Durante su reciente visita a Utah, Egor Dëmin, joven base de los Brooklyn Nets y exjugador de BYU, vivió una experiencia profundamente significativa y para nada relacionada con la cancha: un encuentro con el élder Ronald A. Rasband y su esposa.

Aquella reunión especial formó parte de una preparación intensa que llevó a Dëmin a dejar una marca deportiva histórica convirtiéndose en el primer novato en la historia de la NBA en encestar un triple en 34 partidos consecutivos.

Sin embargo, para Dëmin, este encuentro con un apóstol del Señor ofreció una perspectiva más amplia que el deporte.

Una reunión marcada por el respeto y los valores

Imagenes de la reunión de Egor Dëmin con el élder Rasband y su esposa y Travis Hansen. Imagen: Post de X de Egor Dëmin.

La reunión se llevó a cabo el pasado jueves 5 de febrero mientras Dëmin estaba en Salt Lake City para enfrentar al Utah Jazz y fue organizada por Travis Hansen, exjugador de BYU y actual directivo deportivo de la universidad.

Dicho encuentro combinó los mundos del baloncesto profesional y del liderazgo religioso en un mismo marco de respeto.

Dëmin, quien no es miembro de la Iglesia, compartió públicamente en su cuenta de X unas imágenes con el élder Rasband junto a unas palabras de gratitud:

«Fue un gran honor conocer al élder y la hermana Rasband el fin de semana pasado».

Como respuesta a su mensaje de gratitud, el élder Rasband respondió también por X:

“Fue un placer conocerte. Melanie y yo te deseamos mucho éxito en todos tus proyectos”.

Este sencillo intercambio de mensajes demuestra una vez más que es posible entablar relaciones sanas con personas que no son de nuestra fe si abordamos las conversaciones desde el respeto y los valores en común.

El momento especial durante la conversación

El élder Rasband lee una escritura en la Biblia como parte de su encuentro con Egor Dëmin. Imagen: Post de X de Travis Hansen

Uno de los momentos más significativos del encuentro ocurrió cuando el élder Rasband leyó un pasaje en la Biblia con Egor mientras ambos contemplaban la Plaza del Templo de Salt Lake desde un edificio cercano.

El pasaje recordó una promesa especial de Dios:

“Y acontecerá en los postreros días que será establecido el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones”.

Luego de leer el pasaje, ambos observaron las banderas de decenas de países ondeando en la plaza y, entre ellas, la bandera de Rusia, el país de Egor.

En ese momento, la escena cobró un sentido especial: un joven atleta ruso, no miembro de la Iglesia de Jesucristo, sintiéndose valorado y escuchado, en un espacio que representa la naturaleza global de la restauración del evangelio.

El amor de Dios no está condicionado por fronteras ni afiliaciones religiosas, y este encuentro lo ilustró a la perfección.

La huella de BYU

Egor Dëmin se desempeñó como jugador de básquetbol de BYU. Imagen: theScore

Aunque Egor Dëmin solo pasó una temporada como jugador de la Universidad Brigham Young, él mismo ha reconocido que su experiencia allí fortaleció su fe en Dios.

En entrevistas previas, ha hablado abiertamente de cómo prácticas como la oración y el ambiente espiritual de BYU lo ayudaron a enfrentar la incertidumbre y la presión de una etapa decisiva en su carrera.

Esto habla bien sobre el gran impacto que tienen los entornos basados en principios cristianos como BYU, incluso en personas que no comparten formalmente la misma fe. Ese tipo de influencia es igualmente importante que la que lleva a una persona a adoptar la misma fe.

Egor Dëmin saluda a fans luego de notoria victoria ante el Utah Jazz. Imagen: Isaac Hale, Deseret News

Por su parte, Travis Hansen no guardó silencio. En su cuenta de X, él resumió el momento con una frase sencillamente poderosa:

«Más grande que el baloncesto».

Y en efecto fue así. La estadía de Egor en Salt Lake concluyó con 25 puntos anotados y 10 rebotes capturados en la victoria por 109-99 sobre los Utah Jazz.

Sin embargo, por más notoria que sea esa victoria, lo más destacado fue sin duda esa imagen de un apóstol del Señor junto a un joven atleta de fe sintiendo el amor de Jesucristo.

 Fuentes: Church News y Deseret News

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