En muchos barrios y ramas, organizar actividades que sean dinámicas, significativas y espirituales puede ser un verdadero reto. Queremos que los jóvenes se diviertan, pero también que aprendan algo que permanezca más allá de la actividad. De esa búsqueda nace Santopoly, una adaptación sencilla y creativa de un juego conocido creada por el barrio Las Brisas en Chiclayo, Perú, transformando una experiencia de aprendizaje del Evangelio.

¿Qué es Santopoly?

Imagen: Barrio Las Brisas

Santopoly es una versión adaptada del clásico juego de mesa Monopoly, creada por el barrio Las Brisas, quienes decidieron compartir su experiencia en redes sociales. El juego está diseñado para enseñar principios del Evangelio de Jesucristo a través del juego, la participación y el compañerismo. La idea es simple: cada casilla, tarjeta o propiedad representa un principio, una ordenanza o una enseñanza del Evangelio.

El tablero puede ajustarse según las necesidades del barrio, la edad del grupo o los temas que se quieran reforzar. Esa flexibilidad es parte de su fortaleza, de esta forma tanto niños de la primaria como adultos JAS y más.

Cómo funciona el juego

Imagen: Barrio Las Brisas

Al avanzar por el tablero, los participantes van cayendo en distintas casillas. Algunas de ellas incluyen desafíos, otras invitan a reflexionar y otras permiten “adquirir” principios espirituales.

Por ejemplo, una de las primeras propiedades puede ser el bautismo. Para poder comprarla, el jugador debe leer un pasaje de las Escrituras, como Mosíah 18:8–10, que enseña sobre el convenio bautismal. La compra no depende del dinero, sino de comprender el principio.

Otras casillas incluyen temas como:

  • Presidentes de la Iglesia, donde el participante debe mencionar o identificar a varios de ellos.
  • La investidura y el templo, donde se refuerza la importancia de las ordenanzas y se celebra el esfuerzo, incluso si alguien aún no ha ido al templo.
  • El diezmo, una de las casillas más recordadas, donde los jugadores entregan el diez por ciento de lo que tienen en ese momento, generando risas, sorpresas y reflexión.
  • Cristo y el agua, una casilla que invita a compartir pasajes o historias donde el Salvador se relaciona con este símbolo.

Cada propiedad puede mejorar con “casas” u “hoteles”, representados como celdas, lo que permite profundizar aún más en el principio aprendido.

Más que un juego, una idea para el barrio y para el hogar

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Aunque Santopoly es entretenido, su propósito va más allá de pasar un buen rato. El juego crea espacios naturales para hablar del Evangelio sin presión, fomenta la participación de todos y permite aprender desde la experiencia compartida. 

No se trata de competir, sino de recordar verdades simples del Evangelio mientras reímos, conversamos y aprendemos juntos.

Santopoly puede funcionar muy bien como actividad de barrio, de unidad o incluso como una noche de hogar diferente. No requiere materiales costosos y puede adaptarse fácilmente a distintos contextos.

La clave está en usar el juego como una herramienta para fortalecer la fe, el compañerismo y el amor por el Evangelio, de una manera cercana y natural. Al final, actividades como esta nos recuerdan que aprender el Evangelio también puede ser alegre, creativo y profundamente significativo.

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