El mundo actual es tan demandante que nuestra sociedad parece estar obsesionada con la idea de “mantenerse jóvenes” para rendir más rápido y mantenerse “útiles” el mayor tiempo posible.

En medio de toda esta agitación, muchas personas mayores empiezan a hacerse preguntas profundas como: ¿todavía importo?, ¿mi mejor etapa ya quedó atrás?

Esas preguntas son entendibles, pero la única verdad que importa es que para Dios, la vida no se divide en etapas útiles y de espera. El propósito no se jubila, y el servicio puede convertir cualquier edad en una de las más significativas de todas.

Vivir más no es lo mismo que vivir mejor

Norman C. Hill es profesor asociado de BYU y autor de la serie de Deseret News “Better With Age.» Imagen proporcionada por Norman Hill

Durante un podcast de Church News, Norman Hill, profesor asociado de BYU, abordó este tema y explicó que:

“Hoy en día, la gente habla no solo de vivir más, sino de vivir bien; no solo de longevidad, sino incluso de términos como ‘longitud de vida saludable’ o ‘longitud de vida feliz’”.

Esto quiere decir que aunque muchos asocien la juventud con el deseo de vivir más años, lo más importante es vivirlos con gozo, sentido y propósito. Desde una perspectiva cristiana, eso encaja perfectamente con lo que enseñó el Salvador:

“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir”.

El servicio no es una etapa previa a la jubilación espiritual sino el camino para seguir hallando sentido, incluso cuando las fuerzas o las circunstancias cambian.

Servir cuando ya no se puede hacer “todo”

Un grupo de amigos mayores almuerza juntos. Imagen: Getty Images.

Muchos miembros mayores enfrentan limitaciones con la salud, movilidad y energía, pero eso no elimina su capacidad de bendecir vidas. Para ejemplificar esta verdad, Hill compartió la historia de su amiga que vive en un centro de cuidados

Aunque ella no puede viajar ni asumir responsabilidades formales, decidió convertir el centro de cuidados en su lugar de servicio al escuchar las historias de los demás residentes, enviarles mensajes de ánimo y compartir experiencias de vida con ellos.

Esto nos recuerda que el servicio auténtico no depende de llamamientos y mucho menos de juventud, sino de amor. Tal como enseñó el rey Benjamín:

“Cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios”.

Elegir servir, incluso en etapas de pérdida o cambio, es una forma concreta de ejercer fe y optimismo. Aunque no tengas las mismas fuerzas, aún puedes hacer grandes cosas porque el servicio genuino proviene del corazón.

Algunas formas de servir

Los adultos mayores pueden reafirmar su propósito y tener un gran impacto en la vida de sus hijos y nietos. Imagen: iStock

Los adultos mayores, según explica Hill, pueden reafirmar su propósito y tener un gran impacto en la vida de sus hijos y nietos. Una de las formas en que pueden servirles en enseñándoles, tal como invita el Señor:

“La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros en toda sabiduría”.

En estos tiempos, los adultos mayores pueden seguir esa invitación al acompañar a sus hijos y nietos y aconsejarlos tanto en palabra como en ejemplo a fin de que ellos aprendan a ejercer sabiduría en sus vidas.

Algunas formas concretas para hacer esto incluyen:

  • Acompañarlos y escucharlos si se sienten solos.
  • Orar con intención por ellos.
  • Buscar formas de servir en la comunidad, incluso fuera de la Iglesia.
  • Ser un punto de estabilidad emocional y espiritual para otros.

Nada de esto requiere juventud, solo una disposición firme. Puede que no puedas hacer grandes cosas como cuando “eras más joven”, pero recuerda que hasta el acto de servicio más pequeño y humano que puedas hacer, sigue siendo sagrado y puede cambiar vidas.

Fuente: Church News

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