Un pequeño grupo de estudiantes, después de muchas noches sin dormir, trabajo intenso y mucha fe, se paró en un escenario en Los Ángeles. No estaban allí solo para participar o mirar desde el público. Estaban allí para ganar. Y eso fue exactamente lo que hicieron.
En la edición número 45 de los College Television Awards, conocidos como “Student Emmys”, la nueva ola de creadores de estudiantes de Brigham Young University (BYU) está demostrando que se puede llegar a la cima de la industria sin dejar de lado la fe y los valores.
Sí, en todas.

Ganaron en Animación, Comedia y Publicidad. Pero más allá de los premios, lo que está llamando la atención de la industria es algo mucho más grande: un cambio en quiénes están contando las historias que el mundo ve en la pantalla.
Estos estudiantes de BYU están demostrando que los creadores con fe, valores y propósito también pueden estar en el primer lugar del entretenimiento y los medios a nivel mundial.
Lo que muchos llaman “lo imposible de Pixar”

Hay un dato que suele sorprender a cualquiera que escucha sobre este programa. Cada año, alrededor de 1,200 estudiantes de todo el mundo postulan para una pasantía de verano en Pixar. Solo hay nueve puestos disponibles.
Eso significa que la tasa de aceptación es de aproximadamente 0.75%. En términos simples, estadísticamente es más difícil conseguir una pasantía en Pixar que ingresar a algunas de las universidades más prestigiosas del mundo.

Y, sin embargo, casi todos los años hay al menos un estudiante de BYU que logra entrar. No es casualidad. Es el resultado de años de trabajo, preparación y una cultura que empuja a los estudiantes a ser excelentes.
Pero la historia no termina en las pasantías. Hoy, muchos graduados de BYU están trabajando en algunos de los estudios más importantes del mundo:
- Alrededor de 40 exalumnos están trabajando en DreamWorks.
- Alrededor de 15 exalumnos están trabajando en Pixar.
Es muy posible que, cuando veas una película animada en el cine o en streaming, parte de ese mundo, esos personajes o esos efectos hayan sido creados por alguien que formó parte de la Blue Wave de BYU.
Construido con fe y trabajo

Entonces surge la pregunta: ¿cuál es el secreto? ¿Es solo tecnología, computadoras más potentes o mejores programas?
Según los propios estudiantes, no.
Algunos de los ganadores han explicado que el crecimiento del programa no se debe solo al talento, sino a la decisión de no conformarse, de seguir mejorando constantemente y de mantener a Dios en el centro de lo que hacen.
Hablan de esfuerzo, disciplina, trabajo en equipo y también de milagros. De puertas que se abren, de oportunidades inesperadas y de proyectos que terminan siendo mejores de lo que imaginaron.

Cuando se combina excelencia profesional con propósito y fe, el resultado no es solo una buena película o un buen proyecto. El resultado es algo que impacta a las personas.
El éxito de estos estudiantes en “Student Emmys” no es solo una lista de trofeos. Es una señal de que se puede competir al más alto nivel sin dejar de lado los valores, la fe o las convicciones personales.
Están demostrando que se puede ser creativo, innovador y competitivo, y al mismo tiempo tratar a las personas con respeto, trabajar con integridad y recordar por qué haces lo que haces.
Esta generación de creadores quiere contar historias que importen, historias que eleven, historias que dejen algo bueno al mundo. Y eso, en una industria donde muchas veces lo más importante es solo el éxito o el dinero, también es una victoria.
Fuente: Add Faith
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