“El orgullo es un problema real, pero podemos hacer algo al respecto. Entonces, ¿cómo podemos avanzar y no ser una piedra de tropiezo?”

Dedico mucho tiempo a buscar material que creo que tú, el lector, encuentres interesante. Este proceso a menudo me lleva a través de foros, secciones de comentarios, cuentas de Twitter y cualquier otro medio de opinión que se les ocurra.

Me ha sorprendido la frecuencia con la que encuentro la misma historia que confirma la veracidad de la famosa declaración del Presidente Ezra Taft Benson: “El orgullo es la gran piedra de tropiezo para Sión.” (Cuidaos del Orgullo)

Los siguientes Tweets serán un poco difíciles de leer, pero no te preocupes , hay una luz al final del túnel.

Para ser más claros, puedo mostrarte muchos ejemplos del mundo de las redes sociales defendiendo y elogiando a los mormones, hay tanto de eso por ahí, que es increíble. Lo que me preocupa no es que estas opiniones negativas existan (siempre las hay y siempre las habrá), lo que me preocupa es con cuánta frecuencia he tropezado con ellos en los últimos años.

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A menudo respondemos a comentarios como estos diciendo: “Sí, algunos mormones son terribles, pero la pequeña minoría no es representativa del todo.” Esa es una afirmación verdadera, y la he usado muchas veces, pero también es cierto que pertenecer a la Iglesia restaurada de Jesucristo no significa que somos inmunes al orgullo destructivo en una escala masiva. Sucedió en el Libro de Mormón varias veces.

Lo que el orgullo le hizo a la Iglesia en el Libro de Mormón

Estas citas de las Escrituras son bastante largas, pero tómate el tiempo para leerlas de verdad. Quizás la historia realmente está comenzando a repetirse. Echémosle un vistazo al capítulo cuatro de Alma:

“Y sucedió que en el sexto año del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, no hubo contenciones ni guerras en la tierra de Zarahemla.

Ahora bien, esto fue causa de mucha aflicción para Alma… sí, muchos de ellos se sintieron afligidos en extremo por la iniquidad que vieron que había surgido entre los de su pueblo.

Porque vieron y observaron con gran dolor que los del pueblo de la iglesia empezaban… a despreciarse unos a otros, y a perseguir a aquellos que no creían conforme a la propia voluntad y placer de ellos.

Y así, en este octavo año del gobierno de los jueces, empezó a haber grandes contenciones entre los de la iglesia; sí, había envidias y conflictos, malicia, persecución y orgullo, aun excediendo al orgullo de aquellos que no pertenecían a la iglesia de Dios.

…y la iniquidad de los de la iglesia fue un gran tropiezo para los que no pertenecían a ella; y así la iglesia empezó a detenerse en su progreso.

Y sucedió que al principio del año nono, Alma vio la iniquidad de la iglesia, y también vio que el ejemplo de la iglesia empezaba a conducir a los que eran incrédulos de una iniquidad a otra, causando con ello la destrucción del pueblo.

Sí, vio una desigualdad muy grande entre el pueblo, algunos que se ensalzaban en su orgullo, despreciando a otros, volviendo las espaldas al necesitado y al desnudo…

Ahora bien, esto fue un gran motivo de lamentaciones entre el pueblo, mientras que otros se humillaban, socorriendo a los que necesitaban su socorro…

Esperando anhelosamente ese día, reteniendo de ese modo la remisión de sus pecados; llenándose de gran alegría a causa de la resurrección de los muertos, de acuerdo con la voluntad y el poder y la liberación de Jesucristo de las ligaduras de la muerte.”

¿Hay grandes contenciones en la Iglesia en este momento?, ¿Estamos despreciándonos los unos a los otros?, ¿Perseguimos a aquellos que no comparten nuestras creencias?

Afortunadamente, mientras Alma se entristece por el estado de la Iglesia, también menciona a los miembros que continuamente se humillan. Hay un gran contraste dentro de los miembros de la Iglesia, los orgullosos se volvieron más orgullosos y los humildes se hicieron más humildes.

La siguiente pregunta es, ¿dónde estamos tú y yo dentro de este contraste?

Helamán describe un problema similar

“Y en el año cincuenta y uno del gobierno de los jueces también hubo paz, con excepción del orgullo que empezó a insinuarse en la iglesia; no dentro de la iglesia de Dios, sino en el corazón de aquellos que profesaban pertenecer a ella.

Y se ensalzaron en el orgullo, al grado de perseguir a muchos de sus hermanos. Y esta fue una iniquidad muy grande que hizo que la parte más humilde del pueblo sufriera grandes persecuciones y pasara muchas aflicciones.

Y sucedió que el año cincuenta y dos también concluyó en paz, salvo el desmedidamente grande orgullo que había entrado en el corazón del pueblo; y fue por motivo de sus grandes riquezas y su prosperidad en la tierra; y aumentaba en ellos día tras día.”

Me encanta que Helamán no endulza las cosas. Efectivamente había una “iniquidad muy grande” en el “corazón de aquellos que profesaban pertenecer [a la iglesia de Dios].” Pero nota la distinción que hace entre el evangelio y los miembros de la Iglesia.

Megs, cuyo tweet cité arriba, hizo una distinción similar cuando mencionó que “la cultura [de la Iglesia] es inherentemente prejuiciosa.” Yo no llamaría a nuestra cultura inherentemente prejuiciosa, pero sí estoy de acuerdo en que es un problema en nuestra cultura y no en el evangelio que tratamos de enseñar y vivir.

Dicho eso, para bien o para mal, la cultura de la Iglesia es diferente en diferentes áreas del mundo. Tal vez el orgullo no es un gran problema en Japón, pero sí desde, Utah, de donde te escribo.

De cualquier manera, en mil años, ¿qué escribirían los historiadores de nuestros días?, ¿Las características sobresalientes del 2018 serán cómo nos despreciamos mutuamente y cómo demostramos ser una gran piedra de tropiezo para la Iglesia?

La Iglesia es Genial

No hay dudas sobre eso. No estoy tratando de traernos abajo como miembros o ser demasiado duro, pero este es un problema que tenemos que abordar. Tenemos que meternos en la cabeza que el orgullo es un problema real y que podemos hacer algo al respecto.

Todos conocemos a alguien que se volvió inactivo o que abandonó la Iglesia porque no se sintió bienvenido en su barrio. No encajaban en el “molde mormón”. Quizás tenían una adicción a la pornografía, o consumía drogas o tenía una afinidad por decir malas palabras cada 15 segundos. Tal vez las razones por las que no les brindamos nuestro amor fueron aún más insignificantes. No importa el motivo, tenemos que ser mejores que eso.

No quiero ser parte de la razón por la cual la Iglesia “deje de progresar”. Es difícil ver a amigos y familiares dejar a un lado el evangelio de Jesucristo cuando un cambio en mi conducta podría haber hecho una gran diferencia para ellos. Por supuesto que sus decisiones son su responsabilidad y el orgullo va en ambos sentidos, pero sin duda para ellos sería más fácil tomar la decisión de quedarse si es que pudiéramos mejorar y ser las personas amorosas y tolerantes que Cristo quiere que seamos.

Cristo nos pide que amemos a todos. Entonces, ¿a los que tienen tatuajes? Ámalos. ¿A los homosexuales? Ámalos. ¿A los que te odian públicamente a ti y a la Iglesia? Ámalos aún más. Practiquemos lo que predicamos.

Orgullo por Omisión

Muchas veces el orgullo se manifiesta en las cosas que no hacemos. A menudo, la humildad es la consecuencia de las cosas que hacemos. Por ejemplo, cuando vemos que alguien visita la Iglesia por primera vez, ¿cuál sería la actitud más humilde? Bueno, probablemente acercarnos, presentarnos e incluso sentarnos con ellos. A veces, lo más orgulloso que podemos hacer es no hacer nada – algo en lo que personalmente soy muy bueno.

Por lo tanto, si estamos tratando de ser humildes, seamos más enérgicos al respecto. Recuerda lo que el Presidente Uchtdorf dijo hace unos años:

“Algunas personas suponen que la humildad tiene que ver con sentirnos culpables e indignos. La humildad no significa convencernos a nosotros mismos de que tenemos poco o ningún valor, ni de que somos insignificantes. Tampoco quiere decir negar o esconder los talentos que Dios nos ha dado. No logramos humildad al pensar menos de nosotros mismos; logramos humildad al pensar menos en nosotros mismos. La humildad llega conforme nos ocupamos de nuestra labor con la actitud de servir a Dios y a nuestros semejantes.” (“El Orgullo y el Sacerdocio”)

El consejo del Presidente Benson                         

El Presidente Ezra Taft Benson lo dijo de la mejor manera en su memorable discurso, “Cuidaos del orgullo”, terminaré con algunas de sus palabras:

“[El orgullo] se manifiesta de diversas formas, como la crítica, el chisme, la calumnia, la murmuración, la pretensión de gastar más de lo que tenemos, la envidia, la codicia, la supresión de la gratitud y el elogio que podrían elevar a otro, y el rencor y los celos.

Piensen en lo que nos ha costado el orgullo en el pasado y en el precio que pagamos por él ahora nosotros mismos, nuestra familia y la Iglesia.

Piensen en los muchos miembros de la Iglesia que son menos activos porque han sido ofendidos y su orgullo no les permite perdonar ni saciarse plenamente en la mesa del Señor.

Elijamos ser humildes

Podemos elegir ser humildes al vencer la enemistad hacia nuestros hermanos, amándolos como a nosotros mismos y elevándolos hasta nuestra altura o por encima de nosotros.

Podemos elegir ser humildes al aceptar los consejos y las amonestaciones que se nos dan.

Podemos elegir ser humildes al perdonar a aquellos que nos hayan ofendido.

Podemos elegir ser humildes al prestar servicio con abnegación.

Podemos elegir ser humildes al salir a la misión y predicar la palabra que puede hacer que otras personas también se vuelvan humildes.

Podemos elegir ser humildes al asistir con más frecuencia al templo.

Podemos elegir ser humildes al confesar y abandonar nuestros pecados y nacer nuevamente de Dios.

Podemos elegir ser humildes al amar a Dios, someter nuestra voluntad a la Suya y darle a Él el lugar de prioridad en nuestra vida.

Elijamos ser humildes. Podemos hacerlo; yo sé que podemos.”

”Este artículo fue escrito originalmente por David Snell y fue publicado por mormonhub.com bajo el título: “There’s a “Great Evil” Infecting Mormonism, and It’s Time We Got Rid of It