Con el inicio de un nuevo año, muchos piensan en resoluciones como mejorar hábitos, estudiar las escrituras o mantener un diario espiritual, pero para los misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, estos hábitos ya forman parte de su rutina diaria. Entonces, ¿qué significa realmente cambiar y crecer como misionero?
La presidenta general de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, lo define claramente: el cambio más importante no es solo mejorar hábitos, sino experimentar un “cambio poderoso de corazón” como el que habla Alma en el capítulo 5.
“El verdadero cambio poderoso es aquel en el que nos apoyamos en la Expiación de Jesucristo mediante el arrepentimiento diario y la mejora constante,” dijo la presidenta Johnson durante un devocional el 6 de enero en Provo, Utah.
Elegir ser transformado

Cada misionero tiene la decisión de permitir que la misión cambie para siempre o vivirla solo como una experiencia cultural interesante.
“En esta etapa única donde pueden servir como misioneros de tiempo completo con todo su corazón, mente y fuerza, les invito a dejar que esta experiencia transforme su vida”, aseguró la presidenta Johnson.
Es por ello que nos comparte 5 formas de crecer con la misión
1. Entender la Expiación de Cristo

Antes de liderar la misión en Perú Arequipa, la presidenta Johnson sabía que la Expiación limpiaba del pecado y aseguraba la resurrección universal. Pero al servir en la misión, aprendió de manera más profunda que la Expiación también cura, fortalece y da poder para superar dificultades.
“Cuando enfrentes un momento difícil en tu misión, ¿buscarás la Expiación de Jesucristo? ¿Aprenderás de Él y tratarás de ser como Él?”
2. Confiar en el plan y el tiempo del Señor

No siempre es fácil. Su hijo Conner tuvo que regresar a casa por una cirugía durante su misión en Perú. Lo frustrante se convirtió en aprendizaje, en lugar de preguntar “¿por qué?” se preguntó “¿cuál es el plan de Dios para mí?”.
“Tu experiencia misional es una oportunidad para confiar plenamente en la voluntad del Señor y en Su tiempo,” dijo Johnson.
3. Practicar amor y caridad

Amar a las personas a las que servimos aumenta la felicidad y el impacto del trabajo misional. La presidenta Johnson confesó que su capacidad de amar creció más que nunca durante su misión.
“Cuanto antes ames a las personas que has sido llamado a servir, más feliz serás como misionero.”
4. Experimentar el poder del Libro de Mormón

Aunque no recibió el don de lenguas, Johnson se comprometió a leer todo el Libro de Mormón en español cada año. Esto le permitió comunicarse con claridad, expresar su amor y compartir su testimonio, incluso en otro idioma.
“Están reuniendo a Israel en preparación para la Segunda Venida del Salvador,” afirmó la presidenta Johnson.
5. Comunicarte con Dios mediante la oración

La oración se volvió más personal y sincera durante su misión. La presidenta Johnson destacó que una conexión directa con el Padre Celestial transforma la experiencia misional y fortalece la fe.
“Sé que Él vive, que nos conoce y que está atento a nuestro dolor, nuestras alegrías y nuestros triunfos. Sé que Él está con los brazos abiertos, dispuesto a ayudarnos.”
La misión no solo cambia vidas externas, sino que transforma el corazón, la fe y la manera de amar a los demás. Este año, los misioneros tienen la oportunidad de experimentar un cambio profundo, apoyándose en la Expiación, confiando en Dios y viviendo cada día con propósito espiritual.
Fuente: Church News



