En una reunión sacramental común hace casi 9 años, Stephen Reynolds vivió una experiencia que cambiaría su vida espiritual y hoy bendice a santos en todo el mundo.
Reynolds, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Heber City, Utah, recuerdó claramente estar consciente de sus imperfecciones aquel domingo. De pronto llegó el momento de la Santa Cena y se preguntaba si era digno de participar del sacramento.
“Cuando comenzaron a pasar el pan, estas palabras, junto con una melodía y armonía sencillas, vinieron a mi mente: ‘Al partir el pan, en Ti pensamos’”, dijo Reynolds.
Lo que pasó después fue un gran milagro espiritual que ni siquiera Reynolds esperaba.
Versos inspirados por el Espíritu

Cuando esas palabras llegaron a la mente de Reynolds mientras veía a los jovencitos repartir el pan de la Santa Cena, él tomó el programa impreso de la reunión dominical y anotó sus impresiones solo para recordarlas.
Con el transcurso de los meses siguientes, especialmente durante la Santa Cena, Reynolds continuó recibiendo impresiones. Meditaba en el significado de la ordenanza, añadía frases a su composición y las ajustaba.
Este proceso se convirtió en una forma de aplicar la enseñanza del presidente Boyd K. Packer de elevar los pensamientos mediante la música sagrada. Sin embargo, Reynolds fue más allá y en lugar de solo pensar en un himno, se propuso a crear uno.
En ese proceso, también ocurrió otro milagro con la melodía para el himno:
“La música llegó tan claramente a mi mente que asumí que la había escuchado en algún lugar antes”, dijo Reynolds.
Cuando finalmente se sentó a escribir el himno, la composición tomó solo unos minutos porque la melodía ya había llegado por inspiración.
Algunos desafíos en la composición

El proceso de creación de este himno no estuvo exento de pruebas. Una de ellas surgió mientras Reynolds trabajaba en la tercera estrofa.
Para esa estrofa, él deseaba expresar la importancia de participar de la Santa Cena con verdadera intención y un arrepentimiento sincero. Empezó la primera línea escribiendo:
“May our repentance now be sincere”, (“pesar sincero sentimos hoy”, en español).
Pero él necesitaba una rima más adecuada para la segunda línea. Fue entonces cuando buscó inspiración en las Escrituras y decidió incluir una frase poderosa:
“Unto our pleadings incline Thine ear”, (“escucha nuestra fiel oración”, en español).
Al concluir esa estrofa, Reynolds trabajó en una cuarta y final, la cual fue la más difícil. Él sentía que para terminar, el himno debía mencionar el tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo, una enseñanza que no se expresa mucho en otros himnos sacramentales.
Después de esforzarse por buscar la guía del Espíritu, optó por la sencillez:
“Tomar Tu nombre y seguir Tu voz
es nuestro anhelo, oh, Salvador”.
Un nuevo himno mundial

Cuando Reynolds comenzó a escribir su himno en 2017, no existía un proyecto para un nuevo himnario. Aun así, él continuó con la composición para mantenerlo personal.
Sin embargo, meses después, la Iglesia de Jesucristo anunció la creación de un himnario global e invitó a los músicos a enviar sus composiciones. Fue entonces cuando Reynolds comprendió que su himno, nacido de una experiencia íntima, podría tener un propósito mayor.
Él presentó su himno y, posteriormente, se incluyó en el primer lote de himnos nuevos de la Iglesia de Jesucristo bajo el nombre “As Bread Is Broken” (“En Ti pensamos”, en español).
“Actuar según las impresiones, incluso cuando parecen ilógicas, se ha convertido en una lección valiosa para mí”, dijo Reynolds al reflexionar en esta experiencia.

Saber que su himno sería publicado y cantado en todo el mundo lo dejó profundamente conmovido. Para Reynolds, la música sagrada tiene un poder único:
“La música es excepcionalmente adecuada para comunicar la verdad a nuestro espíritu. Muchos de nosotros podemos atribuir nuestras primeras experiencias con el Espíritu Santo al cantar o escuchar música sacra”, afirmó.
Lo que empezó como un hombre sentado en silencio sosteniendo un programa dominical terminó en la creación de un nuevo himno que nos recuerda que la influencia del Espíritu puede obrar grandes milagros.
Fuente: Church News



