Para muchos misioneros, retornar con honor es lo ideal. Sin embargo, eso no siempre suele ocurrir. Hay algunos misioneros que regresan a casa antes de tiempo y si de por sí ellos ya sienten vergüenza o dolor por no haber «completado su misión», esos sentimientos se intensifican con los comentarios y actitudes de decepción dentro de la Iglesia.

Hablar de una misión que termina antes de tiempo no siempre es sencillo porque para muchos, conlleva varias preguntas y silencios incómodos. Sin embargo, ¿y si esa no fuera toda la historia?

Frente a esto, Samuel Hancock, un miembro de la Iglesia de Jesucristo y misionero retornado antes de tiempo, comparte algo esencial para todos aquellos que volvieron temprano de una misión.

Cuando volver antes de tiempo se siente como fracasar

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Samuel tuvo que regresar de su misión apenas meses después de haber llegado. Imagen: Canva

Samuel Hancock regresó a casa después de solo siete meses en la misión. Y durante mucho tiempo, esa experiencia se convirtió en algo difícil de afrontar porque en su mente eso no debía haber pasado.

Samuel interpretó el fin inesperado de su misión como un fracaso personal. Estaba lleno de preguntas y emociones que iban cambiando con el tiempo. Pasaron 3 años y Samuel ya no sabía quién era fuera de la etiqueta de “misionero que regresó antes de tiempo”. Sin embargo, Samuel decidió sobreponerse y volver a intentar cosas pequeñas como orar otra vez, estudiar las Escrituras, y dejar de huir de lo que había pasado.

hombre orando con las escrituras
Samuel recuperó su fe y a la par le comenzó a nacer un gran deseo por entender a otras personas. Imagen: Canva

Fue entonces cuando poco a poco, algo empezó a cambiar. Samuel recuperó su fe y a la par le comenzó a nacer un gran deseo por entender a otras personas y por comprender lo que pasa en la mente y el corazón cuando enfrentas situaciones en las que la vida no sale como esperabas: como volver antes de tiempo de una misión.

Ese interés lo llevó a estudiar psicología. Y, con el tiempo, a hacerse una pregunta que cambiaría su enfoque por completo: ¿Qué pasa realmente con los misioneros que regresan antes de tiempo?

Un estudio que revela lo que muchos sienten

Como estudiante de psicología en la BYU, Samuel decidió recopilar historias reales de misioneros que regresaron antes de tiempo. Imagen: Nate Edwards, BYU.

Como estudiante de doctorado en psicología en la Universidad Brigham Young, Samuel decidió investigar este tema recopilando historias reales. Para esto, Samuel entrevistó a 20 misioneros que regresaron antes de tiempo entre hombres y mujeres y lo que encontró no fue lo que muchos esperarían.

Sí, todos comentaron que tenían dolor y una lucha espiritual pero muchos también expresaron que sentían una identidad transformadora. Uno de ellos lo explicó de forma sencilla pero exacta:

«Antes pensaba que un miembro de la Iglesia tenía que ser alguien que creció en la Iglesia, que sirvió una misión… cosas así. Luego comprendí que un miembro de la Iglesia es alguien que simplemente se esfuerza por ser discípulo de Jesucristo».

No es la perfección ni la apariencia, lo que te hace un «mejor» miembro de la Iglesia de Jesucristo sino es tu esfuerzo por seguir adelante.

Esperanza en el futuro

Los participantes expresaron que afrontar el dolor de volver antes de tiempo de una misión les dio esperanza en el futuro. Imagen: Canva

Otros de los principios abordados en el estudio reveló algo sorprendente: 19 de los 20 participantes dijeron sentirse optimistas sobre su futuro porque ya habían pasado por una experiencia que los quebró espiritual y emocionalmente y aún así sobrevivieron.

Un participante del estudio expresó esta idea:

«Ya he pasado por algo que me ha hundido más de lo que creía posible, y logré salir adelante… me da más confianza saber que, pase lo que pase, ya he superado ese proceso antes y solo puedo confiar en Dios».

Otro de los puntos abordados fue la pacificación o alguna forma de reconciliación. Imagen: Canva

Esa experiencia dolorosa de volver antes de tiempo cambia la perspectiva de afrontar las dificultades futuras. Luego de esto, otro punto abordado en las entrevistas fue la pacificación o alguna forma de reconciliación.

Una misionera escribió algo en su diario mientras regresaba a casa antes de tiempo:

«Mi Padre Celestial es tan sabio al darme una experiencia como esta. Me obliga a confiar plenamente en Él.»

Esa es una de las mayores lecciones que podemos aprender. Hay cosas en la vida que no se pueden planear, controlar, ni arreglar rápido. Pero sí puedes decidir en quién confiar.

La empatía que nace del dolor

Después de regresar de su misión antes de tiempo, desarrollaron una mayor empatía. Imagen: Canva

Este fue uno de los hallazgos más inesperados: Muchos participantes dijeron que, después de regresar de su misión antes de tiempo, desarrollaron una mayor empatía por los demás. Uno de los participantes lo expresó así:

«Si no me hubiera visto en un momento tan bajo de mi vida, no habría podido ayudar a otras personas en una situación similar».

Antes, algunos pensaban que quienes regresaban antes de tiempo simplemente “no lo intentaron lo suficiente”. Pero después de pasar por esa experiencia, entendieron que, en realidad, la misión no es tan simple y eso los hizo más compasivos y empáticos.

Además de la empatía, muchos participantes también expresaron que su fe no volvío a ser la misma después de volver de la misión. Aunque no todos salieron con una fe más fuerte, la mayoría encontró una fe más profunda.

Otro participante expresó que empezó a ver la luz en los demás con más claridad después de haber pasado por la oscuridad y eso cobra sentido con la fe porque la fe siempre nos guía hacia la luz.

La invitación final

Si conoces a alguien que ha regresado de la misión antes de tiempo, lo mejor que puedes hacer es ofrecerte a escucharle. Imagen: Freepik

Hay algo que se repitió una y otra vez en las entrevistas que tuvo Samuel y es que muchos de los participantes expresaron que sienten que no tienen con quién hablar porque no saben cómo sacar el tema de «volví antes de tiempo» porque sigue siendo un tema que duele, incomoda y a veces no todos entienden.

Esa situación es muy difícil para aquellos que pasan por esta situación pero, hay algo que tú puedes hacer para ayudar. Si conoces a alguien que regresó antes de tiempo, lo mejor que puedes ofrecer es una escucha sincera sin juzgar, comparar, ni intentar arreglar todo.

A veces simplemente «estar ahí «es lo mejor que podemos hacer por aquellos que afrontan la dura realidad de regresar antes de la misión. Si este es tu caso recuerda que Dios no te abandona y también hay personas a tu alrededor que no lo harán.

Este puede ser el inicio de una etapa más honesta, real y cercana a Dios.

Fuente: Meridian Magazine

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