La obra de historia familiar, aunque avance en silencio, es una obra poderosa que conlleva grandes sacrificios: años de búsqueda sin respuesta, nombres incompletos en el árbol genealógico, pero una fe cada vez más fuerte.
Lo maravilloso es que cuando nos consagramos a la obra de historia familiar, podemos ver grandes milagros. Eso pasó con Melanie y Michael Molinaro, una pareja de Atlanta, Georgia, que llevaba años reconstruyendo una línea genealógica de antepasados italianos sin lograr grandes avances.
Ellos sabían que esas personas, sus antepasados italianos, existieron, pero la historia parecía resistirse a salir a la luz. Hasta que un día, todo cambió.
Fue un milagro de la historia familiar

Todo comenzó en 2012, cuando otros usuarios de FamilySearch escribieron a los Molinaro diciendo que estaban investigando a los mismos parientes que ellos buscaban y les prometieron compartir cualquier hallazgo.
Luego de ese pequeño rayo de esperanza, hubo un silencio absoluto que duró 5 años. Pasado ese tiempo, en 2018 recibieron noticias de aquellos usuarios. Ellos habían viajado a Italia y tenían registros de antepasados para los Molinaro.
En ese momento Melanie y Michael se alegraron. Ellos esperaban con ansias información sobre tres o cuatro antepasados, pero cuando recibieron los registros, se llevaron una sorpresa inesperada:
- 21 páginas completas.
- 1.600 nombres de antepasados.
Para los Molinaro, esos registros representaban vidas esperando ser recordadas.
“Nos reímos, lloramos, estábamos completamente emocionados, totalmente abrumados”, recordó Melanie. “Fue asombroso en todos los sentidos. Estábamos inmensamente agradecidos”
Ese momento marcó el inicio de lo que ellos hoy llaman su “milagro de la historia familiar”.
Son personas reales y las amamos

A medida que avanzaban en el proceso de registrar a sus antepasados, algo cambió profundamente en Melanie. Esos nombres dejaron de ser registros y las fechas dejaron de ser datos.
“Estos antepasados son reales”, dijo Melanie. “No son solo nombres en una página. No son solo alguien en un libro. Son personas reales que se dedican por completo a que su trabajo se realice y nos ayudan a lograrlo”.
Aunque nunca conoció a la mayoría de ellos en vida, Melanie descubrió un sentimiento profundo hacia ellos:
“Los amo de una manera que no era posible comprender antes de empezar a trabajar con ellos”.
Ese amor trajo consigo un sentido de responsabilidad. Las personas que compartieron los registros no eran miembros de la Iglesia de Jesucristo, así que la obra del templo ahora quedaba en manos de los Molinaro.
Desde entonces, durante 8 años, su familia ha llevado esos nombres a la casa del Señor.
200 ordenanzas en una sola noche

En medio de ese largo proceso, llegaron también lo que Melanie llama “las tiernas misericordias de Dios”. Una de ellas ocurrió en el Templo de Atlanta, el más cercano a su hogar. Allí conocieron a un sellador que hablaba italiano con fluidez.
En noviembre de 2025, ese hombre realizó 200 ordenanzas de sellamiento en una sola noche, en el idioma natal de sus antepasados. Además de él, familiares, amigos, miembros del barrio, jóvenes y misioneros se unieron para ayudar. Personas de todo el país comenzaron a colaborar.
“Escuchar las ordenanzas realizadas en el idioma nativo de las personas fallecidas fue ‘indescriptible’”, mencionó Melanie. “Ha sido una experiencia increíble y humilde recibir tal muestra de apoyo, amor y fe”.
Lo que comenzó como un hallazgo genealógico se convirtió en una experiencia comunitaria de fe.
La historia no termina en los registros

Melanie espera que su historia inspire a otros a comenzar o retomar su propia historia familiar. Quizás no todos reciban miles de nombres como los Molinaro, pero las bendiciones serán igual de hermosas.
“Las bendiciones que cada uno recibe al hacer historia familiar serán diferentes”, afirmaron los Molinaro. “Nuestro Padre Celestial sabe qué podemos hacer, cuándo podemos hacerlo y cómo Él necesita que lo hagamos”.
Para Melanie Molinaro, la genealogía no es solo mirar al pasado, sino darle profundidad al presente para entender mejor a la familia y así, ver con mayor claridad el plan de Dios para todos Sus hijos e hijas.
Al final, la obra de historia familiar nos enseña que nadie está verdaderamente perdido cuando alguien decide buscarlo. Y ese alguien, puedes ser tú.
Fuente: Church News



