Para millones de cristianos en el mundo, el Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma: 40 días dedicados al ayuno, la reflexión y el arrepentimiento en preparación para la Pascua.

Aunque los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no observan formalmente la Cuaresma como tradición litúrgica, su enfoque —arrepentimiento, cambio, disciplina espiritual y mayor cercanía con Jesucristo— se adapta perfectamente a los principios centrales del Evangelio restaurado.

Después de todo, siempre es un buen momento para mejorar y siempre es buen momento para preparar nuestro corazón para la Resurrección del Salvador.

Aquí te compartimos seis maneras en que los Santos de los Últimos Días pueden vivir el espíritu de estos 40 días con un enfoque centrado en Cristo.

1. “Dar nuestros pecados” para conocerle

“Abandonaré todos mis pecados para conocerte”. Imagen: Pinterest

La Cuaresma es conocida como un tiempo de sacrificio. Muchas personas deciden dejar un mal hábito por 40 días. Esa práctica puede convertirse en algo profundamente significativo si la enfocamos espiritualmente.

El padre del rey Lamoni expresó este deseo con palabras poderosas:

“Abandonaré todos mis pecados para conocerte”. (Alma 22:18)

¿Y si estos 40 días fueran una oportunidad para “dar”, aunque sea uno, de esos hábitos que nos alejan del Espíritu? Puede ser reducir el uso excesivo del celular, dejar una serie que no edifica, cambiar música que no invita al Espíritu o trabajar en una debilidad personal.

No se trata de perfección inmediata, sino de intención sincera.

2. No solo quitar… sino llenar

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Pequeños cambios diarios moldean el tipo de discípulos que llegamos a ser. Imagen: Masfe.org

La verdadera transformación no ocurre solo cuando eliminamos algo negativo, sino cuando llenamos ese espacio con algo mejor.

Si decides dejar un hábito poco saludable, reemplázalo con algo que fortalezca tu fe: leer las Escrituras diariamente, orar con mayor intención, estudiar la vida de Cristo, comenzar noches de hogar más constantes o servir de manera más consciente.

El presidente David O. McKay enseñó:

“Sembramos pensamientos y cosechamos acciones; sembramos acciones y cosechamos hábitos; sembramos hábitos y cosechamos carácter; sembramos carácter y cosechamos destino”.

Pequeños cambios diarios moldean el tipo de discípulos que llegamos a ser.

3. Tomar tiempo para arrepentirse de verdad

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El arrepentimiento no es vergüenza. Es esperanza. Imagen: Canva

La Cuaresma es considerada por muchos cristianos como un tiempo de reconciliación. Para los Santos de los Últimos Días, el arrepentimiento no es un evento anual, sino un proceso continuo gracias a la Expiación de Jesucristo.

El élder Neil L. Andersen enseñó:

“El arrepentimiento es sereno y privado, buscando a diario la ayuda del Señor para realizar los cambios necesarios”.

Estos 40 días pueden convertirse en un recordatorio intencional de revisar nuestro corazón. ¿Hay algo pendiente? ¿Hay algo que necesite confesión, perdón o reparación? La Pascua tiene más significado cuando hemos limpiado nuestra alma.

Las Escrituras nos recuerdan que el arrepentimiento siempre ha sido parte del camino del pueblo de Dios. Job declaró con humildad:

“Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza”. (Job 42:6)

Daniel ayunó y oró con confesión sincera (Daniel 9). Desde Génesis vemos cómo el Señor invita constantemente a Sus hijos a volver a Él.

El arrepentimiento no es vergüenza. Es esperanza.

4. Un “acto de sacrificio” consciente

Cada pequeño acto de sacrificio puede recordarnos el sacrificio infinito del Salvador. Imagen: Masfe.org

En la Iglesia de Jesucristo, practicamos el ayuno con regularidad. Pero durante este periodo previo a la Pascua, podemos hacer un esfuerzo especial.

Una idea sencilla es realizar una “comida de sacrificio”: elegir una comida más sencilla de lo habitual y donar el equivalente ahorrado a las ofrendas de ayuno o a alguien necesitado.

El élder Dean M. Davies enseñó:

“Cuidar de los pobres y necesitados es una doctrina fundamental del Evangelio”.

Cada pequeño acto de sacrificio puede recordarnos el sacrificio infinito del Salvador.

5. Recordar visualmente al Salvador

jesus abrazando a una mujer
¿Qué estoy haciendo hoy para acercarme más a Él? Créditos: Alyssa Ence

El color morado o púrpura tradicionalmente simboliza la Cuaresma porque recuerda el manto que colocaron sobre Cristo antes de Su crucifixión (Marcos 15:17).

Aunque no sea una tradición propia de los Santos de los Últimos Días, podemos adoptar símbolos que nos ayuden a recordar.

Colocar algo morado en casa, una imagen del Salvador, una Escritura visible o una cita inspiradora puede convertirse en un recordatorio diario.

Cada vez que lo veas, piensa: ¿Qué estoy haciendo hoy para acercarme más a Él?

6. Preparar tu corazón para una Pascua más significativa

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Cuarenta días pueden cambiar mucho cuando se los entregamos al Señor. Imagen: Canva

Estos 40 días no son solo una cuenta regresiva. Son una oportunidad.

El objetivo no es cumplir una lista, sino llegar a la Pascua con el corazón más suave, más limpio y más centrado en Cristo.

Porque la Pascua no es solo una fecha en el calendario. Es la celebración de que la muerte fue vencida. De que el arrepentimiento es posible. De que la esperanza es real.

Y si estos días nos ayudan a cambiar aunque sea un poco… entonces el espíritu de la Cuaresma habrá cumplido su propósito.

Si este año deseas vivir una Pascua más significativa, tal vez no necesites una tradición nueva. Tal vez solo necesites una decisión sincera.

Cuarenta días pueden cambiar mucho cuando se los entregamos al Señor.

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