Cuando el mundo mire a Italia este febrero para los Juegos Olímpicos de Invierno Milano–Cortina 2026, miles de atletas estarán persiguiendo décimas de segundo, marcas personales y años de preparación. Entre ellos estará Caleb Furnell, un joven miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que competirá con el equipo de Estados Unidos en bobsleigh de cuatro hombres.

Tiene 24 años y su papel es clave. Es uno de los “push athletes”, los encargados de dar el impulso inicial al trineo antes de lanzarse a toda velocidad por la pista. En una disciplina donde todo se decide por centésimas, cada empuje cuenta.

De las pistas de atletismo al hielo olímpico

Los anillos olímpicos se ven cerca del pueblo de Anterselva, donde se disputará la disciplina de biatlón durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026, en el norte de Italia, el sábado 25 de enero de 2025. Créditos: Alessandro Trovati. Imagen: Associated Press

La historia de Caleb no comenzó en la nieve. Creció en Missouri practicando fútbol y atletismo. En la preparatoria rompió récords estatales en salto alto y más tarde, en la universidad, se especializó como velocista. Compitió durante varios años en pruebas de 100 y 200 metros, además de relevos, destacando por su potencia y explosividad.

Nada hacía pensar que terminaría en un trineo olímpico.

Un amigo le sugirió probar suerte en un “combine” de bobsleigh, una prueba para identificar atletas con las condiciones físicas ideales. Caleb fue casi sin preparación. Aun así, fue seleccionado para el equipo nacional. Menos de un año después, ya estaba compitiendo en copas del mundo.

El cambio fue radical, pero también natural. Dios a veces abre caminos que no estaban en nuestros planes, y reconocerlos requiere humildad y disposición para avanzar sin tener todo bajo control.

Competir al más alto nivel, sin perder el centro

Los estadounidenses Kristopher Horn, Carsten Vissering, Hunter Powell y Caleb Furnell compiten en la carrera de bobsleigh de cuatro hombres en la Copa del Mundo de Bobsleigh en Innsbruck, Austria, el domingo 30 de noviembre de 2025. Crédito: Matthias Schrader. Imagen: Associated Press

Hoy, Caleb vive en Utah junto a su esposa y forma parte del equipo estadounidense que buscará una de las posiciones más competitivas del bobsleigh masculino. Entrena con intensidad, viaja constantemente y compite bajo presión internacional.

Aun así, su identidad no se reduce a un uniforme ni a una pista.

La fe no elimina la exigencia, pero sí redefine el propósito. Para muchos jóvenes Santos de los Últimos Días que siguen su historia, su ejemplo recuerda que se puede aspirar a lo más alto sin dejar de ser coherente con las convicciones personales.

No se trata de usar la fe como una etiqueta pública, sino como un ancla privada. Algo que sostiene cuando el resultado no está garantizado.

Más que una carrera, una forma de vivir

Anillos olímpicos de neón cuelgan junto a la catedral gótica del Duomo para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, en Milán, Italia, el sábado 27 de diciembre de 2025. Créditos: Luca Bruno. Imagen: Associated Press

El bobsleigh olímpico se corre en cuatro mangas cronometradas al milisegundo. Gana el equipo con el tiempo acumulado más bajo. Es un deporte de sincronía absoluta, donde nadie brilla solo y todos dependen de todos.

Ese principio no es ajeno al Evangelio. Avanzamos mejor cuando lo hacemos juntos, confiando, apoyando y empujando en la misma dirección.

Caleb Furnell llega a Milano–Cortina como atleta, esposo y discípulo. No representa solo a su país, sino también a una generación que busca demostrar que la fe y la excelencia no compiten entre sí.

Fuente: Church News 

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