Durante años, el historiador de la Iglesia de Jesucristo Matt Grow se ha dedicado a estudiar y escribir sobre figuras que vivieron décadas o siglos atrás, como José Smith, entre otros. Trabajar con documentos históricos es parte de su rutina.

Pero con lo que no contaba era que tras una crisis de salud en 2023, el presidente Jeffrey R. Holland le pidió que escribiera su biografía y ahí vino el desafío.

Matt Grow aceptó la invitación y pasó 2 años en entrevistas frecuentes con el presidente Holland reuniendo material biográfico, pero lo que obtuvo fue mucho más que datos. Aprendió lecciones que definieron la vida del difunto apóstol y que también pueden definir las nuestras.

La fuerza de la vulnerabilidad

Para quienes conocimos al presidente Holland, él siempre se caracterizó por su franqueza. Imagen: Jeffrey D. Allred, Deseret News

En una reciente entrevista con Church News, el historiador Matt Grow mencionó que uno de los aspectos sobre la vida del presidente Holland que más lo impactó fue su franqueza.

“Fue increíble sentarme con él, porque siempre era franco, siempre abierto, vulnerable”, comentó Grow al recordar sus entrevistas con el presidente Holland.

Para los que conocimos al presidente Holland, él siempre se caracterizó por no disfrazar los momentos de luchas, angustia y pesar. Esa fue la franqueza a la que Grow se refirió.

Uno de los momentos más francos de su vida fue durante su discurso de la conferencia general de octubre de 2013, “Como una vasija quebrada”, donde habló públicamente sobre su experiencia con la depresión.

Para Grow, ese momento enmarcó una de las grandes enseñanzas del presidente Holland: la fe no exige perfección emocional, pero sí confianza en Cristo.

En una cultura donde no se suele hablar abiertamente de salud mental, la disposición de presidente Holland a compartir su propia lucha fue una inspiración para miles de personas.

Esperanza centrada en Cristo

Matt Grow habla sobre las lecciones que aprendió del presidente Holland durante una entrevista con Church News. Imagen: Captura de pantalla de Church News YouTube

Además de su franqueza, otro de los valores que Grow aprendió del presidente Holland fue la importancia de la esperanza.

Según Grow, el presidente Holland hablaba constantemente de esperanza, pero desde una perspectiva única: la esperanza anclada firmemente en Jesucristo.

Esa idea se reflejó en uno de sus discursos más conocidos titulado “Sumo sacerdote de los bienes venideros”, compartido en la Conferencia General de octubre de 1999.

En ese discurso él contó la historia de cuando, siendo un esposo y padre joven, su automóvil se averió apenas 34 millas después de comenzar una mudanza a través del país. Tras una reparación lenta y costosa, volvieron a intentar viajar solo para quedarse varados en el mismo lugar.

Décadas después, al pasar nuevamente por ese punto de la carretera, dijo que hubiera querido gritarle a su yo más joven:

“No te des por vencido, muchacho. No te desanimes… Confía en Dios y cree en las cosas buenas que están por venir”.

Para Grow, ese mensaje refleja la visión de vida del presidente Holland: las pruebas son reales, pero el Evangelio es un mensaje de finales felices.

Un legado de conexión

El presidente de BYU, Jeffrey R. Holland, y la hermana Patricia Holland hablan durante un devocional en el campus de BYU en septiembre de 1984. Imagen cortesía de BYU

Otra lección que el historiador destacó fue la capacidad casi extraordinaria del presidente Holland para hacer que cada persona se sintiera vista y querida.

El presidente Holland poseía una mente brillante. Pero más allá del intelecto, Grow notó que uno de los dones del presidente Holland radicaba en recordar nombres, historias, detalles y escuchar con atención.

Al entrevistar a cerca de 60 personas para la biografía, encontró un patrón constante:

“Un tema recurrente era que la gente decía: ‘Me sentí como su mejor amigo’. Él hacía que la gente se sintiera así. Y eso es un don”, expresó Grow.

Esa capacidad de conectar con los demás fue una evidencia clara de que el presidente Holland fue en verdad un honorable discípulo de Cristo. 

Uno de los vínculos que más admira Grow fue el que unía al presidente Holland con su esposa, Patricia T. Holland. Imagen: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Uno de los vínculos que más admira Grow fue el que unía al presidente Holland con su esposa, Patricia T. Holland. Cuando él fue presidente de la Universidad Brigham Young, ambos ofrecían devocionales que, con cariño, muchos llamaban “El show de Jeff y Patt”

Aquellos devocionales eran conversaciones sinceras que reflejaban con sinceridad el amor que sentían tanto el uno por el otro como por el Evangelio.

Para Grow, esa autenticidad y conexión en el matrimonio también era una forma de mostrar que la fe crece en relaciones reales, incluso a pesar de las imperfecciones.

Estas grandes lecciones fueron las que obtuvo Matt Grow al escribir esta biografía y quizá esa sea la mayor enseñanza que nos dejó el presidente Holland: una vida bien vivida es aquella que dirige la mirada hacia Jesucristo.

Fuente: Church News

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