Al mirar atrás, muchos sentimos que el año no fue fácil. Problemas, pérdidas o frustraciones pueden pesar más que los logros. Pero incluso en medio de la dificultad, siempre hay razones para agradecer y aprender.

Reconoce lo que sí lograste

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Aun en un año difícil, cada paso dado y cada pequeña victoria son evidencia de que Dios estuvo contigo. Imagen: Canva

Aunque el año haya sido duro, siempre hay pequeñas victorias que vale la pena celebrar: un proyecto terminado, una amistad fortalecida, un momento de paz.

Como dice la Escritura:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” – 1 Tesalonicenses 5:18.

Apreciar incluso lo pequeño cambia nuestra perspectiva, nos ayuda a ver que Dios estuvo presente en cada paso, aunque no siempre lo notáramos.

Aprende de las dificultades

Las pruebas no definen el año por lo que quitan, sino por lo que nos enseñan y en quiénes nos ayudan a convertirnos. Imagen: Canva

Los retos no son solo obstáculos; son oportunidades de crecimiento. Cada problema enfrentado, cada lágrima derramada, puede acercarnos más a Dios y enseñarnos paciencia, humildad y fortaleza.

Reflexiona: ¿Qué aprendiste de los momentos difíciles? ¿Cómo te ayudaron a ser más resiliente o compasivo? Esa es la verdadera ganancia del año.

Haz un recuento espiritual

Mirar el año con los ojos del alma nos permite reconocer bendiciones, sentir gratitud y fortalecer nuestra relación con Dios. Imagen: Masfe.org

Cierra el año revisando tu vida desde la perspectiva del alma, no solo del calendario.

  • Escribe tus bendiciones.
  • Anota experiencias que te acercaron a Dios.
  • Reflexiona sobre momentos en los que sentiste Su guía.

Este ejercicio fortalece tu fe y tu gratitud, y te prepara para recibir el nuevo año con esperanza. Además, es importante expresar tu gratitud:

  • A Dios en oración.
  • A personas que te apoyaron.
  • Con actos de servicio y cariño hacia los demás.

Cuando compartimos gratitud, multiplicamos bendiciones y dejamos que la paz de Dios fluya hacia otros.

Mira hacia adelante con fe

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Cerrar un ciclo con gratitud abre el corazón a la esperanza y a la confianza en que Dios sigue guiando el camino. Imagen: Canva

Cerrar el año con gratitud también significa dejar ir lo que no podemos cambiar y confiar en lo que viene.

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” – Jeremías 29:11.

Aunque el pasado haya sido duro, podemos esperar que Dios nos guíe hacia nuevas oportunidades, aprendizajes y alegrías.

Un año difícil no es motivo para amargura; es una invitación a enfocarnos en lo que sí tenemos, en lo que hemos aprendido y en lo que Dios nos ofrece.
Cierra el año con gratitud, y verás que incluso los retos se transforman en motivos para crecer, bendecir a otros y fortalecer tu fe.

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El regalo más valioso que podemos dar a quienes amamos es nuestro tiempo y atención. Feliz navidad les desea el equipo de masfe.org #Navidad #masfe #sud #familia #iluminaelmundo

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