Para muchos, Génesis es uno de los primeros libros con los que conocimos a Dios. Con cada página, crecimos maravillados por la historia de la Creación, Adán y Eva, el Edén, la Caída

Pero recientemente, para algunos académicos, existe una pregunta que podría hacernos cuestionar todo: ¿De verdad Moisés escribió todo esto?

Porque mientras la tradición religiosa apunta a Moisés como el autor, algunos estudiosos bíblicos modernos afirman otra cosa. ¿A quién creer? Como suele pasar en el evangelio, la respuesta es más profunda y más interesante de lo que parece.

Dos relatos de la Creación… ¿error?

forma de Dios
Génesis 1 y 2 reflejan dos perspectivas distintas de la Creación, la de Dios y la de Adán. «La Creación de Adán» por Miguel Angel

Uno de los primeros detalles que llaman la atención al leer Génesis es que hay dos relatos distintos de la Creación (Génesis 1 y Génesis 2). En ambos, se cambia el orden, el enfoque y hasta el nombre que se usa para Dios. ¿Sabías eso? ¿Te has preguntado el por qué?

Para muchos académicos, esta es una de las razones para sostener que Génesis fue compilado a partir de varias fuentes antiguas, reunidas mucho después de la época de Moisés, desvirtuándolo como autor. A esta idea se le llama la Hipótesis Documentaria.

Pero por más razonable que suene eso, nuestra perspectiva como Santos de los Últimos Días nos señala que la autoría no siempre significa haber escrito cada palabra. Las escrituras mismas muestran que los registros sagrados suelen ser editados y transmitidos por generaciones

El Libro de Mormón es un ejemplo claro ya que fue escrito por múltiples profetas que redactaron y compilaron múltiples registros en un solo libro inspirado. Si vamos por ese lado, el Artículo de Fe 8 cobra más sentido:

“Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente…”

Eso deja espacio para reconocer procesos humanos que ocurrieron con la redacción de la Biblia a lo largo del tiempo. Así que Moisés pudo haber sido menos un “escritor solitario” y más el profeta fuente que transmitió revelaciones, tradiciones y visiones que luego fueron preservadas por otros.

Génesis como texto del templo

Las perspectivas de la Creación en Génesis forman parte de la enseñanza del templo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Algunos estudiosos Santos de los Últimos Días, como Hugh Nibley, apoyan y refuerzan la teoría anterior al observar que el cambio entre Génesis 1 y 2 es intencional y tiene que ver con el templo.

Ellos afirman que ese cambio de perspectiva se parece más a un cambio de escena. Primero, la Creación vista desde el cielo y luego, desde el Jardín de Edén. Siendo esta última una enseñanza crucial profundamente conectada con la enseñanza del templo.

Bajo esa perspectiva, Génesis no busca ser un libro científico sino un texto revelador, diseñado para enseñar quiénes somos, de dónde venimos y por qué necesitamos a Dios

Para lograr eso, era importante ese ligero ajuste en el enfoque de la redacción.

El papel de José Smith

José Smith
José Smith recopiló y escribió las visiones de Moisés. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Ahora, ¿cómo las enseñanzas en Génesis se introdujeron en la enseñanza del templo? Ahí es donde José Smith cumplió un rol importante ya que él se encargó de la preservación de las revelaciones y visiones de Moisés.

A él se le permitió conocer y anotar esas revelaciones en lo que hoy se conoce como el Libro de Moisés. Y hoy, la Iglesia de Jesucristo emplea las enseñanzas de ese libro por su autoridad en la doctrina del templo.

Esto nos ayuda a entender que la inspiración no depende de un manuscrito perfecto, sino de un Dios que guía procesos imperfectos para transmitir verdades eternas.

Entonces, ¿es Génesis verdadero? En resumen, . Tal como enseñó el élder M. Russell Ballard:

“No sólo creemos en la Biblia, sino que nos esforzamos por vivir sus preceptos y enseñar su mensaje”.

Aunque Génesis, así como las demás escrituras, haya llegado a nosotros tras siglos de transmisión y edición, eso no disminuye su credibilidad ni la de su autor si leemos con fe.

Fuente: Meridian Magazine

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