Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se nos enseña que nuestros cuerpos son templos y creaciones sagradas de Dios. Esta parece una doctrina muy sencilla hasta que llegamos al final de nuestro viaje aquí en la Tierra.

En tiempos de angustia, con frecuencia, acudimos a la Iglesia en busca de guía. A continuación, encontrarás las políticas de la Iglesia sobre la donación de órganos, el suicidio asistido, la cremación y la prolongación de la vida.

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La Iglesia y la donación de órganos

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La Iglesia no tiene una política con respecto a la donación de órganos, pero eso no ha impedido que surjan los rumores aquí y allá.

Cecil O. Samuelson, una autoridad general emérita y ex presidente de BYU que también fue médico, escribió un artículo para el sitio web de la Iglesia sobre la donación de órganos.

En ausencia de una postura oficial de la Iglesia, Samuelson intentó dar sentido al tema de la donación de órganos considerando el Evangelio y los principios médicos.

“La Iglesia no ha tomado ninguna posición oficial sobre los trasplantes de órganos. Sin embargo, parece obvio que el trasplante de órganos no afecta la resurrección de uno. Ya que, de todos modos, el órgano pronto regresará a los elementos básicos de la tierra después de la muerte. Independientemente, de lo que le suceda a un órgano después de la muerte, se nos promete que ‘todo miembro y coyuntura serán restablecidos a su cuerpo; sí, ni un cabello de la cabeza se perderá’” (Alma 40: 23) – Cecil O. Samuelson

Samuelson alentó a los miembros a abordar la donación de órganos a través de un estudio cuidadoso y la oración. Una vez que una persona haya seguido esos pasos, puede saber si la decisión es correcta para ellos y para su familia. Desde un punto de vista médico, la donación de órganos es una bendición en muchas vidas.

Donar un órgano

Según la Asociación Estadounidense de Trasplantes, una sola persona puede salvar hasta 8 vidas y puede mejorar la vida de más de 100 personas a través de la donación de órganos. Más de 700,000 trasplantes se han realizado en los Estados Unidos desde 1988 y la necesidad de más trasplantes solo está aumentando.

“Miles de personas y sus familias han recibido enormes bendiciones a través de la donación y el reemplazo de órganos… Las familias que sufren por la muerte de un ser querido se han sentido muy reconfortadas al saber que se salvaron o mejoraron considerablemente otras vidas a través de un trasplante de órganos vitales. Otras familias se han salvado de una enfermedad o la muerte debido a que un ser querido vivo les donó un órgano”, dice Samuelson.

Continuó diciendo:

“A medida que trabajo con los donantes, los receptores y los testigos del amor abnegado que se manifiesta en este don de vida y salud; a menudo, recuerdo el encuentro de Pedro y Juan con el mendigo cojo mientras que los dos apóstoles se dirigían al templo. El hombre cojo solo rogó que le diesen limosna pero, en cambio, fue curado. Pedro le dijo al necesitado, ‘No tengo plata ni oro, mas lo que tengo te doy’”.

Un ejemplo específico de las bendiciones de la donación de órganos es la historia de la hija del entrenador de fútbol de BYU, Reno Mahe, Elsie. Solo tenía 3 años cuando murió después de quedar atrapada en la cuerda de una persiana y sufrir una lesión cerebral como resultado de un estrangulamiento.

Aproximadamente un año después de la tragedia, Mahe le dijo a ABC News que su hija cumplió una misión y un propósito importante a una edad muy temprana.

“Oramos para que recibiera un milagro y pudiera salir de esto. Sabes que tienes la esperanza de poder llevar a tu pequeña a casa… Cuando los resultados volvieron de la manera en que lo hicieron, fuimos al templo para encontrar algún tipo de paz sobre su situación… Ese fue el tipo de sentimiento que tuvimos. Se suponía que no era un milagro para ella sino de ella [para alguien más] en forma de una donación de órganos”.

La Iglesia y la prolongación de la vida

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Si bien los avances modernos de la tecnología médica hacen mucho bien, también pueden poner a las familias en posiciones difíciles cuando llega el momento de decidir si prolongar o no la vida de un ser querido.

En una declaración oficial sobre la eutanasia y la prolongación de la vida, la Iglesia declaró:

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no cree que permitir que una persona muera por causas naturales al quitarle los medios artificiales de soporte vital, como en el caso de una enfermedad a largo plazo, entre en la definición de eutanasia.

Cuando morir por una enfermedad o un accidente se convierte en algo inevitable, debe considerarse como una bendición o una parte intencional de la existencia eterna.

Los miembros no deben sentirse obligados a extender la vida mortal a través de medios que no son razonables. Estos juicios los hacen mejor los miembros de la familia después de recibir el consejo médico, sabio y competente, además de buscar la guía divina a través del ayuno y la oración”.

Puedo testificar que el poder de la revelación es real y muy necesario en un momento de tanta dificultad, lo he visto en mi propia familia. Cuando mi abuelo llegó al final de una enfermedad terminal que abarcó varios meses de montaña rusa en los que parecía que su salud mejoraba un día y decaía al siguiente, había muchas decisiones que tomar.

Me sentí agradecida de que los miembros de mi familia fueran capaces de utilizar la oración y el ayuno para encontrar sus propias respuestas a los problemas que seguían surgiendo. Lo último que necesita una familia en un momento como este es la discusión o la contención. Además, pienso que poder orar y ayunar con respecto a estas decisiones puede ayudar seriamente a una familia a encontrar la paz y la comprensión como una unidad.

Ahora, mientras la Iglesia deja a juicio de las familias cuando desconectar a una persona de los medios artificiales de vida, deja en claro que la eutanasia, o el suicidio asistido, es “una violación de los mandamientos de Dios”.

En la declaración oficial mencionada anteriormente, la Iglesia aclaró su posición al decir, “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días  cree en la santidad de la vida humana y, por lo tanto, se opone a la eutanasia”.

La Iglesia y la cremación

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La estigmatización en el mundo occidental contra la cremación surge de una idea en el cristianismo de que la cremación devaluaba la herencia divina de nuestros cuerpos. Muchas personas consideraban la cremación como una creencia pagana ya que algunas religiones tienen la creencia de que el fuego actúa como un agente purificador que libera al espíritu de una prisión sucia y mortal.

A medida que la Iglesia se ha expandido para abarcar una membresía diversa e internacional, su actitud hacia la cremación se ha ablandado. Al igual que con la donación de órganos, la cremación es un asunto que se aborda mejor con la oración y la consideración en cada situación. El manual de la Iglesia dice:

“La Iglesia normalmente no fomenta la cremación. La familia del fallecido debe decidir si el cuerpo debe ser cremado, considerando las leyes que rigen el entierro o la cremación. En algunos países, la ley exige la cremación”.

“Cuando sea posible, el cuerpo de un miembro fallecido que ha sido investido debe ser vestido con la ropa del templo cuando sea cremado. Puede realizarse un servicio fúnebre”.

En 1991, Roger R. Keller, profesor de religión de BYU, escribió un artículo para New Era que aclaraba un poco las prácticas de cremación en la Iglesia.

Tuvo cuidado en señalar que, independientemente del final de nuestros cuerpos, ya sea un entierro tradicional o una cremación, serán restaurados en su perfecta forma en la resurrección. También habló sobre la razón por la que la Iglesia tiende a fomentar el entierro tradicional sobre la cremación.

“Esta tradición [de enterrar a los muertos] casi simboliza las enseñanzas del Evangelio sobre la muerte, el entierro y la resurrección, la expiación de Cristo, y el bautismo por inmersión, según indica Pablo en Romanos 6” – Roger R. Keller.

Los miembros no deben sentirse culpables por elegir la cremación. En algunos casos, la cremación es la única opción. Esto es verdad en muchas áreas urbanas donde simplemente no hay espacio suficiente para enterrar a todos los muertos. A veces, un entierro tradicional puede no estar dentro de los medios financieros de una familia, lo que hace que la cremación sea una mejor opción. La Iglesia nos ha dado el don de juzgar nuestras propias circunstancias y tomar una decisión desde ahí.

La importancia del albedrío

camino equivocado

Mientras buscaba información para este artículo, me sorprendió una cosa, además de la muerte, que conecta todos estos temas: El libre Albedrío. Desde la elección de cuando desconectar a un ser querido de un sistema de soporte vital hasta la decisión de convertirse en un donante de órganos, la Iglesia ha aconsejado a los miembros a usar su libre albedrío al tomar decisiones con respecto al final de la vida.

La responsabilidad que conlleva estas decisiones puede hacernos desear que la Iglesia tome un enfoque más directo y práctico, ya que las reglas y las pautas pueden ser reconfortantes cuando todo lo demás en la vida parece desmoronarse. Desafortunadamente, si queremos que todo nos sea dado, estamos en la Iglesia equivocada. DyC 58: 27 dice:

“Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todo es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no recibe galardón alguno”.

El punto de la vida no es fácil, es un punto que se vuelve intensamente evidente cuando nos encontramos cara a cara con nuestra muerte o la muerte de alguien cercano a nosotros. Por suerte, el Padre Celestial nos ha dado el don de la revelación para facilitar las cosas.

Nuestro uso del libre albedrío se debe ejercer junto con la oración y el ayuno. A medida que nos enfrentamos a cómo abordar las preguntas difíciles que surgen al enfrentarnos a las realidades de la muerte, la única forma real de encontrar una salida es buscar respuestas y consuelo a través de la revelación personal.

Este artículo fue escrito originalmente por Sydnee Gonzalez y fue publicado en thirdhour.org con el título “The Church’s Views on End-of-life Decisions: Cremation, Prolonging Life, Organ Donation”.