Este domingo 29 de marzo de 2026, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días invita a todos, tú, tu familia y cualquier persona que necesite el bálsamo sanador del Señor, a conmemorar el Domingo de Ramos y dar inicio a la Semana Santa recordando la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén.
Será una oportunidad especial para acercarnos más a Él a través de música inspiradora y mensajes centrados en Su amor y Su sacrificio. Como ha expresado la Primera Presidencia, la máxima autoridad de liderazgo de la Iglesia:
“La Pascua es una maravillosa oportunidad para conmemorar la Expiación y la Resurrección del Salvador. Invitamos a todos a invitar a amigos, familiares y vecinos a unirse a estos servicios de adoración de nuestro Salvador, Jesucristo”.
El Rey que entró con humildad

Hace casi 2,000 años, Jesús entró en Jerusalén montado en un burro, cumpliendo la profecía que anunciaba que el Mesías vendría con humildad y paz. No llegó como un conquistador militar, sino como un Rey manso y lleno de propósito divino (Zacarías 9:9).
A su paso, la multitud lo recibió con júbilo. Muchos señalaron el camino con ramas de palma, ramas en flor y hasta sus propias vestiduras. En aquella cultura, las palmas simbolizaban victoria, realeza y triunfo. Así se recibía a los reyes.
Las Escrituras registran sus clamores:
“¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mateo 21:9).
“¡Bendito el Rey que viene en el nombre de Jehová!” (Lucas 19:38).
Este momento marcó el inicio de la última semana del ministerio terrenal del Salvador, la semana más importante en la historia de la humanidad.
El élder Ronald A. Rasband, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
“Lo que comenzó con la proclamación de Jesús como el Mesías prometido en Su entrada triunfal en Jerusalén concluyó con Su Crucifixión y Resurrección. Por designio divino, Su sacrificio expiatorio puso fin a Su ministerio terrenal, haciendo posible que vivamos con nuestro Padre Celestial por la eternidad”.
El amor más grande

El Domingo de Ramos no es solo una escena hermosa del pasado. Es el inicio del camino hacia Getsemaní y la cruz. Durante esta temporada, la Iglesia invita a reflexionar en el “mayor amor” del que habló Jesucristo en Juan 15:13:
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.
El Salvador no solo enseñó ese amor. Lo vivió. En el Libro de Mormón, otro testamento de Jesucristo que la Iglesia considera Escritura junto con la Biblia, leemos en Alma 7:11-12:
“Y Él saldrá, sufriendo dolores y aflicciones y tentaciones de todas clases… y tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo… y tomará sobre sí sus debilidades, para que sus entrañas sean llenas de misericordia… a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las debilidades de ellos.”.

Jesucristo sufrió por cada uno de nosotros. Sangró “por cada poro”, como enseñan las Escrituras. Dio Su vida voluntariamente para que tengamos una oportunidad más: la oportunidad de arrepentirnos, de sanar, de comenzar de nuevo y de vivir eternamente.
El élder Gerrit W. Gong, también miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, expresó recientemente:
“Con gozo pascual cantamos: ‘La muerte venció; libre es el hombre. Cristo triunfó’. La Resurrección de Cristo nos libra de la muerte… Su Expiación también nos restaura espiritualmente… En todas las cosas buenas, Jesucristo restaura abundantemente —no solo lo que fue, sino lo que puede llegar a ser”.
Una invitación para todos

En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no solo hablamos de la Pascua. Buscamos ayudar a las personas a sentir más cerca el amor de Cristo y compartir ese sentimiento sin temor.
Sin importar tu edad, de dónde vengas o cuáles sean tus circunstancias, todos están invitados a venir y recordar al Salvador.
Este Domingo de Ramos, celebremos juntos al Rey que entró en Jerusalén con humildad… y que salió del sepulcro con poder.
Ven y acércate más a Su amor.



