Una de las formas más peligrosas en las que Satanás nos tienta es mediante las verdades a medias porque nos cuesta refutar algo malo desde una perspectiva creíble. Y la verdad es que dentro de la Iglesia de Jesucristo, también hay medias verdades que Satanás usa para alejarnos.

Una de esas medias verdades está en una frase común pero mal entendida: “No necesito ir a la Iglesia porque yo soy la Iglesia”. ¿Has escuchado eso antes? O, ¿te has dicho eso alguna vez?

A veces, esa frase nace de la decepción hacia personas dentro de la Iglesia de Jesucristo, o simplemente del deseo de vivir una vida espiritual sin estructuras. Pero no quiere decir que la frase sea del todo cierta. 

Porque aunque el Evangelio de Jesucristo es profundamente personal, nunca fue diseñado para vivirse aislado.

Fe personal no es lo mismo que fe en solitario

iglesia de jesucristo
Nuestra fe crecerá si nos reunimos en la Iglesia. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Primero, aclaremos algo importante. Si bien las escrituras enseñan que nuestro cuerpo es “templo del Espíritu”, ese principio nunca fue una excusa para desconectarnos del cuerpo de Cristo, o sea de Su Iglesia.

El mismo apóstol Pablo fue claro en este asunto y enseñó:

“Tampoco el cuerpo es un solo miembro, sino muchos… Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros”.

Esto nos confirma que nuestra relación con Dios sí es personal, pero no autosuficiente. Así como el cuerpo necesita todos sus miembros, nuestra fe crecerá si reconocemos que necesitamos unirnos a los demás.

Jesucristo dejó Su Iglesia

Jesucristo llamó a Sus doce apóstoles y organizó Su Iglesia. Imagen: VeniraCristo

Otro punto clave que debemos recordar es que Jesús no solo vivió con amor por los demás sino que también llamó a Sus apóstoles, estableció ordenanzas, y después de resucitar mandó a Sus seguidores:

“Os reuniréis con frecuencia; y a nadie le prohibiréis estar con vosotros cuando os reunáis”.

No les dijo: “Cada uno viva su fe como le parezca mejor”. El Libro de Mormón nos muestra que desde la antigüedad, los creyentes obedecieron ese llamado de reunirse como la Iglesia de Jesucristo:

“Y la iglesia se reunía a menudo para ayunar y orar, y para hablar unos con otros concerniente al bienestar de sus almas”.

Así que, ¿por qué tendría que ser diferente ahora? La Iglesia nunca fue un lugar de gente perfecta. Pero siempre será un espacio donde personas rotas aprendan a seguir a Cristo juntas y eso nos incluye a todos.

La Iglesia es donde Dios nos pule aunque nos duela

Todos, incluso en la Iglesia, cometen errores pero evitar la Iglesia para no volver a ser heridos no es la mejor solución. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Seamos honestos. Muchas personas no dejan de ir a la Iglesia porque ya no creen en Dios, sino porque alguien las hirió y se esconden bajo la frase “Yo soy la Iglesia” para no lamentar su decisión.

Para aquellos que cargan con una fuerte decepción en la Iglesia y se alejaron, el élder Dieter F. Uchtdorf les recuerda que:

“La Iglesia sólo sería perfecta si la administraran seres perfectos. Dios es perfecto y Su doctrina es pura; pero Él obra por medio de nosotros, Sus hijos imperfectos; y la gente imperfecta comete errores”.

Esas palabras nos recuerdan que todos, incluso en la Iglesia, son personas imperfectas que cometen errores. Pero evitar la Iglesia para no volver a ser heridos no es la mejor solución porque puede convertirse en un estancamiento espiritual.

Sí, necesitamos ir a la Iglesia

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Ser la Iglesia no significa caminar solo, sino elegir permanecer, congregarte y crecer incluso cuando es incómodo. Imagen: Mas Fe

Después de revisar los puntos anteriores, la verdad sigue siendo la misma: sí debemos ir a la Iglesia no porque el edificio sea bonito ni por presión social, sino porque necesitamos fortalecer nuestro vínculo con Dios cada semana.

Ese vínculo se hace más fuerte cuando recordamos y honramos nuestros convenios y nos rodeamos de un ambiente que nos impulse a vivir nuestra fe. La Iglesia es ese espacio donde podemos lograr eso.

Así que no te confundas. Sí, tú llevas la luz de Cristo contigo, pero ser la Iglesia no significa caminar solo, sino elegir permanecer, congregarte y crecer incluso cuando es incómodo.

Si vuelves a dejarte llevar por el pensamiento de que no necesitas ir a la Iglesia, recuerda las palabras del élder L. Tom Perry:

“No se nos ha dejado solos para vagar por el mundo sin conocer el plan maestro que el Señor ha diseñado para Sus hijos”.

No eres una Iglesia aislada. Eres parte de un cuerpo vivo que necesita de ti.

Fuente: Instagram

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¿Te imaginas como se siente el Salvador cuando decides no ir a la iglesia y ponerlo en segundo lugar? iglesia sud masfe vealaiglesia jovenescristianos jesusteama amordedios

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