El servicio misional siempre obra milagros, pero algunos a veces no se manifiestan sino hasta después de muchos años. Esta historia empieza hace 20 años con Carrie Cannon, una joven misionera que pedaleaba bajo el calor de Taiwán.
Carrie se esforzó por vivir cada aspecto de su misión de la mejor manera, pero lo que ni siquiera ella imaginaba era que aquella etapa misional sería parte de una historia que, dos décadas después, daría origen a la creación de una rama de habla mandarín en Arizona.
«No es casualidad… Sabemos que no hay casualidades en el evangelio de Jesucristo», explicó Carrie sobre esta historia.
Una semilla que esperó su tiempo para crecer

Mientras Carrie servía como misionera, una semilla de fe se plantaría en el corazón de Frank Chen, un joven de la Universidad Nacional Cheng Kung, en Tainan, Taiwán, quien además era brillante y curioso por el aprendizaje.
En ese tiempo, Frank conoció a los misioneros, quienes le entregaron un ejemplar del Libro de Mormón. Sin embargo, no lo estudió a fondo. Años después, conoció a Sayaka, con quien contrajo matrimonio y además empezó a trabajar en la creciente Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC). En resumen, parecía tener la vida soñada.
A pesar de eso, Frank decidió aprender inglés, convencido de que algún día se abrirían oportunidades fuera de su país. Y así fue.
Después de un largo proceso, Frank fue aceptado para trabajar en las instalaciones de TSMC en Phoenix. Así que él, Sayaka y sus hijos, Tyler y Tina, se mudaron a Arizona sin saber que allí cambiaría su historia.
Ellos llegaron buscando estabilidad, pero los planes de Dios los guiaron a encontrar la Iglesia de Jesucristo de una forma curiosa.
Todo empezó con una clase de EnglishConnect

A medida que muchas familias taiwanesas como la familia de Frank se mudaban al norte de Phoenix, los líderes de la Estaca Phoenix Arizona Deer Valley vieron una oportunidad de servir.
La presidencia de estaca entonces pidió a Carrie Cannon, la misma misionera, que liderara una iniciativa para ofrecer clases gratuitas de inglés en el edificio de la Iglesia, justo frente a un complejo de apartamentos donde vivían más de 300 familias recién llegadas por TSMC.
Carrie se puso manos a la obra y desempolvó su mandarín aprendido en la misión para cumplir con esta tarea. Ella también capacitó maestros y puso en marcha el programa EnglishConnect.
Las clases comenzaron en enero de 2023 y, gracias a que muchos miembros corrieron la voz, más de 200 alumnos han asistido desde entonces. Personas de todas las edades acudían para aprender inglés, y pronto la curiosidad por la Iglesia surgió de forma natural.
Esa curiosidad pronto dio paso a la obra misional.
Una invitación que concluyó en convenios

Fue entonces cuando una miembro taiwanesa, la hermana Tauna Liu, dio el siguiente paso: invitó a los Chen a asistir a la iglesia y a participar en las clases de inglés.
Sayaka aceptó por aprender inglés, pero no tardó en cautivarse con la música, la atmósfera y la ausencia de presión en la Iglesia. Ese mismo domingo asistió a su primera reunión sacramental y a su primera clase de EnglishConnect.
Esa misma semana, la familia se reunió con los misioneros, con apoyo de traducción de miembros locales y misioneros de habla mandarín por Zoom y luego de unos meses, Frank y Sayaka se bautizaron el 6 de mayo de 2023.
Semanas después, sus hijos los siguieron al entrar a las aguas bautismales y luego de un año, Frank y Sayaka recibieron sus investiduras en el templo afirmando sus pies en la senda de los convenios.
El sellamiento y la creación de una rama

Pasó el tiempo y en agosto de 2025, ocurrió algo que los Chen jamás olvidarán: su sellamiento en el templo. Ese día, Sayaka miró el espejo frente a ellos y vio a muchas personas vestidas de blanco.
Por un instante pensó que eran ángeles, pero luego comprendió que era el reflejo de su propia familia formando generaciones unidas por los convenios que estaban realizando.
«Fue muy especial», dijo Sayaka. «Sentí muchísima paz en ese momento».
Ese mismo año a inicios de febrero se organizó oficialmente la rama Happy Valley Mandarin y gracias al ejemplo de miembros fieles como los Chen, esa rama cuenta hoy con casi 25 miembros.
Al ver este milagro del inicio de la fe en una nación inmigrante, Carrie reflexionó y declaró:
“Las bendiciones superan con creces cualquier esfuerzo que hayamos hecho. El evangelio une a las personas de maneras que jamás podríamos orquestar por nosotros mismos”.
Fuente: LDSLiving



