Cuando Jaxon Smith, un Santo de los Últimos Días, buscó fortaleza en Dios para superar un momento complicado, no imaginó que esa experiencia lo llevaría a los pasillos de un almacén de Costco, una cadena internacional de hipermercados, con una iniciativa que hoy está impactando la vida de muchos.
Todo surgió en un momento cotidiano en noviembre de 2025. En ese entonces, situaciones externas como la falta de luz y el cambio de rutina empezaron a pesarle emocionalmente a Jaxon. Así que hizo lo que muchos cristianos hacen cuando necesitan guía: oró.
En esa oración, lo único que Jaxon buscaba era claridad y paz, pero la respuesta no llegó como él pensaba, sino que llegó como una idea conmovedora que fue tomando forma poco a poco.
Una idea que terminó cambiando vidas

Después de orar, Jaxon empezó a coincidir con algunos amigos en Costco. Durante estos encuentros ellos conversaban y pasaban el rato pero pronto, algo comenzó a llamar la atención de Jaxon.
«Siempre nos encontrábamos con caras conocidas. Estábamos charlando y se nos ocurrió la idea: ¿Y si invitábamos a todos los chicos y nos juntábamos?», expresó Jaxon.
Lo que siguió fue todo un acto de fe. Jaxon publicó un video en Instagram proponiendo una reunión semanal donde hombres pudieran juntarse, comer algo accesible y, sobre todo, conectar y hacer amistad. Luego de publicar este video, la respuesta fue inmediata.
Personas que Jaxon no conocía comenzaron a escribirle diciendo que esa iniciativa era exactamente lo que necesitaban y fue así cómo nació el Club Comunitario de Salud Mental Masculina (MMHCC por sus siglas en inglés).

Al principio, el club se reunía en el patio de comidas de Costco. Sin embargo, a pesar de ser un lugar sencillo, se convirtió en un espacio sin presión y sin etiquetas, donde cualquiera podía llegar y sentirse parte de algo.
Con el tiempo, Jaxon empezó a notar que los hombres que llegaban incómodos y hasta inseguros, comenzaban a soltarse y semana tras semana se construían amistades genuinas. Sin duda la iniciativa de Jaxon estaba dando resultados.
“Cuando la gente llega, se nota que están fuera de su zona de confort. Pero cuando se van, se les ve más seguros de sí mismos y con mayor confianza”, afirmó Jaxon.
Con el paso del tiempo la fama del club comenzó a crecer con más hombres que se unían al grupo de Jaxon. Fue entonces cuando él supo que esta iniciativa se convirtió en una responsabilidad así que continuó buscando guía divina constantemente, preguntándose cómo podía mejorar el proyecto y llegar a más personas.
La lección que lo cambió todo

Pasaron los meses y el club se expandió sumando más actividades y alcanzando a más hombres. Pero, curiosamente, el mayor cambio ocurrió en el propio Jaxon pues, gracias a este proyecto, entendió que Dios no quiere que vivamos solos.
“Tengo plena confianza en que Dios pone personas en nuestras vidas para nuestro beneficio», compartió. “Y nos pone en la vida de otros para ayudarlos».
Lo que empezó como una necesidad personal para Jaxon se transformó en una oportunidad para servir así que él dejó de enfocarse en lo que le faltaba para mirar hacia afuera y ver quién más necesitaba apoyo como él. En ese esfuerzo, encontró su propósito.
Hoy, el MMHCC sigue ayudando a hombres creando espacios donde pueden sentirse vistos, escuchados y comprendidos. En un mundo donde muchos aún luchan en silencio, iniciativas como esta recuerdan que a veces la mejor ayuda que podemos ofrecer es estar presentes unos para otros.

Finalmente, Jaxon nos deja un consejo que nos invita a ejercer nuestra fe:
“La fe es una palabra de acción. Si tienes una idea, genial. Pero si haces algo al respecto, entonces empezarás a ver la diferencia que puedes marcar”.
Y ese es el verdadero mensaje de su historia. En su caso, una acción de fe como la oración lo llevó a ayudar a muchas más vidas a sentirse mejor. Ahora, imagina el impacto que puedas tener en los demás si te decides a mostrar tu fe con tus acciones.
Fuente: LDSLiving



