Hace poco publicamos en el canal de YouTube de Más Fe un video que responde una pregunta que muchos se hacen cuando ven un templo. 

¿Por qué construir edificios tan grandes y cuidados? ¿Realmente hacen una diferencia en la sociedad?

Hoy queremos profundizar un poco más en esa idea.

Más que un edificio llamativo

Para algunos, los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son construcciones costosas donde se realizan ceremonias privadas. Esa es la percepción común. Pero cuando entendemos su propósito doctrinal, el enfoque cambia.

Pensemos en algo sencillo. Cuando alguien tiene una infección fuerte, puede tomar medicinas que alivian los síntomas. El dolor baja, la fiebre cede. Pero si no se trata la causa, el problema sigue allí. Solo cuando se combate la infección, el cuerpo comienza a sanar de verdad.

Con la sociedad pasa algo parecido. La pobreza, la violencia, las adicciones y la depresión son problemas reales y urgentes. Y sí, debemos atenderlos. La Iglesia lo hace mediante ayuda humanitaria constante. Pero también existe la pregunta:

¿Cuál es la raíz que alimenta muchos de estos problemas?

Diversos estudios han señalado que la desintegración familiar es un factor de riesgo importante en múltiples dificultades sociales. Esto no se menciona para señalar ni avergonzar a nadie. Hay rupturas que duelen y situaciones que están fuera de nuestro control. Sin embargo, los datos muestran que cuando la familia se debilita, la sociedad también lo siente.

El templo y la visión a largo plazo

Imagen: Canva

Aquí es donde entra el templo.

Dentro de los templos se realizan varias ordenanzas sagradas, pero una ocupa un lugar central. El matrimonio eterno. Para los Santos de los Últimos Días, el matrimonio no es solo un contrato civil. Es un convenio con Dios que puede trascender la muerte.

El presidente Russell M. Nelson enseñó una frase que resume esta doctrina con claridad.

“En el plan eterno de Dios, la salvación es un asunto individual y la exaltación es un asunto familiar.”

Eso cambia la perspectiva. Si la familia es eterna, entonces vale la pena protegerla, cuidarla y fortalecerla desde ahora.

Creer que el matrimonio puede durar para siempre influye en cómo se vive hoy. Lo eterno modifica lo cotidiano. Se trata diferente aquello que se considera sagrado.

No es garantía, es dirección

ley de castidad matrimonio
Imagen: Midjourney

Casarse en el templo no asegura un matrimonio perfecto. El divorcio existe. Hay desafíos reales. Somos personas comunes aprendiendo a vivir principios elevados.

Pero las estadísticas, especialmente en Estados Unidos, muestran que los miembros activos tienden a valorar más el matrimonio y la paternidad como metas centrales de vida. No porque sean mejores, sino porque su doctrina coloca a la familia en el centro del plan de Dios.

Cuando el 73 por ciento de los miembros encuestados considera el matrimonio exitoso como una prioridad fundamental, frente a un porcentaje mucho menor en el público general, eso refleja una convicción doctrinal. Y cuando más del 80 por ciento afirma que ser un buen padre es de lo más importante, vemos una cultura que apunta hacia la estabilidad familiar.

Lo que creemos influye en lo que construimos.

Atender las hojas o sanar la raíz

Vista panorámica del Templo de Alabang, Filipinas. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Algunos cuestionan el costo de los templos y sugieren que esos recursos deberían destinarse únicamente a resolver necesidades inmediatas. Es válido preocuparse por el hambre, la pobreza y la crisis social. La Iglesia también lo hace y hay espacio constante para mejorar.

Pero la visión del templo es distinta. No compite con la ayuda humanitaria. La complementa desde otro ángulo.

Fortalecer familias es una forma preventiva de sanar la sociedad.

Si más personas crecen en hogares donde el compromiso, la responsabilidad y el amor se viven como convenios sagrados, el impacto social puede ser profundo, aunque difícil de medir en cifras exactas.

Quizá el templo no resuelve un problema inmediato como una comida o una medicina. Pero apunta a algo más estructural. Apunta al corazón de la familia y, desde allí, al corazón de la sociedad.

Si quieres entender con más detalle cómo y por qué los templos cumplen este propósito, te invitamos a ver el video completo en nuestro canal oficial de YouTube de Más Fe. Allí desarrollamos estas ideas con mayor profundidad y claridad.

Si fortalecer a la familia puede transformar el futuro, ¿estamos viendo los templos como un gasto… o como una inversión eterna?

Video relacionado

También te puede interesar