Una pesadilla. Eso fue lo que vivió la tranquila comunidad de Cherry Grove de Canadá en la madrugada del 28 de abril de 2023.
La capilla local de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, un lugar de consuelo y unidad durante generaciones, quedó reducida a ruinas humeantes tras un devastador incendio.
Más que un edificio de culto

La capilla antes del siniestro. Imagen: Church of Jesus Christ Edmonton, Facebook
El siniestro, que se desató alrededor de las 3:30 a. m., atrajo a los servicios de emergencia de las ciudades vecinas. Pero sus valientes esfuerzos fueron en vano: la capilla fue declarada pérdida total, dejando atrás un vacío que parecía imposible de llenar para los fieles miembros de la comunidad, pero en especial para un jovencito de 15 años.
Drew Hamilton, quien despertaba cada mañana con la vista de esta capilla, amaneció totalmente aterrado. La iglesia que sus antepasados ayudaron a construir por años había desaparecido en una noche.
Aunque las investigaciones dictaminaron que el incendio fue provocado y se arrestó al responsable, este simbólico acto de justicia no fue suficiente para aliviar el dolor de los residentes de Cherry Grove.
Aquella capilla era más que un simple edificio; era el corazón y el alma de su comunidad, ya que había sido edificada a manos de la mayoría de sus abuelos y bisabuelos. Representaba un legado familiar y espiritual para los Santos de los Últimos Días.
Pero en lugar de lamentar la pérdida, el joven Drew se sintió inspirado a transformar la desgracia en esperanza.
Honrando el legado de sus antepasados

Los escombros de la tragedia. Imagen: Church of Jesus Christ Edmonton, Facebook
Así que, más de un año después, cuando se puso la primera pala para el nuevo edificio de la Iglesia en agosto de 2024, Drew aprovechó que había sido despedido de su trabajo para ponerse en contacto con la empresa de construcción que supervisaba el proyecto y ofreció sus servicios.
La respuesta de ellos fue simple y directa: “Trae tus botas y guantes y ven aquí el lunes”.
Durante los siguientes tres meses, Drew puso todo su corazón y alma en la obra. Colaboró incansablemente, honrando el legado de sus antepasados que habían construido la capilla original.
Ni bien terminaba sus responsabilidades escolares, Drew se dirigía directamente a la obra y trabajaba hasta el anochecer. Esto era más que una asignación para él; era una misión profundamente personal.
La capilla original había sido un refugio para la comunidad desde la década de 1930, cuando los Santos de los Últimos Días se establecieron parcialmente en la pequeña ciudad.
No era solo un lugar de culto para los miembros, sino un espacio de refugio para muchos lugareños, independientemente de su fe. Razón por la cual el obispo Stephen Wille, líder del cuórum del sacerdocio de Drew, no dudó en destacar el ejemplo del joven hacia todo su barrio.
Hallar unidad durante la desgracia

Toda la membresía ha trabajado en la reconstrucción. Imagen: Church of Jesus Christ Edmonton, Facebook
El obispo Wille expresó su conmoción por el valor de las nuevas generaciones durante estos años de dolor por la pérdida de la capilla, recordando las palabras que dio una joven poco después del incendio, en la que habló de ver la “belleza en lugar de cenizas”.
Este concepto, extraído de Isaías 61:3, se convirtió en un principio rector para la comunidad mientras navegaban por su dolor y comenzaban la ardua tarea de reconstrucción.
La comunidad entera se sumergió en las labores de reconstrucción. Los miembros de la Iglesia desempeñaron un papel fundamental, encargándose del trabajo de enmarcado y hormigón.
Muchos otros miembros del barrio se unieron a los equipos de construcción, aportando su tiempo y habilidades al proyecto. Según el obispo Wille, la nueva capilla está programada para completarse en agosto.
La nueva capilla representa más que solo ladrillos y cemento; simboliza la resiliencia, la unidad y la fe inquebrantable de la comunidad. El acto de reconstrucción se convirtió en una labor de amor, una forma de sanar las heridas del pasado y construir un futuro más brillante.
Drew y los miembros de Cherry Grove son un reflejo de lo que significa un barrio para los Santos de los Últimos Días: servicio, colaboración y unión.
Fuente: Church News
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