Cuando cumples 18 años, sientes que todo cambia y es verdad. De pronto, ya pasas a una categoría de edad donde adquieres nuevas responsabilidades como «adulto». Pero espiritualmente también hay cambios y puede que sean los que más pesan para algunos.

Dejas atrás las organizaciones de Hombres Jóvenes o Mujeres Jóvenes, donde ya conocías a todos, tenías amigos y hasta rutinas. Y ahora entras a JAS, un ambiente nuevo donde, siendo sinceros, a veces sientes que no encajas.

Para muchos que recién cumplen 18, es inevitable entrar a clase de JAS por primera vez y no pensar:

«Todos son mayores que yo, ¿qué hago aquí?»

Incluso en un video de tiktok se aborda este tema de forma cómica, pero, siendo honestos, muchos sienten pesada esa «brecha de edad» al entrar a JAS. Entonces, ¿qué se puede hacer en esa situación?

El sentimiento de muchos

Los cambios de etapa pueden causar temor. Imagen: Canva

Cuando entras a JAS por primera vez, no solo estás cambiando de clase sino también cambiando de etapa. Dejas un entorno donde tenías amigos de tu edad para entrar a uno donde hay personas de 24, 25 o incluso más años. Y esa diferencia puede sentirse grande al principio.

De pronto los temas de conversaciones cambian a un tono más serio dónde parece que todos ya han tenido experiencias más maduras, en cambio puede que tú recién estés dando tus primeros pasos en la etapa adulta. Y no solo es eso, sino que sientes que, en general, ellos están «más avanzados» que tu.

Y ahí aparece ese pensamiento incómodo: «No encajo aquí». Pero aquí es importante detenernos un momento.

Ese sentimiento no significa que estés en el lugar equivocado sino que estás creciendo. Y muchas veces el crecimiento surge en medio de la incomodidad. El Señor ya sabía que este momento llegaría a tu vida y no te ha dejado sin guía.

Dios sí pensó en esta etapa de tu vida

Al experimentar cambios, lo mejor que puedes hacer es confiar en Dios. Imagen: Canva

Puede que te resulte complicado pensar en esto pero Dios sabía que, en algún momento de tu vida, estarías justo en este dilema: ¿cómo sentir que pertenezco a un grupo donde todos a mi alrededor son distintos a mí? 

Él también sabía que esa pregunta podría llegar a ser una amenaza para tu fe, es por eso que en las escrituras, Él extiende una invitación especial con una promesa que lo cambia todo:

«Confía en Jehová con todo tu corazón… y él enderezará tus veredas».

Esto incluye tus procesos de adaptación. No llegaste a los JAS por accidente o porque «sí y ya», sino que estás ahí porque es parte de tu crecimiento espiritual y será más llevadero adaptarte si confías en Dios.

El presidente Russell M. Nelson enseñó algo que aplica perfecto aquí:

«El Señor ama el esfuerzo, porque el esfuerzo brinda recompensas que no pueden recibirse sin él».

Eso incluye cuando te sientes incómodo en una nueva organización de la Iglesia pero aún así, decides quedarte.

No te aísles

Si sientes que no encajas al pasar a JAS, no te alejes. Imagen: masfe.org

Cuando llega la incomodidad al entrar a los JAS, ahí es donde muchos toman una decisión determinada: alejarse. Pero, aunque suene cliché, escapar no siempre es la mejor decisión.

Podemos entender la lógica detrás de esa decisión porque, después de todo, tendemos a alejarnos cuando nos sentimos fuera de lugar. Pero aquí hay un peligro espiritual. Cuando los JAS que recién ingresan se alejan, participan menos y poco a poco desaparecen hasta que terminan inactivándose por completo.

Antes de que eso te pase, puedes escoger la opción quizá no tan fácil pero sin duda la mejor: permanecer. Quizá sientas que esa sea una opción muy difícil pero es más sencillo cuando sigues algunos pasos sencillos.

Algunas ideas prácticas para «permanecer» como nuevo JAS son:

  • Acércate a alguien, aunque sea uno: No necesitas ser amigo de todos. Empieza con una conversación.
  • Invita a un amigo de tu edad: Si no quieres ir solo, no tienes que hacerlo. Además, ese puede ser el inicio de una historia misional.
  • Participa en actividades: Aunque no conozcas a nadie, las actividades están hechas para conectar.
  • tú mismo: No necesitas actuar “más adulto” para encajar.
  • Usa tus talentos y dones: Quizá solo necesitas buscar oportunidades para usar tus talentos para darte cuenta que tienes varios gustos e intereses en común con los nuevos JAS y que, en realidad, perteneces ahí.

No pierdas tu relación con Dios

A veces muchos enfrentamos pruebas que nos hacen murmurar y alejarnos de Dios. Imagen: másfe.org

En medio de todo este cambio, hay algo que no puede quedarse atrás y es tu relación con Dios. Porque si solo te enfocas en si encajas o no con las personas, puedes olvidar lo esencial.

El élder Jeffrey R. Holland enseñó:

«Cuando lleguen esos momentos y surjan los problemas… aférrense al conocimiento que ya tienen y manténganse firmes hasta que reciban más conocimiento».

Y ese mismo consejo se aplica a esta situación. Aunque el entorno cambie y sientas que debas empezar de nuevo en un entorno distinto con personas distintas, aférrate Dios, el único que no cambiará. Él sigue y seguirá contigo.

Quizá lo que Él quiere que sepas es que pasar a JAS puede sentirse raro y hasta incómodo pero no es el final de tu lugar en Su Iglesia.

Así que si recién estás pasando a JAS o lo harás pronto, céntrate en fortalecer tu fe y generar las conexiones que puedas. Luego, sigue adelante con tu fe. Si lo haces te darás cuenta que, así como pasaste de la Primaria a los Hombres y Mujeres Jóvenes, pasar a JAS no es el fin del mundo.

Video relacionado

También te puede interesar