Nunca antes una generación había estado tan protegida, tan conectada y tan informada como la nuestra. Pero, al mismo tiempo, nunca antes habíamos visto tantos niveles de ansiedad, depresión y soledad, especialmente en jóvenes.

¿A qué se debe eso? Esa fue justamente la pregunta que planteó la reconocida psicóloga Jean Twenge durante un foro  en la Universidad Brigham Young y lo que compartió no solo fue impactante, sino que también invitó a reflexionar profundamente sobre cómo estamos viviendo hoy.

Más protección, menos fortaleza

La psicóloga Jean Twenge comparte un mensaje en BYU sobre los riesgos en la juventud. Imagen: Lizzy McDonald/BYU

La psicóloga Twenge explicó que cada generación cambia porque la cultura cambia. Y hoy, ese cambio es más rápido que nunca.

Antes, los jóvenes crecían con más independencia mientras enfrentaban riesgos y aprendían en el proceso. Sin embargo, hoy vemos lo contrario. Los jóvenes crecen con más protección y supervisión, lo cual es bueno, pero al mismo tiempo tienen menos experiencias reales.

Aquí es donde debemos estar conscientes de algo importante: más seguridad no siempre quiere decir menos peligros. Como afirmó la psicóloga Twenge:

“La mejor cura para la ansiedad es la experiencia”.

Esto quiere decir que cuando evitamos que los jóvenes se enfrenten incomodidad o fracaso, también estamos limitando su capacidad de crecer. En el Evangelio, este principio no es nuevo. El profeta Lehi enseñó:

“Es preciso que haya una oposición en todas las cosas”.

Sin desafíos, no hay desarrollo y sin experiencia, no hay fortaleza. Este principio enseña, sobre todo a los padres, que sobreproteger a sus hijos solo los debilita.

Conectados pero más solos

El uso constante de los dispositivos supone un riesgo para los jóvenes. Imagen: Shutterstock

Otro punto que abordó la psicóloga Twenge fue en cuanto a los teléfonos. Desde que los smartphones se volvieron parte del día a día de los adolescentes, los niveles de ansiedad y depresión en ellos comenzaron a aumentar de forma preocupante. Pero, ¿a qué se debe esto?

El uso constante de estos dispositivos produce menos sueño, más distracción y por ende, un peor rendimiento académico en los jóvenes. Además, también hay quienes experimentan una sensación constante de soledad.

Lo más irónico en este tema es que la tecnología fue creada para conectarnos pero muchas veces logra lo contrario. La psicóloga Twenge resumió este punto con una directa invitación a la generación Z:

“Salgan a tocar el césped”.

Esto quiere decir, volver a la realidad. Después de todo, esa fue la forma en la que Jesucristo y ministró: cara a cara. Hoy, más que nunca, eso hace falta en la juventud.

Aprender a usar, no a depender

Los padres deben establecer cambios sencillos para ayudar a sus hijos a romper los patrones de conducta negativos. Imagen: Canva

Entonces, quizá muchos padres se pregunten: ¿quiere decir eso que debo restringir el uso de teléfonos en mis hijos adolescentes? La solución, en realidad, no es eliminar la tecnología sino enseñarles a usarla con intención.

Para reforzar este consejo, la psicóloga Twenge sugirió cambios sencillos:

  • Evitar el celular antes de dormir.
  • No tenerlo en la habitación por la noche.
  • Priorizar tiempo en persona.
  • Crear espacios sin pantallas.

Si bien estas son solo pequeñas decisiones, pueden ayudar a los adolescentes a manejar mejor las situaciones de carga emocional. Esto, es algo que el Evangelio también enseña.

“Mirad que se hagan todas estas cosas con prudencia y orden” (Mosíah 4:27)

El verdadero problema surge cuando se invierte el orden y la tecnología pasa a gobernarnos en vez de nosotros a ella.

Volver a lo que realmente importa

Hoy es el momento para dejar las redes y conectar físicamente con la familia. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

A pesar de todo, hay algo esperanzador. Muchos jóvenes ya están empezando a darse cuenta de estas circunstancias y están cuestionando hábitos erróneos.

Y eso lo cambia todo porque al final, lo que más valoramos no está en una pantalla sino en las relaciones, la paz y el propósito.

Tal vez hoy sea un buen momento para dejar las redes a un lado y conectar con alguien físicamente o incluso hablar con Dios sin distracciones. ¿Te animas a intentarlo hoy?

Fuente: The Daily Universe

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