1 Nefi 17: 45). En 3 Nefi se encuentra una descripción más detallada:

“Y… oyeron una voz como si viniera del cielo; y miraron alrededor, porque no entendieron la voz que oyeron; y no era una voz áspera ni una voz fuerte; no obstante, y a pesar de ser una voz suave, penetró hasta lo más profundo de los que la oyeron, de tal modo que no hubo parte de su cuerpo que no hiciera estremecer; sí, les penetró hasta el alma misma, e hizo arder sus corazones.

Y sucedió que de nuevo oyeron la voz, y no la entendieron. Y nuevamente por tercera vez oyeron la voz, y aguzaron el oído para escucharla; y tenían la vista fija en dirección del sonido; y miraban atentamente hacia el cielo, de donde venía el sonido”. -3 Nefi 11: 3-5

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De esto, vemos que no es solo una voz que estamos acostumbrados a escuchar, por lo que escuchamos mejor al Espíritu cuando nos enfocamos y prestamos atención a lo que nos dice.

Pero, ¿cómo podemos saber si lo que estamos experimentando es de Dios, del hombre o del diablo? Volveré a enfatizar que esta es una pregunta excelente y una pregunta muy importante.

Echemos nuevamente un vistazo a las Escrituras.

“Por consiguiente, todo lo que es bueno viene de Dios, y lo que es malo viene del diablo; porque el diablo es enemigo de Dios, y lucha contra él continuamente, e invita e induce a pecar y a hacer lo que es malo sin cesar.

Mas he aquí, lo que es de Dios invita e induce a hacer lo bueno continuamente; de manera que todo aquello que invita e induce a hacer lo bueno, y a amar a Dios y a servirle, es inspirado por Dios”. Moroni 7:12-13

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Los sentimientos que recibimos del hombre y el diablo pueden imitar tal bondad por un momento o un breve instante, no obstante descubrimos que eventualmente nos conducen a lo malo. 

El sentimiento que nos hace sentir que debemos arrepentirnos de nuestros pecados y entregar nuestras vidas a Cristo, para servir a los demás de la manera en que el Señor quiere que sirvamos, proviene del Espíritu que enseña, guía y edifica.

En conclusión, creo que la mayoría de nosotros sentimos el Espíritu lo suficientemente fuerte como para poder notar la diferencia al prestar atención a las impresiones que recibimos y tomarnos el tiempo para aprender de ellas. 

Si no conoces esta diferencia (por el motivo que fuere), la única forma de aprender esto vendrá con el tiempo. Con el paso de los años, comenzarás a notar aspectos en tu vida que te darán más paz y otros que no. A medida que prestes atención a cada uno de estos, comenzarás a notar las impresiones que te brindaron mayor paz.

Fuente: askgramps.org

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