Si Dios es tan bueno, ¿por qué suceden cosas malas en el mundo?

¿Por qué Dios permite que sucedan cosas malas? ¿Por qué la gente sufre tanto, incluso cuando buscan Su ayuda? ¿Por qué Dios permite tantos desastres naturales, muertes y maldad en el mundo? ¿Por qué incluso los más fieles pasan por tantas pruebas y dificultades?

Probablemente esas son preguntas que nos hemos hecho mientras veíamos las noticias. Son tantas cosas malas que suceden en el mundo que nos volvemos ansiosos o paranoicos.

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El presidente Spencer W. Kimball enseñó:

“Respondan ustedes a estas preguntas, si le es posible. Yo no puedo darles la respuesta, pues aun cuando sé que Dios obra grandemente en nuestras vidas, no puedo decir hasta qué punto Él causa que sucedan algunas cosas o sólo permite que pasen otras.

Cualquiera que sea la verdadera respuesta, yo sí puedo darles otra de la cual estoy totalmente seguro.

¿Pudo haber evitado el Señor que sucedieran estas tragedias? Les contesto que sí.

El Señor es omnipotente y posee todo el poder para controlar nuestras vidas, librarnos del dolor, prevenir los accidentes, manejar los aviones y los automóviles, alimentarnos, protegernos, ahorrarnos el esfuerzo del trabajo y los sacrificios, librarnos de las enfermedades y aun de la muerte, todo esto si Él lo quiere; pero no lo hará (véase La fe precede al milagro, 1972, pág. 96)”.

Nuestra libertad de elegir

Vemos gente buena sufriendo, o incluso nosotros somos la gente buena que estamos pasando por grandes adversidades en esta Tierra. Estas experiencias difíciles de afrontar son parte de nuestra existencia terrenal.

Cuando llegamos a la Tierra, a todos los hijos de Dios se les presentó el albedrío, que es la libertad de elección.

Nuestra primera opción fue seguir el plan de salvación que nuestro Padre Celestial y Jesucristo prepararon para nosotros. Esta fue la elección más importante que hicimos antes de venir a la Tierra.

En 2 Nefi 2:27 leemos que somos:

“Libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él”.

decisiones

Entonces siempre podemos elegir. No estamos obligados a hacer lo que Dios quiere que hagamos. Siempre podemos elegir lo que creemos que es mejor para nosotros.

Lo que podemos hacer es aprender a alinear nuestra voluntad con la voluntad del Padre, podemos ofrecerle lo único que es completamente nuestro: nuestro albedrío.

Nuestro tiempo en la Tierra es un tiempo de prueba, donde seremos probados para que podamos demostrarle al Padre Celestial que estamos dispuestos a regresar a Su presencia.

Sin el don del albedrío, no podríamos mostrarle a Dios nuestra voluntad de guardar Sus mandamientos, nuestra voluntad de cumplir con nuestros compromisos con Él y luego progresar.

Las consecuencias de nuestras decisiones

padre celestial

Entonces, parte de la adversidad que ocurre en nuestra vida es parte de esa prueba de nuestro Padre Celestial.

Una prueba para aprender de tal situación, acercaremos a Él, ser mejores personas debido a ello. Por ejemplo, un contratiempo durante una semana atareada, un problema de salud de una persona sana, entre otros.

La otra parte de esa misma libertad que recibimos implica lidiar con las consecuencias de nuestras elecciones.

pruebas

Debido a que somos humanos, estamos sujetos a errores en todo momento y las consecuencias de nuestras malas decisiones no nos afectan solo a nosotros mismos.

Nuestras decisiones también afectan a las personas que nos rodean. Por ejemplo, beber y conducir puede provocar un accidente, que no solo puede afectar a la persona que bebió, sino también a otras personas inocentes que se encontraban en la misma carretera. Así, hay muchos otros ejemplos que se pueden encontrar en las noticias.

El élder Robert D. Hales enseñó:

“En nuestra jornada terrenal, es útil recordar que lo opuesto es también verdadero: Cuando no guardamos los mandamientos ni los susurros del Espíritu Santo, se reducen nuestras oportunidades; nuestras facultades para actuar y progresar disminuyen”.

Poder tomar decisiones es una gran señal de la confianza de Dios en nosotros

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Tomar decisiones es un gran poder y una señal de que el Señor confía mucho en nosotros. Es exactamente lo que el tío Ben le dijo a Peter Parker, “los grandes poderes conllevan grandes responsabilidades”.

El élder Hales continúa:

“Siempre que desobedecemos, nos encontramos espiritualmente en un callejón sin salida y somos cautivos de nuestras elecciones. A pesar de estar atrapados espiritualmente, siempre hay una forma de regresar”.

Ese es el camino del arrepentimiento mediante la expiación de nuestro Salvador Jesucristo.

Podemos cambiar nuestras actitudes y comenzar a tomar mejores decisiones con la ayuda de la Luz de Cristo, el Espíritu Santo y las personas que nos aman y quieren nuestro bien.

Siempre necesitamos usar nuestro albedrío sabiamente, para que podamos progresar en esta Tierra y también para que podamos ayudar y bendecir a otros.

Cuando guardamos los mandamientos, cuando elegimos obedecer, en realidad estamos eligiendo la libertad.

Fuente: Mais Fe

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