Pregunta
La vida preterrenal es una etapa de nuestra existencia que vale la pena recordar y analizar. En esa vida, decidimos seguir el plan de Dios y elegimos serle fieles y obedientes.
A menudo muchos pensamos que nuestra vida preterrenal fue un tiempo de felicidad y paz. Después de todo estábamos en el Cielo con nuestro Padre Celestial y Jesucristo.
Sin embargo, al pensar en eso, nace una pregunta que ha dejado a muchos con una interrogante: si en la vida premortal el cielo era un lugar de paz y rectitud, entonces ¿de dónde surgió la actitud negativa de Satanás?
Respuesta

Para responder la pregunta, debemos empezar por entender la razón que la causa. A veces asumimos que el mal siempre nace de un entorno corrupto. Pero el evangelio restaurado enseña algo distinto: Dios otorgó a Sus hijos albedrío moral.
Esto quiere decir que no somos solamente producto de lo que nos rodea. Somos seres con capacidad real de elegir y esto también incluye a Satanás. El Libro de Mormón lo revela:
“Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo… un ángel de Dios había caído del cielo… por tanto, se convirtió en un diablo, habiendo procurado lo malo ante Dios”.
Esto nos dice que la maldad de Lucifer no surgió porque el cielo fuera defectuoso. Surgió porque eligió oponerse a Dios.
La rebelión en la vida preterrenal

Lo que sabemos gracias a las escrituras es que Dios presentó Su plan de salvación en la vida premortal y Jesucristo, el Primogénito en espíritu, se ofreció voluntariamente como Salvador.
Lucifer, en cambio, quiso modificar el plan perfecto de Dios: propuso eliminar el albedrío y exigió la honra de Dios para sí mismo. Esa decisión marcó la razón definitiva para su caída.
“Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito”. (Moisés 4:1-4)
El presidente Joseph Fielding Smith fue un poco más allá analizando este tema y explicó:
“El castigo de Satanás y de la tercera parte de las huestes celestiales que lo siguieron fue negarles el privilegio de nacer en este mundo y recibir un cuerpo mortal”.
Debido a esto, ni Satanás ni los que lo siguieron guardaron su “primer estado” y fueron expulsados, perdiendo la oportunidad de progreso eterno.
¿Creó Dios a Satanás para ser malo?

Aquí surge una confusión común. Si la oposición es necesaria en el plan de Dios, ¿debemos agradecer la rebelión de Satanás? La respuesta es sencilla: No.
Otros creen que como la oposición era una fuerza necesaria para el progreso de los hijos de Dios, entonces Dios creó a Satanás para que sea esa oposición, pero Dios no creó a ningún hijo Suyo con ese propósito porque tal como Él enseñó:
“Esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”.
Esto es lo que Él busca para Sus hijos e hijas. Atribuirle la creación deliberada del mal sería malinterpretar Su naturaleza justa y amorosa. Además, hay una diferencia entre saber lo que alguien hará y ordenar que lo haga.
Lucifer ejerció su albedrío de manera deliberada. Dios, en Su omnisciencia, incorporó esa rebelión dentro de Su plan, pero no la originó.
Una victoria ya asegurada

Ahora, Satanás actúa como el “padre de todas las mentiras” y recorre la tierra en busca de destruir almas. Sin embargo, su poder no es absoluto. De hecho, las Escrituras enseñan que su influencia depende de cuánto espacio le concedamos:
“Y a causa de la rectitud del pueblo del Señor, Satanás no tiene poder… pues no tiene poder sobre el corazón del pueblo, porque el pueblo mora en rectitud”.
En otras palabras, el adversario solo influye donde encuentra disposición. Puede que el mal parezca persistente, pero el poder de Jesucristo garantiza la victoria definitiva.
Satanás eligió rebelarse, oponerse y convertirse en adversario por su propio albedrío. Pero nosotros también podemos elegir.
Cada día decidimos si escucharemos la voz de Cristo o las insinuaciones del enemigo. Y ese albedrío, el mismo don que Lucifer utilizó mal, es precisamente lo que nos permite crecer y elegir:
“La libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él”. (2 Nefi 2:27)
Fuente: Ask Gramps



