A veces vemos la ayuda humanitaria como algo complejo, como cifras o proyectos que requieren mucho esfuerzo. Pero cuando miramos más de cerca, descubrimos que conlleva historias reales de personas cuyas vidas han sido transformadas.

Eso es justo lo que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está logrando mediante distintas iniciativas y colaboraciones que ya están impactando en todo el mundo y llevando esperanza, oportunidades y un nuevo comienzo.

Estas son algunas historias reales que muestran cómo la Iglesia de Jesucristo está cambiando vidas.

Un pequeño milagro que salva vidas

Se mide el brazo de un niño durante una evaluación de desnutrición en Colombia. Una donación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a UNICEF. Imagen: UNICEF Colombia

En algunos lugares del mundo, la diferencia entre la vida y la muerte puede medirse en algo tan simple como el tamaño del brazo de un niño recién nacido.

Ron Dalgliesh, director de desarrollo de Edesia, explicó que la desnutrición severa en los recién nacidos puede identificarse con una pequeña tira de papel alrededor de su brazo para indicar su tamaño.

Durante una mesa redonda con líderes de la Iglesia de Jesucristo y directores de organizaciones benéficas colaboradoras, Ron compartió un resultado impactante:

«Esta es la circunferencia del brazo de un niño de 3 años con desnutrición aguda grave. Es aproximadamente del tamaño de una moneda de veinticinco centavos».

Ron Dalgliesh, director de desarrollo de Edesia (en el centro), muestra uno de los paquetes de nutrición infantil de Edesia durante una mesa redonda con líderes de la Iglesia de Jesucristo. Imagen: Tess Crowley, Deseret News

Lamentablemente esa es la realidad cruda de muchos niños. Sin embargo, al ver la urgencia de esta situación, la Iglesia de Jesucristo colaboró con Edesia para llevar una solución innovadora para estos niños: pequeños paquetes de alimentación que están salvando las vidas de estos pequeños.

«Esta es la esperanza… Este pequeño milagro llamado ‘Plumpy’Nut’ … Si tomas dos o tres paquetes durante siete u ocho semanas, transformarás a un niño».

Ron afirmó ver cómo niños que antes estaban desnutridos se convirtieron en niños sanos y felices gracias a este alimento. Gracias al apoyo de La Iglesia de Jesucristo, estos paquetes están llegando a más niños que la necesitan. Y lo que antes parecía irreversible, hoy se convierte en recuperación, salud y una nueva oportunidad de vida.

Perderlo todo no es el final

Refugiados en el campamento de refugiados de Minawao, en el norte de Camerún, el lunes 18 de abril de 2016. Imagen: Andrew Harnik, Associated Press

La desnutrición no es la única amenaza en el mundo y la Iglesia de Jesucristo lo sabe perfectamente. Es por eso que también ha contribuído a proyectos para luchar contra la inseguridad los cuales han conllevado a muchas historias de superación como la de Esther.

Kerri Murray, presidenta de ShelterBox USA, una organización benéfica que busca que las personas tengan un lugar seguro, compartió la historia de Esther, una joven que vivía en Nigeria cuando su vida cambió por completo debido a un ataque violento en su comunidad.

En una sola noche, Esther perdió a su familia y tuvo que huir para sobrevivir. Fue entonces cómo llegó a un campamento de refugiados en Camerún donde, gracias al ShelterBox, pudo comenzar desde cero.

Jóvenes refugiados se reúnen en el campamento de refugiados de Minawao, en el norte de Camerún, el lunes 18 de abril de 2016. Imagen: Andrew Harnik, Associated Press

Allí aprendió costura, desarrolló una habilidad y con el tiempo logró formar una nueva vida. Hoy ella está casada, tiene hijos y se ha convertido en una mujer fuerte y resiliente.

Sin embargo, Kerri reconoce que estas historias no serían posibles sin el apoyo de la Iglesia de Jesucristo que se ha convertido en un gran contribuyente a la misión de esta organización.

De recibir ayuda a convertirse en una bendición

Una mujer cuida gallinas como parte de una iniciativa avícola de iDE con el apoyo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Honduras. Imagen: iDE

Una de las cosas más inspiradoras del servicio es ver cómo transforma no solo circunstancias, sino también corazones y Berta Hernández, en Honduras, es un ejemplo de ello.

Todo empezó cuando Berta recibió huevos como parte de un programa avícola de iDE, una organización sin fines de lucro que empodera a los emprendedores para acabar con la pobreza, con el apoyo de la Iglesia de Jesucristo.

En ese programa, Berta aprendió a criar pollos y rápidamente lo convirtió en un negocio rentable. Pero eso no se quedó ahí sino que decidió ayudar a otras mujeres de su comunidad, formando un grupo que hoy beneficia a muchas más personas.

«Me enorgullece liderar y generar un cambio positivo», dijo Berta.

Hoy, tanto Berta como las mujeres de su grupo no solo han mejorado sus propias vidas, sino que están creando oportunidades para otros. En otras palabras, lo que un día recibió Berta gracias a la alianza de la Iglesia de Jesucristo, ahora lo está multiplicando.

El impacto más importante: uno a uno

Un grupo de mujeres muestra algunos de los huevos producidos a través de una iniciativa avícola de iDE con el apoyo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Imagen: iDE

Aunque muchas de estas historias ocurren en distintos países y contextos, hay algo que todas tienen en común y es el impacto personal. Porque al final, el servicio no se trata solo de grandes proyectos, sino de personas.

El presidente Dallin H. Oaks enseñó:

«El servicio es un imperativo para quienes adoran a Jesucristo».

Y es precisamente ese principio el que impulsa a la Iglesia de Jesucristo y a sus miembros a servir cada día. Al final, cada historia de servicio y ayuda humanitaria, ya sea en África, América Latina o en un vecindario cercano, apunta a la misma verdad: cuando servimos, cambiamos vidas.

Y muchas veces, sin darnos cuenta, también cambiamos la nuestra.

Fuente: Church News

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