Una de las dudas más existenciales cuando se trata de la fe es esta: ¿cómo reaccionar si vemos a Satanás? Quizá para algunos pensar eso sea algo imposible, pero en realidad, hombres y mujeres de Dios en la antigüedad pasaron por eso.

Sus experiencias se encuentran descritas en las escrituras, pero ¿por qué el Señor permitió esos registros? Pues porque básicamente nos enseñan cómo enfrentar la tentación y resistir el engaño con poder.

Puede que estas historias te inspiren en tu lucha personal contra las influencias del enemigo, así que aquí te las detallamos.

Adán, Eva y la serpiente

adán y eva en el jardín de edén
Satanás intentó tergiversar las indicaciones de Dios para tentar a Adán y Eva. Arte: «Adán y Eva» por Douglas M. Fryer

Tenemos que empezar por los primeros padres, ya que ellos fueron de las primeras personas en enfrentar la presencia del enemigo desde que nuestro mundo fue creado.

Lo más curioso es que esta confrontación inició con Eva en el Jardín de Edén con un simple argumento que muestra la astucia de Satanás desde el principio:

“¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de ningún árbol del huerto?” (Génesis 3:1)

Con esa sencilla pregunta, Satanás demostró una de sus mayores estrategias: distorsionar la palabra de Dios. Esto lo hace también con nosotros para que veamos la desobediencia como progreso minimizando sus consecuencias.

Puede que así como ellos terminaron comiendo del fruto prohibido, tú también hayas cedido ante la estrategia de Satanás, pero lo que pasó después de la Caída nos demuestra que incluso en la desobediencia, Dios no nos abandona y Su promesa de salvarnos sigue en pie.

Moisés: “¿Quién eres tú?

moisés; diez mandamientos; 10 mandamientos; ley de moisés
Satanás intentó tentar a Moisés haciéndole olvidar su identidad divina. Imagen: Bible Journal

El Libro de Moisés contiene una de las confrontaciones más impresionantes de todas las Escrituras. Los primeros versículos empiezan con una escena poderosa: Moisés frente a la gloria de Dios, viéndolo y hablando con Él.

Acto seguido, Dios se va y Moisés se encuentra debilitado por aquella experiencia. En ese momento aparece Lucifer y dice:

“Moisés, hijo de hombre, adórame”.

Moisés, sin miedo, responde sabiamente con una contrapregunta y una reflexión personal:

“¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios… ¿Y dónde está tu gloria, para que te adore?” (Moisés 1:13)

Luego de esto Lucifer tiembla, grita y finalmente huye luego de que Moisés invocara el nombre de Jesucristo. Esta experiencia nos muestra que Satanás también intenta hacernos olvidar nuestra identidad divina. Si lo logra, ya ha ganado la batalla.

Al recordar la experiencia de Moisés en la Conferencia General de octubre de 2019, el élder Peter M. Johnson de los Setenta declaró:

“[Dios] tiene una obra para nosotros. El adversario procura engañarnos al hacernos olvidar quiénes somos realmente. Si no entendemos quiénes somos, entonces es difícil reconocer quiénes podemos llegar a ser”.

Cuando recordamos quiénes somos e invitamos al Espíritu Santo a nuestra vida diaria, nuestra mente se llena de la luz necesaria para discernir los engaños de Satanás.

Jesucristo y las escrituras

Jesucristo enfrentanto a Satanás
Imagen: Record TV

El Nuevo Testamento refleja la lucha intensa entre el Salvador y Satanás durante los 40 días de ayuno de Jesucristo. En ese periodo, el enemigo se aprovechó del estado físico débil de Jesucristo para tentarlo de diversas formas:

  • Necesidad física – “Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. (Mateo 4:3)
  • Orgullo espiritual: “Si eres el Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará por ti”. (Mateo 4:6)
  • Poder y gloria: “Y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adoras”. (Mateo 4:9)

Satanás no se conformó con tentar al mismo Salvador una ni dos veces sino tres pero luego de cada intento, Cristo siempre respondía así:

“Escrito está”.

Luego de lo cual mencionaba una escritura que hacía retroceder a Satanás. Impactante, ¿no? Algunos subestiman las escrituras, pero en esta experiencia el Jesús nos demostró uno de sus grandes poderes: hacer retroceder el mal.

El presidente Thomas S. Monson prometió:

“Si estudian las Escrituras con diligencia, aumentará su poder para evitar la tentación y para recibir la guía del Espíritu Santo en todo lo que hagan”.

Esa promesa aporta un nuevo interés al estudio de las escrituras. No se trata solo de buscar información, sino de obtener defensa espiritual.

José Smith y la oscuridad antes de la luz

primera visión
Satanás atacó a José Smith antes de la Primera Visión. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Finalmente, un ejemplo de nuestros tiempos es José Smith. De acuerdo a la historia, el joven profeta quería saber cuál era la Iglesia verdadera y, luego de leer una escritura, decidió ir a una arboleda para orar a Dios al respecto.

Sin embargo, él jamás pensó experimentar lo que sucedería:

“Súbitamente se apoderó de mí una fuerza que me dominó por completo… Una densa obscuridad se formó alrededor de mí, y por un momento me pareció que estaba destinado a una destrucción repentina”, recordó el profeta.

Esa lucha se sintió eterna sin embargo, justo cuando parecía que José ya no podía resistir más, pasó el milagro:

“Esforzándome con todo mi aliento por pedirle a Dios que me librara… una columna de luz, más brillante que el sol… No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado”.

De esa experiencia aprendemos que a veces, la oposición intensa puede ser una señal de que algo bueno está por ocurrir. El enemigo ataca con más fuerza cuando estamos por recibir la luz de Cristo. Eso responde por qué a veces todo parece conspirar contra ti.

El mensaje para nosotros

Dios
Así como las personas de la antigüedad, tú también puedes vencer a Satanás. Fuente: Unsplash

No siempre el adversario aparece físicamente. A veces su influencia se manifestó de otras formas como al probar la fe de Job, al agitar a Lamán y Lemuel a la ira contra Nefi y su padre Lehi e incluso puede engañarnos mediante las apariencias como pasó con Corihor:

“Me ha engañado el diablo; pues se me apareció en forma de ángel”. (Alma 30:53)

Sin embargo, ya sea física o espiritualmente, quienes vencieron a Satanás aplicaron estos pasos:

  • Hallaron poder al recordar su identidad como Hijos de Dios.
  • Se aferraron a las escrituras.
  • Clamaron a Dios en oración.
  • Permanecieron fieles en las pruebas.

Y nosotros también podemos hacer lo mismo. Quizá no veamos físicamente al enemigo, pero sí sentiremos dudas, tentaciones intensas y distracciones. El enemigo está detrás de todas esas cosas, pero así como las personas de la antigüedad, tú también puedes vencerlo.

Ahora la única pregunta que necesitas hacerte es: ¿qué haré cuando llegue Satanás?

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